• Participó en 3 de los 7 goles de Francia en el debut
  • En la selección juega de 10, pero en su club más atrás
  • Respeta a Japón, su próximo rival, como a todos
Cuando los jugadores de Francia salieron de su vestuario para subirse al autobús tras su recital contra Nueva Caledonia (7-1), no era fácil distinguirle. En medio de torres como Yahia Fofana, Willem Geubbels, Yacine Adli, Oumar Solet, Wilson Isidor, Bryan Bernard o Illan Meslier, que miden más de 1,80 metros, los 1,70 de Maxence Caqueret casi pasaban desapercibidos.

Pero unos minutos antes, sobre el césped del Estadio Internacional Indira Gandhi de Guwahati, habría sido difícil no fijarse en él. En la recuperación, en la construcción, en la definición… Caqueret está por todas partes, lo sabe hacer todo, y lo hace bien: penúltimo pase en el segundo y el cuarto goles (las dos veces para Yacine Adli, quien sirvió sendas asistencias a Amine Gouiri) y autor del quinto tanto.

Lo que dicen de él
“Es una máquina. Recupera balones, los saca jugados, es capaz de marcar goles y de hacer que otros marquen”. Armand Garrido, su técnico formador en el Olympique de Lyon

“Repite mucho los esfuerzos, tiene un gran volumen de juego y técnicamente es muy pulcro. Araña balones como recuperador, pero también puede romper una línea con el pase o con el regate”. Gérard Bonneau, responsable de la contratación de jóvenes en el Olympique de Lyon.

“Es verdad que me sentía bastante bien, y que me han salido muchas cosas bien. Pero no hay juegos fáciles. Antes bien, nos hemos facilitado la tarea marcando enseguida y sentenciando el partido rápidamente, pero lo que ha conducido a todos estos goles hoy ha sido un trabajo colectivo”, matizaba a FIFA.com. 

Atrás había quedado el festival francés, volviendo a mostrar esa discreción que le lleva a permanecer a la sombra de sus compañeros (especialmente los ofensivos, quienes aprovecharon de maravilla la visión de juego de su número 10).

Cosas que mejorar
Pero todo eso ocurrió sobre todo en el primer tiempo. Porque después del descanso, la maquinaria francesa se ralentizó, la lluvia de goles cesó y Caqueret se permitió el lujo incluso de fallar una pena máxima. Un motivo más para evitar fanfarronear y, en su lugar, mostrarse mesurado...

“Queríamos retener el balón tras el descanso, pero nos relajamos un poco y no supimos meter más goles en el segundo periodo”, lamenta el jugador del Lyon. “Es una lástima, pero vamos a intentar mejorar eso para el próximo partido, y ser constantes los 90 minutos”.

El próximo , precisamente, será contra Japón, que también deslumbró al público de Guwahati regalándole una exhibición contra Honduras (6-1). Pero una vez más, Caqueret aboga por la sencillez y la misma mentalidad sea cual sea el rival.

“Todos los adversarios son difíciles, y a todos nos los tomamos en serio”, asegura. “Sea Brasil, España, Japón o Nueva Caledonia, para nosotros es lo mismo. Siempre hay que ganar”.

Aunque eso sí, si continúa ganando, ya no podrá esconderse más…