Dentro de exactamente 300 días —en octubre de 2017— arrancará la Copa Mundial Sub-17, el primer torneo de la FIFA en India. Será entonces cuando la aventura del seleccionador Nicolai Adam llegue a su punto culminante, después de más de dos años al frente del combinado anfitrión. El técnico alemán tomó las riendas de la selección india juvenil en abril de 2015 con un objetivo claramente definido: "Mi deber consiste en preparar a la generación del 2000 para el Mundial, el cual esperamos que prenda la llama en India".

"Queremos que, una vez concluido el torneo, once millones de niños se acerquen al fútbol. Los pequeños, desde edades muy tempranas, tienen que aprender los fundamentos básicos del deporte rey y hacerlo en ligas infantiles, algo que no existe actualmente en todas partes. Espero que India aproveche esta oportunidad, que todos trabajen bien en esta dirección para que sea un certamen magnífico y que se abra un futuro futbolístico. Desde luego, el potencial y el interés están ahí. La ilusión por el Mundial es enorme en todo el país".

India, una selección habitual de la zona baja de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, es un combinado al que le cuesta destacar incluso a nivel continental. De hecho, el segundo país más poblado del planeta apenas ha tenido protagonismo a nivel internacional, y nunca ha representado a Asia en un torneo de la FIFA.

Un panorama completamente distinto
Pero, el año que viene, la situación será distinta. A fin de que su andadura en el torneo no acabe al término de la fase de grupos, Adam se está esforzando al máximo para preparar a su equipo lo mejor posible, y eso sólo se consigue compitiendo. "Debemos aprovechar este tiempo para jugar al más alto nivel y acercarnos todo lo que podamos al nivel que queremos alcanzar el año que viene. En el fútbol de esta categoría, los contrincantes castigan tus errores. Se trata, por tanto, de no cometer errores y, al mismo tiempo, provocar el fallo del rival. Nuestro estilo de juego consiste en no meternos atrás. Animamos a los jóvenes a que practiquen un fútbol atractivo, lo que implica una recuperación activa del balón, transiciones rápidas y posesión".

El progreso en este sentido es evidente. Clasificada automáticamente para la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2017 en calidad de anfitriona, la selección india obtuvo un meritorio empate a tres contra Arabia Saudí en el Campeonato Sub-16 de la AFC, pero perdió ante Emiratos Árabes Unidos e Irán y fue última de su grupo. En el torneo BRICS, India también plantó cara a Brasil (1-3), Sudáfrica (0-1), Rusia (0-1) y la RP China (0-1).

Pese a ello, la búsqueda de futbolistas con talento sigue adelante. Se organizan pruebas en todo el país, y la Federación India de Fútbol (AIFF), con ayuda de la Autoridad del Deporte en India (SAI), ha puesto en marcha un proyecto para captar jugadores en el extranjero. De este modo, los jóvenes indios que vivan lejos de su país pueden inscribirse a través de internet y demostrar sus cualidades. Quizá así India descubra a una nueva estrella capaz de participar en la Copa Mundial Sub-17. Todo es un proceso en el que no hay que dejar nada al azar.

"En algunas fases hemos demostrado ser competitivos. Perder solamente 0-1 contra Rusia o 1-3 contra Brasil no está nada mal. Estuvimos cerca de puntuar. No son malos resultados, ni mucho menos. En este último año de preparación, sería importante que lográsemos ganar un partido por 1-0. Normalmente, cuatro puntos son suficientes para superar la liguilla en un Mundial, y eso sería sensacional para nosotros. Siendo realistas, nuestro deseo es ser competitivos para que no nos arrolle ninguna selección. Somos el conjunto más débil de la Copa Mundial Sub-17, pero nos emplearemos a fondo. En cualquier caso, mi objetivo también es formar a los muchachos, porque la vida sigue tras el Mundial. Con todo, queremos cosechar buenos resultados". 

La Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2017 solamente será, por tanto, el comienzo de algo mucho más grande, como reconoce el propio Adam, que se encuentra actualmente de gira con el equipo para disputar diversos torneos de preparación en Brasil y Rusia. "Mi presidente es un hombre con visión de futuro. Se le ha metido en la cabeza que India tiene que organizar algún día el Mundial Sub-20 y el Mundial absoluto. Todavía son sólo castillos en el aire. El trabajo que estoy haciendo debería prender esa mecha. Pero lo importante es que se consoliden paralelamente los cimientos de las infraestructuras y de la formación de entrenadores".

Los responsables de que esto se lleve a cabo, no obstante, son otros. "No me considero la persona encargada de ayudar al desarrollo del fútbol. Antes de venir aquí pasé cinco años en Azerbaiyán, donde ejercí de seleccionador en las categorías inferiores y de director en la formación de entrenadores. En este campo sí que construí algunas estructuras. Allí dejamos en marcha una formación de entrenadores perdurable. Pero aquí no me corresponde a mí hacerlo, sino a mi federación".

El técnico alemán, de 43 años, opina que todo el mundo debería visitar el año que viene el país de Mahatma Gandhi, el Taj Mahal o el Templo del loto, porque "viajar a la India siempre merece la pena. Quien tenga ganas de ver un país interesante, que no se lo pierda. India no es un país normal, sino que es prácticamente un continente y, si además te gusta el fútbol, es una apuesta segura".