Stephen Constantine cumple desde 2015 su segundo periodo como seleccionador de la India tras un paréntesis que duró 10 años. Y el propio técnico inglés reconoce –tras insistirle un poco– que los cinco años que acumula en total en el cargo le han procurado una visión única sobre el fútbol del segundo país más poblado del mundo.

En 2017, el mundo podrá conocer más de cerca la relación de la India con el fútbol ya que la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA recalará este año en la nación con más de 1.250 millones de habitantes. A partir del 6 de octubre, 24 selecciones de todo el planeta se enfrentarán a lo largo y ancho del país, de Nueva Delhi a Cochín, y desde Goa hasta Guwahati. "Es un tremendo honor para la India tener aquí el Mundial; que no quepa la menor duda", subraya el seleccionador absoluto.

Desde luego, a través de sus etapas como seleccionador de Nepal, Malaui, Sudán y Ruanda, y de su labor de formación por todo el mundo como instructor de la FIFA, Constantine ha podido empaparse de un buen número de diferentes culturas futbolísticas. Y en los 15 años transcurridos desde que se hizo cargo por primera vez de la India, ha visto producirse unos cuantos cambios.

"Desde 2002 hasta 2017 ha cambiado la situación. La creación de la Indian Super League ha puesto a la India en el mapa, gracias a toda la difusión y el bombo que se le está dando", explica Constantine, en declaraciones exclusivas para FIFA.com. "Eso ha permitido a la gente del país ver a algunos jugadores muy respetables que normalmente no habrían tenido la oportunidad de ver. Desde esa perspectiva, la ISL ha sido muy positiva".

Las razones del desarrollo
El hambre de fútbol es evidente en el subcontinente indio. El año pasado, la ISL promedió una asistencia superior a los 20.000 espectadores, a escasa distancia de las de la Serie A italiana y la Ligue 1 francesa. Un dato que tiene su reflejo en las calles y las canchas de la India, con "más niños pequeños jugando al fútbol que nunca".

Constantine se muestra sincero en relación a los desafíos que entraña sacar el máximo partido al potencial de la India. Coordinar estados que son más grandes que algunos países europeos –muchos de ellos con un fútbol menos organizado, sin equipos profesionales o sin sus propias ligas femeninas o juveniles– constituye una tarea peliaguda para la Federación India de Fútbol (AIFF).

Sin embargo, dado que el desarrollo está mejorando –gracias en parte a la liga profesional–, el técnico de 54 años considera que el venidero Mundial sub-17 podría contribuir a crear la base y el impulso necesarios para progresar. "Se está prestando mucha atención a las infraestructuras, porque no se trata sólo de los estadios; se necesitan campos de entrenamiento".

"Ahora, por el Mundial y por la FIFA, están cambiando las mentalidades respecto a incluir pistas de atletismo, o a los estadios que también se utilizan para críquet. Se quieren estadios e instalaciones específicas para fútbol, de modo que puedan entrenar dos, tres o cuatro equipos. Se necesita eso para un Mundial, y eso supone que después habrá instalaciones para que las utilicen los equipos y la gente. Es fantástico, y es algo que no ocurría antes. Siempre y cuando podamos mantener esas mentalidades, empezaremos a obtener las instalaciones que tantísima falta hacen".

"Creo que los efectos del Mundial sub-17 estarán ahí por muchísimos años en cuanto a las instalaciones, los campos de entrenamiento, los conocimientos sobre la organización de un Mundial y cómo todo eso entra en juego", apostilla Constantine.

Tras haberse creado el año pasado sendas ligas nacionales sub-19 y sub-17 que enfrentan a los equipos punteros de los estados más activos de todo el país, así como otra liga sub-15 este mismo año, las cosas parecen marchar en la dirección correcta.

Tal vez no constituya ninguna sorpresa que personalidades como el primer ministro indio, Narendra Modi, estén apoyando el campeonato y atrayendo la atención hacia el crecimiento del fútbol en el país. "El Mundial sub-17 por sí solo no puede ser nuestro objetivo último", declaró en enero. "Debe ser un catalizador del cambio, el punto de inflexión para el fútbol en el país; lo cual sólo puede hacerse creando un movimiento masivo en torno a él".

A Constantine también le mueve esa convicción, y espera que la idea fructifique de verdad en el futuro. "Cuando el señor Modi se pone en pie y dice que tenemos que prestar atención al primer Mundial que se celebra en la India, la gente tiene que escuchar, y yo no podría estar más de acuerdo con lo que dijo", apunta el seleccionador.

El fúbol en la etapa primaria
"Necesitamos que se juegue al fútbol en todas las escuelas de la India. Es el mejor deporte del mundo, y el que más apasiona. Los niños de la India aman su fútbol, pero simplemente no les está llegando lo suficiente", matiza.

Desde que volvió a asumir el cargo, el técnico inglés ha asistido a una ascensión constante de su selección por la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, escalando más de 40 posiciones, hasta la 129ª (muy cerca de su techo cuando entrenó a la India la primera vez). Sin duda, hay margen para proseguir esa escalada durante los próximos 12 meses. El equipo ha puesto sus miras en acceder a la Copa Asiática por segunda vez en tres décadas, e iniciará su andadura en la tercera ronda clasificatoria el 28 de marzo contra Myanmar, con Kirguistán y Macao como restantes rivales del grupo.

Constantine espera ver progresar a algunos integrantes de la selección anfitriona en el Mundial sub-17 y pasar a formar parte de la absoluta. De hecho, tiene planes en mente para ayudar a que esa esperanza se haga realidad. "Confiamos en que los chicos puedan deparar una actuación lo bastante decente para salir airosos del grupo; ése sería nuestro primer objetivo. Desde el punto de vista de la absoluta, ojalá algunos de estos jugadores vayan llegando. Pero para eso tiene que haber un camino trazado para ellos, un sistema uniforme desde la base hasta la cima; y eso es lo que estoy tratando de implantar".