Cuando llegó a tierras egipcias, Hungría era casi una desconocida. Los magiares, semifinalistas del Campeonato Sub-19 de la UEFA, se habían clasificado sin hacer ruido, y guardaban una gran discreción. No obstante, se rumoreaba que contaban con un par de diamantes en bruto, Vladimir Koman, centrocampista y capitán, y Krisztián Németh, delantero.

Y en su primer partido, quedó claro que ambos fueron los únicos que se salvaron del naufragio frente a Honduras (derrota por 3-0). De este modo, cuando Németh salió del vestuario con ropa de calle y un gran vendaje cubriéndole el maléolo derecho durante el calentamiento de su segundo encuentro, ante Emiratos Árabes Unidos, la preocupación era palpable en el rostro de su seleccionador, Sándor Egervári.

"Sentí que se me doblaba el tobillo al sufrir la entrada de un hondureño", explicó entonces a FIFA.com el artillero del Liverpool, cedido esta temporada al AEK Atenas. "Tengo un esguince. No es muy grave, pero no sé cuánto tiempo va a tardar en curar. Algunos días, puede que una semana, resulta difícil decirlo en estos momentos".

La cuestión radicaba en saber si Hungría iba a acusar la baja de su hombre clave. El 4-0 infligido a Sudáfrica disipó todas las dudas. "Creo que este tanteo significa algo", nos confirma con una ocurrente sonrisa el delantero Márko Futács, suplente habitual e imparable contra los sudafricanos. "Krisztián [Németh] es un jugador fantástico, uno de los mejores que tenemos, pero nosotros tampoco somos malos (risas)".

No será fácil, pero queremos ser primeros de la liguilla. Es la única manera de demostrar que el primer partido fue un accidente.
András Simon, sobre el último partide de Hungría

"Es verdad que no fue fácil asumir su baja", continúa su compañero András Simon. "Pero aprovechamos esa circunstancia para cerrar filas. Este partido demuestra que el grupo está vivo, y que incluso con la ausencia de un puntal puede conservar su mejor nivel".

Después de que el primer choque se saldase mediante un fracaso casi completo, más que conservar su mejor nivel, tendríamos que decir alcanzarlo. Ahora, de repente, los húngaros pueden permitirse soñar. "No todo fue perfecto, todavía podemos hacerlo mejor. Y como queremos este título, vamos a demostrarlo", señala Futács.

Antes de pensar en ocupar ningún puesto de honor en el certamen, los jóvenes centroeuropeos deben salir airosos de un Grupo F muy reñido. Con tres puntos en su haber, son conscientes de que un empate frente a los emiratounidenses, ya clasificados, les bastaría para disputar los octavos de final.

Sin embargo, no se contentan con un objetivo modesto. "No será fácil, pero queremos ser primeros de la liguilla. Es la única manera de demostrar que el primer partido fue un accidente", concluye Simon. "Vamos a tener que encontrar nuevas soluciones ofensivas, por la sanción de András [Gosztonyi], pero no me preocupa. Ya hemos probado que tenemos una plantilla amplia y de recursos". Hungría no parece estar dispuesta a inclinarse ante ninguna adversidad.