• Brasil conquistó su primera Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en 1997
  • Ronaldinho fue una de las estrellas del joven combinado auriverde
  • La India acoge una nueva edición del torneo del 6 al 28 de octubre

Para cualquier aficionado al fútbol, Ronaldinho ha sido una figura de talla mundial que no necesita presentación. No en vano, a lo largo de sus 20 años de carrera, el internacional brasileño conquistó casi todos los títulos posibles, entre ellos la Copa Mundial de la FIFA (2002), la Copa FIFA Confederaciones (2005) y la Liga de Campeones de la UEFA (2006). Por si fuera poco, el atacante fue nombrado Jugador Mundial de la FIFA en dos ocasiones (2004 y 2005).

Sin embargo, lo que mucha gente no recuerda es que Ronaldinho ganó su primer título internacional en 1997 y en tierras egipcias. Hace exactamente dos décadas, el 21 de septiembre de aquel año, el astro brasileño conquistó con su selección la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Egipto 1997, un triunfo que supuso para el combinado auriverde su primer cetro mundialista en la categoría.

“El Mundial Sub-17 es una competición muy especial para mí”, revela Ronaldinho ante los micrófonos de FIFA.com. “En mi caso no solo tuve la suerte de disputarla, sino también de ganarla. Se podría decir que aquel fue el certamen que me abrió la puerta al profesionalismo”.

¿Sabías que...?

  • Ronaldinho tiene la nacionalidad española desde hace diez años.
  • Durante su etapa en el AC Milan, el brasileño utilizó el dorsal número 80 en honor a 1980, el año de su nacimiento.
  • En julio de 2016, Ronaldinho participó durante dos semanas en la primera temporada de la Premier Futsal League de la India con los colores del Goa 5s, un equipo de futsal del estado indio de Goa, y acompañado de exfutbolistas como Ryan Giggs, Paul Scholes, Míchel Salgado y Hernán Crespo, así como del jugador de futsal Falcão.

En aquella Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, el entrenador Carlos César apostó por un dibujo táctico de 4-4-2 y construyó su equipo en torno a un excelente cuarteto de centrocampistas formado por Abel, Matuzalem, Fabio Pinto —que acabaría adjudicándose el Balón de Plata como segundo mejor jugador del certamen— y Ronaldinho.

Aquella joven y entusiasta Seleção se coronó por todo lo alto campeona del mundo tras ganar los seis partidos que disputó y sumar un total de 21 goles a favor por solo dos en contra. El combinado brasileño impuso su ley en todo momento, con la única excepción de la primera parte de la final, contra una Ghana que llegó a adelantarse en el marcador. Sin embargo, en la segunda mitad del duelo por el título, la escuadra auriverde retomó el control de la situación y le dio la vuelta a la tortilla para acabar imponiéndose por 2-1.

“El momento más bonito del certamen fue sin duda cuando nos proclamamos campeones del mundo y pude alzar el trofeo que nos acreditaba como tales. Brasil nunca había logrado algo así y poder vivir esa sensación es algo increíble”, explica Ronaldinho, que jugó todos los partidos de aquella cita mundialista y anotó dos goles. Pese a todo, el genial futbolista brasileño no recibió premio individual alguno en aquel certamen.

Ronaldinho, que a sus 37 años ha vestido la elástica de su selección en un total de 97 partidos en los que marcó 33 goles, dio el salto al primer equipo del Gremio de Porto Alegre poco después de Egipto 1997, y en 2001 cruzó el charco para recalar en las filas del París Saint-Germain, antes de alcanzar el estrellato mundial con su paso por el FC Barcelona y, posteriormente, por el AC Milan.

“La Copa Mundial Sub-17 de la FIFA puede resultar decisiva para los jugadores, ya que en muchos casos supone el inicio de sus carreras. Los futbolistas jóvenes sueñan con labrarse un gran porvenir y esta competición supone una fantástica oportunidad para que ese sueño comience a hacerse realidad. El Mundial Sub-17 significó para mí un primer paso muy especial, así que lo llevaré siempre en el corazón”, concluye.