No cabe duda de que el arbitraje corre por las venas de la familia del árbitro inglés Michael Oliver. Su padre, Clive, fue árbitro profesional, y su mujer, Lucy, dirige encuentros de la FA Women’s Super League. Oliver saltó a la fama en su país al convertirse en la persona más joven en arbitrar un partido de la Premier League inglesa, y su familia tuvo un motivo más para sentirse orgullosa de él cuando fue elegido para dirigir la final de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Chile 2015, su primer torneo de la FIFA, a la edad de 30 años.

“Lo principal es que mis amigos y mi familia estén orgullosos de lo que hemos conseguido como equipo en general, y también en este torneo”, explica Oliver en una entrevista exclusiva con FIFA.com. “Mi padre me ha dicho que disfrute del momento, que haga lo que he hecho para recibir la designación, pero que luego no olvide que es un partido muy importante”.

Al empezar tan joven —se hizo cargo de su primer encuentro de la división de honor de Inglaterra con apenas 25 años—, él y su padre llegaron a coincidir en las ligas profesionales inglesas. En 2009, Clive arbitró la final de la repesca de la cuarta división, y al día siguiente Michael hizo lo propio con la de la tercera categoría.

“Ha tenido una influencia fundamental en mi carrera”, señala Oliver. “Aquella época en la que los dos arbitrábamos al mismo tiempo se hizo un poco rara, porque competíamos el uno contra el otro, y al mismo tiempo teníamos muchísimos conocimientos que compartir, sobre jugadores, equipos y entrenadores”.

Y al igual que su padre, goza de la confianza de otro respetado exárbitro: nada menos que el de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2010™.

“En realidad conozco a Howard Webb desde hace unos 15 años, por mi padre”, dice Oliver. “Antes de venir aquí hablé con él sobre la vida en el torneo, lo que es distinto y las cosas por las que uno pasa. Eso ha sido algo valiosísimo. Desde que estoy aquí habré hablado con él unas diez o doce veces a través de mensajes de texto y dos o tres por teléfono, para analizar encuentros, situaciones de partidos. También hablé con él después de que se anunciase mi designación para la final”.

Experiencia positiva
Oliver estará acompañado en el choque por el título por sus compatriotas Stuart Burt y Gary Beswick, árbitros asistentes. Los tres ingleses afirman que la experiencia en Chile ha sido positiva.

“El primero que tuvimos, el Honduras-Ecuador, fue algo grande, porque era nuestro primer torneo, nuestro primer partido”, recuerda Oliver. “Luego vino el México-Chile de octavos. Hacía un día cálido, el partido se jugó a un ritmo intenso, y cuando volvimos a la concentración de Santiago la gente hablaba del ritmo del partido, comentaba que había sido muy vistoso para el espectador. Los dos partidos salieron bien, ojalá eso continúe en la final”.

Y la vida en un torneo ha sido una experiencia totalmente nueva para Oliver. Pasar un mes fuera de casa, con unos ciclos intensos de entrenamientos diarios, análisis y trabajo, ha supuesto un cambio notable respecto a la Premier League.

“En nuestro país tenemos científicos del deporte y todo se supervisa de forma remota, hay una concentración cada quince días”, apunta. “Aquí nos entrenamos casi todos los días. Todas las mañanas hacemos prácticas con jugadores, situaciones de partido, cosas realistas con las que uno va a encontrarse. Hemos tenido cuatro instructores físicos que han supervisado nuestro estado de forma, sometiéndonos a sesiones de entrenamiento y proporcionándonos información sobre nuestro rendimiento todos los días. Se nos ha pedido que cubriésemos registros sobre cómo nos sentimos, qué tal hemos dormido y nuestra velocidad de recuperación. He disfrutado muchísimo de la experiencia”.

Oliver llevará consigo todos esos consejos, junto con las palabras de su esposa, de su padre y de Webb, cuando salga a la cancha para dirigir la final este domingo en Viña del Mar.