Estados Unidos
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Ayer
Estados Unidos ha sido una presencia constante en las seis ediciones anteriores de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA y es la selección más laureada de la historia del certamen con tres títulos en su haber. En Canadá 2002, las estadounidenses se impusieron a las anfitrionas en la prórroga de la final. A continuación, quedaron terceras y cuartas respectivamente en Tailandia 2004 y Rusia 2006. En Chile 2008, Sydney Leroux se adjudicó el Balón y la Bota de oro adidas y contribuyó al triunfo por 1-2 ante la RDP de Corea que supuso su segunda corona. En Alemania 2010 cayeron en los penales a manos de Nigeria en cuartos, su peor resultado hasta la fecha. No obstante, se sacaron la espina en Japón 2012, donde superaron por la mínima (1-0) a Alemania en una reñidísima final disputada en Tokio.

Hoy
Apenas 12 años después de conquistar en Edmonton su primera Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA, Estados Unidos regresa a Canadá con la vista puesta en la final, a celebrarse en Montreal el 24 de agosto. Las norteamericanas quieren su cuarto título y se clasificaron con autoridad al proclamarse campeonas de la CONCACAF por tercera vez consecutiva -cuarta en total-. Tras golear a Costa Rica, Jamaica y Guatemala en la fase de grupos, endosaron un rotundo 6-0 a Trinidad y Tobago en semifinales, seguido de un 4-0 a México en la final. Como reconocimiento a su buen hacer, Katelyn Rowland recibió el Guante de Oro a la mejor guardameta del certamen; la mediocampista Rose Lavelle ganó el Balón de Oro y la delantera McKenzie Meehan compartió la Bota de Oro con la mexicana Tanya Samarzich.

¿Y mañana…?
Para Estados Unidos, las citas mundiales femeninas sub-20 y sub-17 siempre han sido un auténtico vivero de futuras estrellas. Como demuestran los galardones individuales cosechados en el Campeonato Femenino Sub-20 de la CONCACAF, esta generación rebosa talento. La seleccionadora estadounidense, Michelle French, ha destacado la importancia de brillar tanto en defensa como en ataque, una mezcla de estilo y solidez que ha sido crucial a la hora de forjar la formidable reputación de las Barras y Estrellas en todas las categorías del fútbol femenino durante las últimas décadas.