Si tras el partido de semifinales alguien les hubiese preguntado a las jugadoras francesas (y en especial a Mylaine Tarrieu) a quién habrían preferido no ver en el once inicial alemán, muy probablemente mencionarían a Maike Kaemper. Una y otra vez, los ataques de las Bleuettes se estrellaron contra la guardameta de la selección alemana, que con sus sensacionales paradas allanó el camino de las suyas hacia la final del torneo.

“Mis compañeras se han alegrado por mí, claro, pero sobre todo el equipo entero está contento de haber llegado a la final. Ese era el objetivo. Me alegro de que quieran destacar mi actuación, pero las demás han jugado también de maravilla”, dijo una Kaemper radiante en el túnel de vestuarios del estadio olímpico de Montreal.

A continuación, explicó a FIFA.com cómo había vivido el encuentro desde su posición: “Nos supimos meter en el partido y marcamos pronto el 1-0. A partir de ahí empezamos a tener dificultades y, por los motivos que sea, entregamos la posesión del balón. Y poco antes del descanso recibimos el 1-1 a balón parado”.

Que corra el balón... en el campo contrario
“La segunda parte fue muy complicada. Las francesas apretaron mucho, y en el 2-1, que llegó también a balón parado, tuvimos suerte. Las que jugamos atrás lo sufrimos más, porque no podemos subir al ataque. En ese sentido es un alivio ver que el balón entra en la portería contraria”, añadió.

Desde luego, mucho mejor que tener que recogerlo de sus propias mallas. De eso ha sabido encargarse Kaemper, quien en Japón 2012 tuvo que seguir el torneo desde el banquillo, aunque ha tenido más trabajo del que le habría gustado.

“Cuando te llegan muchos balones te metes más en el partido. Cuando no llegan, hay que esforzarse por mantener la concentración. Las dos son situaciones complicadas de juego, pero puestas a elegir prefiero no tener tanta faena”, señaló Kaemper con una sonrisa en los labios. “Eso quiere decir que el equipo aguanta firme. Hoy han estado todas muy bien, pero las francesas son tan buenas que no ha sido posible parar todos sus avances. Entonces es cuando tengo trabajo, y si las cosas salen bien...”.

Ambiente festivo en el vestuario
Kaemper ya había tenido una actuación destacada en el primer partido de la competición, contra Estados Unidos, y se había inscrito por derecho propio en la larga tradición alemana de porteros y porteras de excepción. En todo momento supo interpretar correctamente el choque, saliendo de su meta cuando era necesario, jugando balones largos y manteniendo siempre una colocación perfecta. ¿Modelos a seguir? La alemana no tiene ninguno en concreto, aunque sí se fija en el trabajo de algún que otro colega bajo palos.

“Manuel Neuer no está nada mal. El Mundial que disputó es para enmarcar. Es un portero con un estilo de juego muy moderno, de ahí hay mucho que aprender”, señaló Kaemper, quien no se resistió tampoco a comentar cómo estaban los ánimos entre sus compañeras tras el partido.

“El ambiente en el vestuario ha sido bastante festivo... Ha habido música. Ahora vamos a disfrutar de esta tarde y mañana empezaremos a preparar la final”.