Las lágrimas se han secado, y su rostro ha recuperado la sonrisa. Claire Lavogez sabe que no volverá a casa como campeona del mundo, y lo asume. Sin embargo, esta centrocampista creativa de gran categoría tampoco regresará a Francia como se había ido, siendo una futbolista apenas conocida, a mucha distancia de las figuras consolidadas.

Al igual que Lavogez ha iluminado Canadá 2014 con su estilo, visión de juego y potencia en los disparos, el torneo también ha servido para situar a esta estrella en ciernes en el centro de todas las miradas. De hecho, se ha convertido prácticamente en una sensación de Internet: su gol contra Costa Rica se volvió viral, y recibió millones de visitas en todo el mundo que admiraron y alabaron su calidad.

Un gol para el recuerdo
“La reacción en Internet fue asombrosa”, admite. “No me esperaba nada semejante. En realidad, cuando lo marqué ni siquiera me di cuenta de que había sido un tanto espectacular. Pero después todo el mundo se puso a hablar de ello, y cuando empecé a ver la atención que recibía lo vi en Internet. Fue una sorpresa agradable, porque era mejor de lo que yo esperaba, sin duda”.

Esa increíble diana dejó claro desde el principio cuáles eran las aptitudes de Lavogez, y desde entonces esta futbolista de 20 años no ha dejado de demostrarlo. La número 10 de Francia no tendrá que hacer un hueco en su equipaje para la medalla de oro, tras la derrota sufrida en semifinales ante Alemania, pero tampoco se irá de vacío. En tres de sus cuatro compromisos de Canadá 2014, Lavogez ha logrado la distinción de Jugadora del Partido Live Your Goals, y además de este premio enmarcado, el Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA se ha deshecho continuamente en elogios hacia ella. Ahora la única incógnita es saber qué hará con todas esas recompensas.

“Uno se lo voy a dar a mis padres, por supuesto”, afirma. “Han sido muy importantes para mí, y sé que van a estar muy orgullosos. Y creo que voy a colgar otro en mi apartamento. Pero el otro… Pues no lo sé, la verdad”.

“Ha estado muy bien recibir estos premios, las compañeras me han felicitado mucho. Para mí, ha sido un torneo fantástico. Antes de llegar aquí, no esperaba marcar tantos goles, ni ser tan importante para el equipo. Pero el entrenador me pidió que asumiese una función importante, me dijo que confiaba en mí, así que he intentado demostrar lo que podía hacer”.

Una gran aventura
“Desde entonces, ha sido una aventura maravillosa. El simple hecho de viajar con el equipo, conocer gente, ya ha sido asombroso. Pero aquí también ha habido muchos grandes momentos dentro de la cancha, que recordaré siempre, como la clasificación para cuartos de final [cuando Lavogez marcó el penal de la victoria contra la República de Corea]. Ha habido muchísimas emociones, y casi todas positivas”.

Con una excepción evidente, la derrota en semifinales ante Alemania, en un partido que Francia dominó por completo. No obstante, Lavogez se lo toma con filosofía, y no tiene reparos en reconocer que, al ser incapaces de transformar varias ocasiones claras, las Bleuettes únicamente pueden culparse a sí mismas.

“Fuimos mejores”, señala, “pero siempre se pierde por algún motivo, y para nosotros ese motivo estuvo claro. Dominar no es lo mismo que ganar, y no estuvimos a la altura de las circunstancias en la finalización. No deja de ser decepcionante, pero somos conscientes de que jugamos bien, y ahora estamos muy motivadas para este partido por el tercer puesto contra la RDP de Corea. Queremos volver a Francia con una medalla”.

Casi todo el mundo estará de acuerdo en que Lavogez lo merece, y quienes han disfrutado con su juego creativo e inteligente a buen seguro seguirán con atención su trayectoria, que tiene como próximo objetivo regresar el año que viene a Canadá. “Me encantaría volver para disputar el Mundial femenino absoluto. Como lo he hecho bien aquí la gente no ha dejado de decirlo. Pero todavía no he jugado con la selección absoluta, así que tampoco tengo grandes expectativas”.

Quizás sea cierto, pero lo mismo podía decirse antes de Canadá 2014. Y Lavogez ha demostrado ser capaz de superar las expectativas.