Sus reacciones de rabia cada vez que ve perforada su meta así lo demuestran: Mylène Chavas tiene temperamento de campeona. La arquera francesa es de las que detestan perder, y el Guante de Oro adidas que obtuvo al término de la final no sirve para borrar los tres goles que recibió en la derrota ante la RDP de Corea (3-1). 

“¡Mylène no debe cuestionarse a sí misma demasiado por esta derrota!”, explica Sandrine Roux, entrenadora de porteras, a FIFA.com, antes de subir al autocar que espera a las últimas Bleuettes. “Es muy perfeccionista. Eso es positivo, pero también hay que mirar las cosas con perspectiva y saber cuándo una debe cuestionarse o no”, continúa la excapitana de la selección absoluta francesa, internacional en 71 ocasiones entre 1983 y 2000.

“Sé que esta noche no habrá quedado contenta”, añade. “En una noche así, es difícil encontrar las palabras adecuadas, pero yo le he dicho que su trabajo había sido recompensado con el Guante de Oro. Aunque sea una distinción individual, significa que tiene talento, y que hay muchísimas cosas que se le pueden abrir a partir de ahora. ¡Y ni siquiera ha cumplido aún los 19 años!”.

Roux está convencida de que la valía no entiende de edades, y analiza las cualidades que han convertido a su discípula en la guardameta más destacada del torneo, distinguiéndose especialmente al detener un penal contra Ghana y exhibir sus reflejos felinos en varias atajadas ante Alemania y Japón. “Sabe mantener la calma, está muy presente en el área, es alta y tiene envergadura, un juego de pies interesante... Técnicamente ha progresado muchísimo. Es tranquila y analiza bien las situaciones. En principio, es bastante introvertida, pero desde que se proclamó campeona de Europa vemos a otra Mylène. Habla mucho más dentro de su área, es una auténtica líder que se impone. Cuando levanta la voz, se hace escuchar”, afirma.

El futuro ante ella
“¡Para nosotros, es LA arquera del futuro!”, continúa Roux, quien no olvida reconocer tampoco “el estado de ánimo irreprochable” de Cindy Perrault y Jade Lebastard, sus competidoras por el puesto, que no dispusieron ni de un solo segundo de juego durante el certamen. 

Chavas hace entonces su aparición en la zona mixta, cargada con el pesado estuche que contiene su trofeo individual. “A pesar de todo, hemos quedado segundas... Ser la segunda mejor nación del mundo tampoco es cualquier cosa”, apunta la jugadora del Saint-Étienne, fijándose en el aspecto positivo y dirigiendo la mirada hacia la medalla de plata que luce alrededor del cuello. “Vamos a quedarnos con esto e intentar centrarnos en lo conseguido. Aunque hayamos perdido esta noche, hemos tenido una gran trayectoria”.

La guardameta, titular con su equipo de la primera división femenina francesa, prefiere mirar más allá del pedazo de acera donde el estadio se despide de las últimas Tricolores, cabizbajas y con la mirada triste. “Voy a regresar a mi puesto e intentar esforzarme para pelear en la liga. Habrá que concentrarse en esto. Yo vine aquí como una de las más jóvenes. Hemos tenido una trayectoria excepcional, así que no puedo más que irme habiendo aprendido muchas cosas. He aprendido lo que es una gran competición internacional, un Mundial”, concluye.