Raúl Gutiérrez fue un sobrio y seguro zaguero que pasó la mayor parte de sus más de 15 años de carrera entre dos de los clubes más importantes de su México natal, el América y el Atlante. Además, se dio el gusto de representar a su país en tanto en la Copa Mundial de la FIFA EEUU 1994 como en la Copa FIFA Confederaciones Arabia Saudí 1995. En la actualidad, El Potro, apodo que heredó en su época de futbolista, está al frente del combinado sub-17 que participará el año próximo de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, de la cual México será su anfitrión.

De cara al desafío que significa la preparación del equipo semejante evento, el Comité Organizador Local conversó con el entrenador del Tri

Sr. Gutiérrez, ¿cómo está el equipo a unos ocho meses del torneo?
Raúl Gutiérrez: Está bien y dará lo mejor de sí, para eso trabajamos. Esta selección es la consecución de todo un proceso: llevo aquí poquito más de año y medio preparando en todo sentido a la que era la sub-15 y ahora es la sub-17. La idea es seguir potenciando este equipo con muchas giras y partidos internacionales, para así lograr el roce necesario para una competencia semejante. 

¿Qué significa para México ser el anfitrión del Mundial?
Como país es un buen escaparate organizar un Mundial. México siempre se ha vinculado con el futbol y que vuelva a organizar un evento de tal magnitud vendrá bien para todo nuestro fútbol. 

¿Qué busca a la hora de elegir a los jugadores que integran su plantel?
Busco futbolistas capaces de leer un partido, detectar situaciones y modificarlas con su propio desempeño apoyándose en nosotros. Si estuvieras en un club tienes tiempo para un trabajo más profundo, pero aquí los tienes disponibles con tiempos más reducidos. Por eso apunto a jugadores resolutivos.

El haber sido futbolista profesional, ¿le ayuda a acercarse a los jóvenes?
Son cosas distintas. Que haya sido futbolista te da un panorama de lo que es el futbol, pero el trato con jóvenes implica diferentes aspectos porque vas desde ser entrenador o consejero hasta psicólogo. La gente que trabaja con juveniles debe tener algo de docente, porque el futbol es prioridad pero los muchachos a esta edad están en proceso de formación en todo sentido. Si no los sabes orientar correctamente puede ser contraproducente para el futbol. 

¿Sobre qué aspectos les hace hincapié a esta altura del proceso?
Primero, convencerlos del trabajo en equipo. Los buenos resultados que hemos tenido han sido a base de la unión de todas las partes. Luego viene el convencimiento de lo que pueden llegar a lograr: ser seleccionado no es lo mismo que ser figura de su equipo. Creo que tanto con resultados como con todo lo que rodea al aparato de selecciones ser convocado es un plus para toda su vida, y si lo aprovechan podrán ser jugadores trascendentales. El futbolista mexicano necesita estar convencido de sus fortalezas y mejorar sus debilidades. 

¿Cómo coloca aquel título mundial logrado en Perú 2005 en el contexto de hoy?
Esa fue una, por decirlo de algún modo, una ‘generación espontánea’.
Ahora buscamos una producción continua de selecciones ganadoras, pensando que en ocho o diez años estemos a la par de las potencias. Para eso debemos acostumbrarnos a ser protagonistas: eso nos ayudará a ser mejores y alcanzar objetivos como el del 2005. 

Muchos colocan a España como el gran ejemplo a seguir. ¿Está de acuerdo?
España es sin duda un referente, ya que forma futbolistas que no son los más fuertes ni los más rápidos pero tienen una viveza impresionante. En general, se deben tomar ejemplos buenos, trabajos sistemáticos y potenciarlos, pero sin perder la identidad de uno. A nivel futbolístico no estamos lejos: el mexicano es un jugador atractivo y que trabaja cada vez más profesionalmente. Lo que a nosotros nos corresponde es potenciarlos estas virtudes y, como dije antes, ayudarlos a trabajar en sus puntos débiles. 

¿Cuáles son las claves para sustentar este desarrollo?
Las estructuras están sólidas y hay una misión, un enfoque. Queremos que los jugadores representen bien a nivel internacional, con un estilo de juego, con forma definida. Esa parte de identidad se está estableciendo muy bien y ahora necesitamos proyectarla más todavía. La Federación tiene mucha esperanza en este plan, no se está improvisando nada. 

¿Y qué hay con respecto a los resultados? Concretamente, ¿cuál será el objetivo de México en la Copa Mundial de 2011??
Nuestra idea de participar debe incluir el deseo de ser campeones en cada torneo. Esto es algo que debe pasar a formar de la mentalidad de los jugadores, porque resulta una cuestión de costumbres y sólo así podrán hacerse hábito. Tratamos de que todo el trabajo y desarrollo ayuden a que el equipo llegue a punto para el 2011: queremos competir con sueños de campeón.