Ayer
México vivió una etapa de oro al mando de Raúl Gutierrez. El “Potro” vino a confirmar que lo ocurrido en Perú 2005, cuando México salió por primera vez campeón de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, no fue fruto de la casualidad, sino del gran trabajo a nivel juveniles que se hace en el país norteamericano. Anfitriones en 2011, El Tri hizo pesar la localía y sumó su segundo trofeo luego de doblegar a Uruguay en la final, con un pletórico Estadio Azteca como testigo de la gesta. Dos años después, en Emiratos Árabes Unidos, México intentó repetir la hazaña, pero en la final se encontró con una gran Nigeria que les quitó con contundencia el sueño del tricampeonato.

Hoy
Con Gutiérrez lejos del banquillo técnico, México vive épocas de cambio, y es ahora Mario Arteaga el encargado de las riendas del Tri Sub-17. Cinco veces campeón, los aztecas llegaron a Honduras al Campeonato Sub-17 de la CONCACAF con la misión no sólo de conseguir el pasaje a Chile 2015, sino de revalidar su corona regional. El pasaje a la final, y la consiguiente clasificación mundialista, la obtuvieron al logar el Grupo B, gracias a victorias ante Panamá (3-1), Santa Lucía (6-0) y Haití (2-0) y empates con Canadá (1-1) y Costa Rica (1-1). Su sexto título de CONCACAF llegaría luego de vencer con firmeza a Honduras en la final (3-0). 

¿Y mañana?
Sobre la espalda de Mario Arteaga cae una responsabilidad difícil de cargar: continuar al mando de una selección que en los últimos diez años ha acumulado, ni más ni menos, que dos campeonatos mundiales y un subcampeonato. "No hay presión, porque ellos ya hicieron lo de ellos. Nos mostraron que el camino está abierto y que se pueden hacer las cosas. Este grupo tiene mucha hambre de triunfo. Existe un compromiso por hacer algo importante", comentó.