Las jóvenes Nadeshiko de Japón impartieron otra clase magistral, plantándose en las semifinales de Papúa Nueva Guinea 2016 con una elegante victoria sobre Brasil (3-1). Las habituales bazas ofensivas de Japón –Yui Hasegawa, Yuka Momiki e Hina Sugita– destacaron como siempre, pero esta vez sobresalió especialmente otra jugadora: Shiho Matsubara.

Tras saltar al césped después del descanso, Matsubara vio puerta al cabo de apenas cinco minutos. Y mediado el segundo tiempo, anotó un segundo gol con la serenidad de una jugadora sumamente segura de sí misma. Tras controlar con el pecho un centro al segundo palo que dio un incómodo bote, Matsubara bajó el balón, engañó a una zaguera con una finta e introdujo el esférico junto al poste contrario con el exterior.

Japón ya ha marcado 14 goles en los 4 encuentros que lleva disputados en Papúa Nueva Guinea 2016. Y a decir verdad, este jueves podría haber metido perfectamente más de tres a Brasil en el Estadio Nacional de Port Moresby.

“Al descanso, la seleccionadora nos dijo que buscásemos más goles y sentenciásemos el encuentro”, revela Matsubara a FIFA.com. “Así que subimos la intensidad y realizamos un buen segundo periodo. Yo hice lo que pude por el equipo, e intenté contribuir en lo que pude con la labor que me habían encomendado. Cada granito de arena sirve de mucho”.

Goleadora y muy completa 
Matsubara ostenta un balance de 4 tantos en 9 partidos jugados en competiciones de la FIFA. Un rendimiento goleador que no está nada mal para una defensa… Pero aunque la jugadora de 19 años se alinee aparentemente como zaguera según la lista oficial de Japón, su seleccionadora, Asako Takakura, lleva mucho tiempo utilizándola como comodín polivalente.

Ya ocurrió lo mismo hace dos años en Costa Rica, cuando Takakura guió a las pequeñas Nadeshiko –incluida Matsubara– a conquistar la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA. Incluso, Matsubara ha llegado a jugar de delantera con su club, el Cerezo Osaka.

“Fue una sensación muy buena”, recuerda Matsubara sobre el merecido título de Japón en Costa Rica 2014. “Pero esta es una categoría diferente, con mucho más en juego. La presión acumulada y los diferentes factores que intervienen son mucho más intensos ahora”.

Japón luce un extraordinario historial en categoría sub-17 –el mes pasado, de hecho, acarició su segundo título en Jordania–, pero el éxito le ha sido más esquivo al combinado sub-20. Antes de Papúa Nueva Guinea 2016, las niponas sólo habían llegado una vez a semifinales, y fue en casa, hace 4 años. ¿Lograrán hacer historia esta vez?

“La vez anterior no nos clasificamos y, por eso, lo primero que teníamos presente era, ante todo, mejorar eso”, subraya Matsubara. “Todas las selecciones quieren ser las mejores del mundo, y ahora estamos bien colocadas para conseguirlo”.

“Es una situación a todo o nada y, por supuesto, si perdemos nos volvemos a casa; y ese no era nuestro objetivo cuando llegamos. Estamos trabajando con la idea de que seguiremos ganando. Me siento con confianza, y tengo un buen presentimiento respecto a este campeonato”, concluye.