Saint-Malo, ciudad corsaria de los siglos XVI y XVII rodeada por el mar, es una de las poblaciones de Bretaña más visitadas; y con razón. Con sus magníficas murallas de granito que cercan la ciudad, este municipio portuario posee abundantes atractivos; empezando por la catedral de San Vicente, el Fuerte Nacional, la ciudad de Aleth o el casco histórico del antiguo Saint-Malo.

Es más, merece tanto la pena visitar la ciudad en sí misma como los alrededores. Sobre todo, no hay que perderse las islas fortificadas del Grand Bé y del Petit Bé, situadas en la desembocadura del Rance, frente a las murallas de St Malo. La primera se convierte en una península con la marea baja. Además, alberga la tumba de Châteaubriand, ilustre escritor nacido en St Malo. En cuanto al Petit Bé, cuenta con un fuerte a la vez majestuoso y misterioso, que dejará embelesados a sus visitantes.

Las mareas gozan de una reputación especial en la bahía de Saint-Malo, donde la diferencia entre la pleamar y la bajamar puede alcanzar una altura de más de 14 metros (el equivalente a un edificio de cuatro pisos); con lo que ofrecen paisajes que varían continuamente.

Fútbol
La Union Sportive de Saint Malo, club creado en 1902, es el orgullo de la ciudad, aunque los Diablos Negros nunca hayan accedido a la máxima categoría. Como tope, militaron en la liga de segunda división en la temporada 1933/34, tras haber sido un club pionero del fútbol en Bretaña. Actualmente, el equipo juega en la cuarta división francesa (National 2).