Primero se sacudió la tierra y luego arrasó el agua del Pacífico. En septiembre de 2015 el puerto chileno de Coquimbo vivió una auténtica noche de pesadillas que causó la evacuación de 40,000 personas. Barcos, botes, casas… El tsunami no tuvo piedad y, a partir de entonces, todo fue volver a comenzar.

Con la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Chile 2015 a pocas semanas de distancia, la ciudad y sus habitantes fueron un bello ejemplo de esfuerzo y dedicación para finalmente lograr ser los anfitriones de cinco partidos de la competición. FIFA TV fue testigo de la emotiva historia de superación.

Devastadora tragedia
“Tuvimos el mayor desastre natural de los últimos cien años. Después de un temblor de 8.3 grados de magnitud llegó un tsunami que golpeó al sur de la región. Las primeras olas fueron de medio metro, lo cual nos permitió seguir evacuando a las personas más vulnerables sobre la costa”, comenta Cristian Galleguillos Vega, alcalde de Coquimbo.

El despertar fue muy crudo. “Cientos de personas quedaron sin hogar. Al siguiente día fue terrible ver todo el daño que causó el agua; Coquimbo fue totalmente destruido. Esta es una ciudad de pesca y todos los barcos, redes y materiales para pescar quedaron inservibles”, agrega Patricio Solis, de la municipalidad de Coquimbo.

La justa mundialista estaba a las puertas y muchos dudaron. Los organizadores apelaron a la fuerza colectiva. “En un momento hubieron muchas voces que decían que Coquimbo no iba a lograrlo. Pero empezamos a trabajar inmediatamente con el Comité Local y con la FIFA para salir adelante”, apunta Galleguillos.

“Luego empezamos a limpiar. No sólo teníamos que reconstruir edificios, también había que hacerlo con la fortaleza de la gente y las ganas de seguir trabajando”, remata Patricio.

Y la pelota rodó. Al final, pudieron más las ganas y Coquimbo abrió sus puertas al mundo para ser testigos de cinco partidos con selecciones como Brasil, Inglaterra y Nigeria, a la postre campeona. “Antes de un mes del maremoto teníamos todo planeado y quisimos junto a FIFA ser anfitriones a pesar de esto. Queríamos levantar el ánimo de nuestra gente”, finaliza el alcalde de una zona a la que el fútbol le dio un poco de alegría después de muchas noches tristes.