Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea y principal punto de entrada de los visitantes internacionales, no ofrece a primera vista la imagen idílica de un paraíso tropical.

Durante los meses de invierno, el Distrito Capital Nacional es un lugar seco, polvoriento y en el que imperan las tonalidades marrones, mientras que los veranos son húmedos, con una vegetación que se desborda. Es un sitio de marcados contrastes, con chozas destartaladas junto a brillantes torres de cristal, explanadas grisáceas que dan paso de repente a un puerto deslumbrante y rostros de ceño fruncido que pasan a exhibir sonrisas amistosas. Port Moresby abre la puerta a la tierra de lo inesperado.

Esta urbe de crecimiento descontrolado es la mayor ciudad del Pacífico Sur, y, aunque no figure actualmente entre las grandes metrópolis del mundo, tiene grandes planes para el futuro.

Está situada en la costa meridional del país, rodeada por parte del puerto de Fairfax. Fue bautizada así en 1873, en honor al capitán John Moresby. En 1874 se fundó en sus inmediaciones una misión, en Hanuabada, una aldea tradicional papú del pueblo motu.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la pequeña localidad de Port Moresby fue transformada en una gran base militar, con la presencia de decenas de miles de solados en las campañas del Pacífico. Al final del conflicto, Port Moresby era la única ciudad de un tamaño considerable aún en pie en Papúa Nueva Guinea, y fue elegida como sede del gobierno por la administración australiana, que entonces regía el país.

La elección de Port Moresby como sede del gobierno dio inicio a un éxodo rural, que llevó a la ciudad a gente de casi todos los grupos tribales, además de numerosos extranjeros.

En el centro urbano todavía quedan vestigios de la época colonial, y en las poblaciones aledañas se han conservado elementos de la vida tradicional. Tras ser destruida durante la guerra, Hanuabada fue reconstruida siguiendo el estilo típico, con casas asentadas en pilares sobre el agua.

Port Moresby es ahora una ciudad cosmopolita, tras el cambio aportado por el desarrollo y la tecnología del siglo XX, a la vez que intenta mantener los valores tradicionales de su heterogénea población.

El Parque Natural de Port Moresby es el único recinto del país que combina parques y jardines botánicos y zoológicos, un marco incomparable de espacios verdes, con dos kilómetros de paseos bajo una cubierta arbórea, céspedes, magníficas exhibiciones de flora y fauna y una enorme colección de orquídeas.

El gobierno papú mejoró considerablemente las instalaciones el año pasado y seguirá comprometiéndose con este evento y otros.

Tanto el gobierno nacional como el provincial están aumentando asimismo sus inversiones en mejoras viarias y proyectos de embellecimiento, además de llevar a cabo iniciativas de seguridad, culturales, educativas y sanitarias vinculadas a las recientes actividades internacionales.

La Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA es el último de una serie de eventos que se celebran en Papúa Nueva Guinea, que tendrán como colofón la conferencia de la APEC 2018, también en Port Moresby.

La ciudad va a ser un bullicio de acontecimientos que complementan el programa deportivo y realzarán más si cabe la experiencia de los espectadores y los visitantes, fomentando el entusiasmo y la pasión ante los ojos de todo el mundo.

La Sede del Parlamento, el edificio más espectacular del país, y las exposiciones culturales del Museo Nacional y Galería de Arte son de obligada visita. Los Jardines Botánicos Nacionales, con sus orquídeas en flor, quizás sean el lugar con mayor encanto de la ciudad.

Fuera de la capital, siempre vale la pena visitar el Parque Nacional de Variarata, un paraíso para los ornitólogos. En el cuidado Cementerio de Guerra de Bomana, que data de la II Guerra Mundial, reposan los restos de miles de jóvenes soldados australianos y papúes, a modo de desgarrador recordatorio de las horribles campañas que asolaron la región.