El título conquistado por los Bleuets en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Trinidad y Tobago 2001, inédito y con el que pocos contaban, representó una de las mayores proezas de la historia del fútbol francés. Los nombres de Anthony le Tallec, Jacques Faty, Jérémy Berthod y Mourad Meghni permanecerán siempre unidos a ese logro. Serán recordados tanto por el trofeo que alzaron en 2001 como por las enormes esperanzas que suscitaron a partir de entonces pero que no llegarían a concretarse. De los 21 campeones, apenas uno superó todas las etapas hasta incorporarse a los verdaderos Bleus de la selección absoluta: Florent Sinama-Pongolle.

"Había muchas expectativas en torno a nosotros, y en lo que a mí respecta es evidente que no estuve a la altura. Siempre es posible hacerlo mejor, y mi carrera hubiera tenido otro rumbo sin decisiones que tomé de forma precipitada o sin las lesiones que a veces pudieron ralentizar mi progresión", cuenta el jugador en declaraciones a FIFA.com. “Pero también me doy cuenta de que he vivido mi sueño, y eso es algo inestimable. He jugado a un alto nivel, incluso al más alto nivel, con el Liverpool especialmente. No todo el mundo tiene esa suerte”.
 
Y fue precisamente un capricho del destino lo que le permitió incorporarse al plantel de Jean-François Jodar en 2001. Después de no haber sido convocado en un primer momento, el atacante reunionés sustituyó a última hora a un compañero que no pudo disputar la cita mundialista debido a una lesión. Y aprovechó plenamente su oportunidad, al marcar nueve goles —un récord que conservó hasta 2015— y adjudicarse el título, la Bota de Oro y el Balón de Oro de la prueba. "Lo recuerdo como si fuese ayer. En Trinidad y Tobago viví momentos indescriptibles. Eso cambió mi vida, evidentemente", confiesa.

"Y fue más intenso y especial si cabe al disputarse el torneo lejos de Francia. En aquel momento no nos dábamos verdaderamente cuenta del entusiasmo que había alrededor del equipo", observa. "Luego, al volver del torneo, nuestra vida ya no era la misma. Nos llamaban, empezaban a reconocernos por la calle. Se hacía muy raro. Participar en este tipo de torneos es algo fantástico, pero la victoria conseguida al final hace que aún siga hablando hoy de ello, y seguiré contándolo dentro de veinte años. Fue algo que me marcó para siempre", añade.

Un largo periplo hasta llegar a Tailandia
Y marcar es un verbo que le sienta como anillo al dedo a FSP. Este artillero de 1,76 m, canterano del Le Havre como Paul Pogba o Riyad Mahrez, eligió Inglaterra, al igual que hicieron luego sus gloriosos sucesores, para materializar el potencial que prometía. Y se consolidó precisamente en el Liverpool, contribuyendo a la conquista de la Liga de Campeones de la UEFA de los Reds en 2004/05. A continuación, cambió la Premier League por España, donde disputó tres buenas temporadas, primero en el Recreativo de Huelva y después en el Atlético de Madrid. Sus buenas prestaciones le abrieron las puertas de la selección absoluta francesa durante la época de Domenech.

"En una carrera, hay momentos en los que uno brilla y otros en los que está en la sombra. Durante aquellos años, yo triunfaba. Y luego me marché del Atlético... Es algo que lamento mucho. Debí haber tenido más paciencia. Fue entonces cuando se invirtió la dinámica. Porque fiché por el Sporting de Lisboa, y los problemas personales [su hija tuvo un grave accidente] y las preocupaciones deportivas se entremezclaron", recuerda Sinama-Pongolle.

Más adelante llegarían aventuras más o menos exitosas en España (Zaragoza), Francia (Saint-Étienne), Rusia (FK Rostov), Estados Unidos (Fire de Chicago), Suiza (Lausanne Sports), Escocia (Dundee United) y, por último, Tailandia (FC Chainat), donde juega ahora. Aunque la liga tailandesa fue suspendida hace poco a raíz del fallecimiento del rey Bhumibol Adulyadej, Sinama-Pongolle ha perforado la meta contraria 12 veces en nueve partidos.

Estoy muy contento, he cobrado un nuevo impulso. Me han dicho muchas veces que una vez pasados los 30 años empieza una segunda carrera, y creo que es cierto. Había acumulado lesiones, fracasos, decepciones... Pero aquí he podido recuperarme", señala. "Las malas lenguas dirán que esto es ‘sólo’ la liga tailandesa, ¡pero yo los invito a ver cómo se juega aquí! En mi opinión, esta liga no tiene nada que envidiar a la escocesa. Está claro que aún quedan cosas por hacer, es un campeonato joven, el club en el que juego, por ejemplo, únicamente se fundó hace siete años, pero está teniendo un crecimiento exponencial. En Tailandia, el fútbol es omnipresente".

Han pasado quince años desde la victoria de Francia en Trinidad y Tobago. Florent Sinama-Pongolle acaba de cumplir los 32, pero la llama de la pasión sigue ardiendo en él con la misma intensidad que cuando se produjo su bautismo de fuego en el Mundial Sub-17. "No ha cambiado nada", confirma. "Siempre he conservado las ganas de jugar, de marcar goles, de vivir grandes momentos con los compañeros", concluye, antes de dar un último consejo a las promesas que se preparan para disputar el próximo Mundial de la categoría en la India. "Los animo a que aprovechen el torneo al 200%, a que crezcan con la experiencia, y, por supuesto, a darlo todo, porque no hay nada mejor como trampolín de una carrera. Yo sé algo de ello. El recuerdo de aquel torneo me quedará grabado para siempre". Y su nombre también figurará siempre en la historia del certamen.