“Recuerdo aquel partido… Estaba en la banca súper nerviosa y con miedo, esperando que mi equipo pudiera marcar…” Hace cuatro años, una jovencísima Uchechi Sunday seguía desde el banquillo la gran final de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA entre Nigeria y Alemania. La Mannschaft terminaría llevándose la victoria (2-0), pero el fútbol siempre da revancha y Sunday tendrá este 24 de agosto la oportunidad de tomársela.

“Esta vez no va a ser igual”, asegura a FIFA.com. “En 2010 ellas jugaban en casa, con todo el apoyo del público, pero esta vez no. Además, en mi caso, esta nueva final ante Alemania me llega en un momento bueno, porque ahora tengo mucha más experiencia”. Y es que entonces Sunday, única jugadora de aquel equipo presente estos días en Canadá, era una adolescente de apenas 15 años. “Era la más joven del grupo, pero el hecho de tener conmigo a dos amigas mías me ayudó un montón durante el torneo. Me animaban constantemente”, rememora.

Ahora es ella la que trata de dar apoyo a sus compañeras más inexpertas, y también al equipo, en este caso en forma de goles; porque pese a no haber disputado ningún partido como titular, Sunday lleva 3 tantos en el torneo, dos ellos marcados nada más entrar a la cancha. Sólo le queda una asignatura pendiente. “Suelo hacer muchos goles de cabeza, pero en Canadá aún no lo he conseguido, ¿quizás el domingo?”, deja caer con sonrisa cómplice.

Orgullo y añoranza
Para llegar hasta aquí, Sunday ha seguido un camino largo, y no siempre sencillo. “Empecé jugando en la calle con los chicos después de la escuela. Jugábamos en campos de tierra. Luego me apunté a una academia, pero en Nigeria, sobre todo si eres una chica, es difícil jugar al fútbol. Lo importante en estos casos es que tus padres te apoyen, y los míos lo hicieron. Eso te da fuerzas para seguir adelante”, explica. Después llegarían las convocatorias con la selección, el Mundial sub-20 de 2010 y el absoluto de 2011. Pero también la decepción de quedarse fuera del equipo que compitió en el sub-20 de Japón. Quizás por eso esté doblemente motivada ante el reto del domingo. “Esta final es muy especial para mí”.

Y Sunday y sus compañeras llevan mucho tiempo preparándose para esto. Tanto que la delantera acumula ya tres meses lejos de su familia. “Gracias a los móviles e internet es mucho más fácil. De hecho hablo mucho con ellos por Skype. Están muy felices por mí, y cuando hablamos, mi mamá siempre se pone a gritar ‘¡Ey, ésa es mi hija! Lo estás haciendo muy bien. Estoy muy orgullosa de ti’”, comenta entre risas. “Ahora, te digo una cosa: no puedo esperar para volver casa. Tengo muchísimas ganas de verlos, y sobre todo a mi mamá”.

Nigeria no camina sola
Cuando regrese a su natal Port Harcourt, Sunday retomará otra de sus costumbres: seguir los partidos de su amado Liverpool. “¡Es mi equipo! Me encanta cómo juegan, adoro a Stephen Gerrard, y todo eso del ‘You will never walk alone’ (nldr: el lema del club red: ‘nunca caminarás solo’)”.

En este Mundial, tampoco Nigeria ha caminado sola, ya que ha contado en todos los partidos con un grupo de fieles seguidores que, a buen seguro, volverán a estar con el equipo en la gran final de Montreal. Las jugadoras, por su parte, también piensan repetir su habitual ritual de entrar al estadio cantando y bailando: “Y este domingo tenemos que cantar y bailar todavía más. ¡Tenemos que hacer aún más ruido!”, exclama Sunday, que siempre participa muy activamente.

En la cabeza de la delantera, no hay lugar para el pesimismo y así nos lo hace saber. “Lo único en lo que pienso es que no puedo perder dos finales, y las dos contra Alemania. Este domingo, me da igual cómo, pero tenemos que ganar. Y vamos a hacerlo”. Sunday tiene ganas de revancha.