Ocho naciones oceánicas competirán a partir de este sábado por uno de los dos pases disponibles para la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA India 2017. Este año hay mucho más en juego que nunca, pues, por primera vez en la historia, los aspirantes oceánicos competirán por dos puestos de clasificación.

La anfitriona, Tahití, integrará el Grupo A junto con Nueva Caledonia, Papúa Nueva Guinea y Vanuatu. En el Grupo B han quedado encuadradas Nueva Zelanda, defensora del título, Samoa, la campeona de la fase preliminar, Fiyi e Islas Salomón.

Los cuatro semifinalistas del Campeonato Sub-17 de la OFC se batirán el 21 de febrero por el premio más codiciado: la clasificación para India 2017. Tres días después concluirá una competición en la que Nueva Zelanda parte como gran favorita. Los neozelandeses buscan revalidar de nuevo un título que han defendido con éxito desde que Australia abandonó la confederación en 2005.

Los kiwis: formación y resultados
Salvo uno, los integrantes del combinado de Nueva Zelanda están afincados en la liga nacional. Las canteras del Wellington Phoenix y del Onehunga Sports proporcionan cinco y cuatro jugadores respectivamente. El único que ejerce su oficio en el extranjero es Oliver Duncan, mediocampista del Brisbane Roar.

Danny Hay, exdefensa de Nueva Zelanda y del Leeds United, dirige el equipo desde su cargo de seleccionador, con la ayuda de otros dos excapitanes de los All Whites: su segundo entrenador, Chris Zoricich, y su preparador de porteros, Jason Batty.

Los objetivos se centran a la vez en formar a los jugadores y en conseguir resultados. “Mi trabajo como seleccionador consiste en triunfar en la competición, porque nosotros siempre jugamos a ganar”, ha declarado Hay. “Pero también competimos para proporcionar a estos muchachos una comprensión del estilo de juego y de las funciones y responsabilidades que implica, teniendo en cuenta que las selecciones neozelandesas siempre desplegamos un fútbol ofensivo”.

“Actualmente, la realidad es que las demás naciones insulares también son muy buenas, porque han implantado programas excelentes y muchos de sus jugadores trabajan juntos a jornada completa. Por consiguiente, nos esperan grandes desafíos. Está claro que no vamos a subestimar a ningún rival”.

Tahití apunta alto
El torneo se convertirá en la mayor competición internacional de fútbol celebrada en la Polinesia francesa desde que la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA se organizó en la región en 2013. Con un segundo pase en juego, los anfitriones polinesios albergan grandes esperanzas de conseguir la clasificación tras su agónica derrota en tanda de penales contra Nueva Zelanda en la edición de hace dos años de este mismo torneo.

El presidente de la federación, Thierry Ariiotima, afirma que el regreso a los escenarios mundiales es una prioridad, después del éxito de su selección de fútbol playa y de la inesperada clasificación de Tahití para la Copa FIFA Confederaciones de 2013.

Como parte de sus preparativos, el combinado sub-17 tahitiano se ha visto inmerso de lleno en la vorágine de la primera división del campeonato nacional de liga. “No llegamos al Mundial de fútsal, no llegamos tampoco con la absoluta ni lo conseguimos con la sub-20”, comenta Ariiotima. “La sub-17 tiene obligatoriamente que ganar este torneo”.

“Meter a la sub-17 en la primera división de liga ha sido una gran idea, pese a que no compitieran algunos clubes. Es la mejor manera de que nuestros jóvenes futbolistas suban el nivel”.

El interés se centrará además en cinco futbolistas que participaron recientemente en la temporada inaugural del Centro de Formación de la OFC. Mohammed Naizal (Fiyi), Eti Fatu (Samoa), Emmanuel Simongi (Papúa Nueva Guinea), Abert Vanva (Vanuatu), y Steward Toata (Islas Salomón) fueron seleccionados para este programa impartido en Auckland, que incluyó clases escolares, formación futbolística con entrenadores de la OFC y el aprendizaje de competencias básicas para la vida cotidiana.