Puerto Said ha tratado muy bien a Brasil. La Seleção, invicta en cuatro partidos en la sede más septentrional de Egipto 2009, anotó 11 goles, recibió sólo dos y disfrutó del cariño y del aplauso incondicional del público. La ciudad costera se convirtió también en una especie de coto privado para Alan Kardec, quien anotó tres tantos en otras tantas titularidades y se convirtió en el máximo goleador de su equipo. Lo sorprendente del caso es que el dorsal número 9 de Brasil asegura que estaba deseando marcharse de allí.

Que nadie piense que el deseo evidenciaba ingratitud para con Puerto Said y sus hospitalarios ciudadanos. Nada más lejos de la realidad: lo originaba el sueño largamente acariciado de llevar al equipo adelante, a las alturas, al sur: a El Cairo. Kardec sabía que la capital de Egipto albergaría el choque de cuartos de final entre los campeones de Sudamérica y Alemania, por no mencionar las dos semifinales y la gran final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. Sabía que en la bulliciosa ciudad le esperaba el destino.

La verdad es que, vaya donde vaya, Brasil siempre sale a conquistar el título, y con este equipo pasa lo mismo.
Kardec, y las presiones de ser brasileño

"Los ciudadanos de Puerto Said han sido muy amables con nosotros, pero estábamos deseando poner rumbo a El Cairo", explica a FIFA.com. "No sé si tendremos tiempo de ver las pirámides ni nada de nada, pero la verdad es que no da igual. Queríamos venir sólo porque las últimas rondas de la competición se jugarán en El Cairo. Aquí se disputarán todos los partidos importantes, y ojalá que sea aquí donde recorramos el último tramo hasta el final, hasta el título".

Kardec y sus compañeros se despidieron de Puerto Said a lo grande, con un despliegue impresionante durante su victoria por 3-1 contra Uruguay, en un partido que el seleccionador Rogerio Lourenço describió como "un clásico". Fue el propio Kardec, el vértice de la exuberante delantera de Rogerio, quien inauguró el casillero del equipo. El ariete del Internacional concuerda con la idea de que la Celeste fue víctima de la mejor exhibición de Brasil hasta la fecha.

"Creo que el equipo trabajó más intensamente que nunca para ganar ese partido. Hicimos una primera parte excepcional; muy, muy buena", comenta. "Toda la plantilla llegó muy concentrada a ese encuentro. Estábamos resueltos a ganarlo, porque sabíamos que nos encontrábamos en una fase en la que no hay vuelta de hoja. Hay que ganar a toda costa. Si seguimos así de concentrados, estoy seguro de que podemos lograrlo".

No es el único. Diego Aguirre, el seleccionador de Uruguay, se mostró muy efusivo en sus elogios a los verdugos de su equipo. El uruguayo describió a Brasil como "sin duda, la favorita para alzar el trofeo". Su lógica era muy simple: "Tiene los mejores jugadores de esta competición".

El título de máximo goleador será un premio individual magnífico, pero el único premio que en realidad me importa es la medalla de campeón de la Copa Mundial.
Kardec y sus objetivos

"Le agrademos sus amables palabras y esperamos darle la razón", manifiesta Kardec. "La verdad es que, vaya donde vaya, Brasil siempre sale a conquistar el título, y con este equipo pasa lo mismo. Pero también sabemos ser humildes. En el fútbol, sólo alcanzas el objetivo si te planeas los retos conforme llegan, partido a partido".

Kardec, con tres goles en su cuenta personal, se ha fijado un nuevo reto: conquistar la Bota de Oro adidas de Egipto 2009. Tal y como está actualmente la clasificación, cuatro jugadores superan por un gol al delantero centro brasileño, pero sólo uno de ellos, el ghanés Dominic Adiyiah, sigue en competición. Kardec, por lo tanto, tiene motivos para creer en sus posibilidades.

"Es mi objetivo personal", revela al referirse al galardón. "Con jugadores tan estupendos a mi lado, creo que puedo lograrlo, siempre y cuando siga en racha. El título de máximo goleador será un premio individual magnífico, pero el único premio que en realidad me importa es la medalla de campeón de la Copa Mundial".