La defensa internacional Alex Scott, que ha disputado tres Copas Mundiales Femeninas de la FIFA™ con Inglaterra, ha estado estos últimos días en Papúa Nueva Guinea ejerciendo de embajadora. Su misión principal era promover la campaña de sensibilización #ENDViolence, destinada a eliminar la violencia contra las mujeres y niños en la región.

Scott participó en la “Marcha por la vida” del Día Universal del Niño y en otras actividades diversas de fútbol base. Además, encontró un hueco en su repleta agenda para ver cuatro partidos. FIFA.com le preguntó por sus experiencias en Papúa Nueva Guinea y por su opinión sobre la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA 2016.

Alex, ¿puede contarnos cómo ha sido su experiencia por tierras papúes? 
He vivido cuatro días extraordinarios. Me apasiona hacer cosas así, y poder ir a colegios para hablar e inspirar. Pero no se trata sólo de mí. Sí, soy una embajadora de la FIFA y es genial estar aquí, pero también se trata de las chicas papúes. Cuando acabe el campeonato y todos volvamos a casa, estas chicas tienen que dar un paso al frente y ser modelos a imitar, y seguir luchando contra la violencia en este país.

Al parecer, ha experimentado de primera mano cómo el fútbol puede cambiar la vida de la gente…  
Al ir a los colegios, quedó demostrado lo que el fútbol puede hacer en muchísimos niveles. Fuimos a una escuela, y los alumnos se volvieron locos con las chicas [de la selección de Papúa Nueva Guinea]. Todo el mundo quería saber cosas de la portera que había jugado un partido tan increíble, y la aplaudían y vitoreaban. Ella estaba tan nerviosa que, cuando le hicieron una pregunta, empezó a llorar delante de todos. Pero en el siguiente colegio, ya había adquirido confianza de ver hablar a las demás chicas. Y cuando le hicieron una pregunta, todas pensamos: “¡oh, no!”; pero fue capaz de responder enseguida. Fue un momento realmente emotivo.

Todos sabemos que ha sido un reto organizar un Mundial aquí, pero ha habido muchísimas historias positivas que pueden sacarse de esta experiencia. Ver a Papúa Nueva Guinea marcar su histórico primer gol nos puso a todos la carne de gallina. Cosas como ésta te recuerdan lo bello que es el fútbol, y cómo puedes utilizarlo para inspirar de tantísimas formas.

¿En qué medida es importante tener campeonatos como éste para el desarrollo futbolístico de las naciones? 
Este certamen lo ha puesto claramente de manifiesto. Desde el momento mágico en que marcó la selección papú y todas lo celebraron con la seleccionadora, hasta el partido de Francia en que las jugadoras se fueron hacia los aficionados tras concluir el encuentro, por haber recibido tanto apoyo de la afición local… Eso me puso realmente la piel de gallina. Los lugareños están implicándose de veras con el fútbol, y las jugadoras están interactuando con la comunidad local.  

¿Ha habido algún aspecto de la cultura papú que la haya intrigado especialmente? 
El tema es que, cuando me pidieron hacer esto, leí para informarme y vi documentales. Y entonces escuchas todas las horribles historias; y que todavía continúa esa violencia contra las mujeres. Alucino con que sigan pasando cosas semejantes. Pero cuando llegas aquí y hablas con la gente, son muy simpáticos, y todo el mundo es muy acogedor. Teniendo en cuenta eso, me cuesta comprenderlo todo.

¿Qué le ha parecido la calidad del fútbol que ha visto? 
Me ha impresionado mucho. Hemos pasado de una etapa en que todas las selecciones buscaban ser fuertes, resistentes y con gran capacidad física, a mostrar una alta capacidad técnica, sacando el balón jugado desde atrás y tocándolo por todo el campo. Todo eso lo hemos visto en este campeonato. Ha habido algunos golazos y algunas jugadoras realmente sobresalientes, por lo que me han impresionado mucho todos los encuentros a los que he acudido.  

¿Cree que la calidad exhibida aquí es una prueba del crecimiento del fútbol femenino? 
Se ha producido casi una reacción en cadena. El fútbol femenino está creciendo al máximo nivel, y también hemos visto a jugadoras empezando a hacer entrenamientos de alta calidad a edades más tempranas; y por eso estamos viendo ahora manifestarse talentos con buena calidad técnica en edades más jóvenes.

¿Hay alguna selección concreta que, a su juicio, esté sobresaliendo? 
No he visto a Japón en los pocos días que he estado aquí, y todo el mundo habla maravillas de las niponas. De las selecciones que he visto, debo admitir que Alemania tenía buena pinta. Son típicamente alemanas en cuanto a su velocidad con el balón, y son buenas subiendo el balón por las bandas; básicamente son muy eficaces. Pero también han marcado buenos goles en jugada individual. Así que me duele decirlo, ¡pero Alemania me ha impresionado de veras (risas)! 

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las mujeres locales? 
Como les dije a las chicas [las jugadoras papúes], tienen que continuar y seguir con esta lucha. Ahora son modelos a imitar y han ganado en confianza; y ahora es cuando tienen que mostrar a las nuevas generaciones lo que pueden conseguir. Se trata de dejar un legado. He tenido la suerte de hacer y vivir muchas cosas jugando al fútbol, pero estos han sido cuatro días extraordinarios que jamás olvidaré.