"En días como estos, uno desea la infinidad. En días como estos, todavía nos queda la eternidad", dice una canción del grupo alemán Toten Hosen, que parece haberse convertido en la banda sonora de los actos de celebración de todas las selecciones alemanas. No es de extrañar, por tanto, que el tema también retumbara en el vestuario del combinado femenino sub-20.

"No sé ni qué decir. Antes del torneo no esperábamos conseguir algo así, porque teníamos muchas futbolistas lesionadas y no estábamos demasiado compenetradas. Pero el equipo se fue consolidando conforme avanzaba el campeonato y ya jugó grandes partidos en la fase de grupos", reconoció una radiante Lina Magull, capitana de Alemania, en su charla con FIFA.com. "Ya he celebrado algunos triunfos importantes con el Wolfsburgo, y lo cierto es que he formado parte de la sub-20 desde el principio. Esto hace que la victoria sepa aún mejor. Era mi última oportunidad de ganar un título en las categorías inferiores de la selección y, por suerte, la hemos aprovechado", afirmó Magull, quien acto seguido se giró hacia Sara Daebritz y gritó al micrófono: "¡Somos campeonas del mundo!"

"Siguen sin salirme las palabras. Aún no me creo que seamos campeonas del mundo. Es sencillamente genial y estamos encantadas", declaró Daebritz. "En días como estos... ¡Somos campeonas del mundo!", añadió con una gran sonrisa y al más puro estilo de los Toten Hosen.

Confianza y conjuro
Justo por detrás de sus dos compañeras y con una bandera de Alemania colgada de los hombros andaba Pauline Bremer, quien tampoco quiso dejar pasar la ocasión de trasladar su alegría a FIFA.com. "Estoy contentísima. Me alegro mucho de que lo hayamos conseguido. Ha sido una actuación colectiva brillante. Estamos todas muy felices", explicó la flamante ganadora de la Bota de Plata adidas como segunda máxima artillera del torneo.

"Nunca bajamos los brazos, y queríamos ganar a toda costa. Siempre creímos en nosotras. En el vestuario recordamos nuestras virtudes y nos dijimos que debíamos mejorar. Por suerte, conseguimos marcar en la prórroga".

Theresa Panfil sólo pudo corroborar las palabras de su compañera. "Me siento fenomenal. Me faltan las palabras. Es una alegría incontenible. Ganar con semejante derroche de fuerza por parte de todo el equipo es algo increíble", manifestó esta mediocampista de apenas 1,59 m de estatura, pero que en la cancha siempre agranda su figura. "Hemos ido creciendo poco a poco a lo largo del Mundial. Cada una de nosotras se ha dejado la piel por las demás. A nadie le ha importado sacrificarse por el bien colectivo. Además, hemos tenido la suerte de contar con jugadoras que han marcado los goles y nos han llevado a la victoria".

Petermann y un gol para la posteridad
En la final contra Nigeria, hubo una goleadora que acaparó todos los flashes. Lena Petermann, de 20 años, anotó el tanto decisivo en el minuto 98 y otorgó a las suyas el título mundialista.

"Aún no me lo creo. Ni siquiera sé dónde estoy. Es una sensación maravillosa, pero es como si no fuese real. En estos momentos, me encuentro en una especie de estado de shock, y todavía no he asimilado lo que ha ocurrido. Supongo que necesitaré unos días para darme cuenta de verdad. Creo que los dos últimos partidos han sido los más duros de mi vida", señaló Petermann, visiblemente emocionada, en los pasillos del Estadio Olímpico de Montreal. "Esta noche lo celebraremos por todo lo alto. Es algo que seguramente sólo ocurra una vez en la vida, así que hay que festejarlo como se merece".

O como dirían los Toten Hosen: " En días como estos, uno desea la eternidad".