Desde luego, la paciencia es una virtud de la que puede presumir Orji Okwonkwo. Antes del crucial choque de semifinales contra México, el número 20 de Nigeria sólo había jugado 25 minutos en este campeonato. Empezó saliendo del banquillo en el tiempo añadido del primer encuentro de los Aguiluchos Dorados, antes de firmar sendas apariciones de 12 minutos contra Australia y Brasil, cuando ambos encuentros ya estaban totalmente sentenciados.  

“Yo no soy el seleccionador”, recuerda Okwonkwo. “[Emmanuel Amuneke] sabe lo que es mejor para el equipo. Por eso me ponía en el banquillo. Pero contra México optó por sacarme a jugar desde el inicio, lo cual fue un honor y un privilegio”.

No es de extrañar que el espigado delantero se muestre feliz y sonría de oreja a oreja durante la mayor parte de su conversación en exclusiva con FIFA.com; sobre todo al recordar su crucial golazo contra los mexicanos, que puso a su equipo por delante después de que El Tri hubiese cobrado una tempranera ventaja. “Es el mejor de mi vida”, asegura. “No he marcado uno así ni siquiera en los entrenamientos”.

En esa oportunidad que tan pacientemente había aguardado, Okwonkwo exhibió todos sus talentos, con una completa actuación en la que incordió constantemente a la defensa de la formación azteca. Además de mostrarse hábil con el balón en los pies y de encontrar espacios en el mediocampo y la zaga de México, su extraordinaria definición aportó el toque distintivo de brillantez.

El momento del fútbol africano
¿Pero qué opina el propio jugador? ¿Cree que ha hecho lo suficiente para ser titular en la final, donde Malí aguarda a la vigente campeona? “¡Por supuesto!”, señala sonriendo. “Pero es la decisión del seleccionador. Cuando no jugaba también fue su decisión, y acertó en que no jugase. Pero creo que he hecho lo suficiente para ser titular en la final”.

La del domingo será solamente la segunda final 100% africana en la historia del torneo, después de que Nigeria se impusiese a Ghana en la edición de 1993. Okwonkwo es consciente de la trascendencia del momento. “Es importante para el fútbol africano”, resalta. “Es algo extraordinario, porque sólo ha ocurrido una vez antes”.

El alto delantero admite que, indudablemente, enfrentarse a una selección africana será especial para la gente de su país, pero su voz adquiere un matiz de tristeza al hablar de familiares y amigos. El joven Orji perdió a su padre el año pasado, y dedicó su golazo a su madre por su apoyo.

“Me faltan las palabras”, afirma al preguntarle por su familia. “Sé que todos habrán visto la semifinal y que también verán la final. Es importante para ellos y, por supuesto, para mí personalmente”.

Los ojos de sus familiares, y los de todo el mundo, mirarán el domingo hacia Viña del Mar. Tras haber jugado 24 de sus 25 minutos previos a la semifinal en el Estadio Sausalito, Okwonkwo tiene muy buenos recuerdos de esa cancha, escenario de la final de Chile 2015 este domingo.

“Viña del Mar es un lugar genial”, recuerda Okwonkwo con una de sus sonrisas características. “Todos los aficionados nos apoyan, y estoy deseando volver a verlos. Los seguidores chilenos animan mucho. Estoy disfrutando de veras jugando en este país”.

Okwonkwo espera que el míster Amuneke decida esta vez que el tiempo corra a su favor en Viña del Mar. Después de haber andado tan escaso de minutos hasta ahora, ¿quién sabe lo que podría hacer el delantero con otros 90 a su disposición?