Fue sin duda uno de los partidos más agitados de Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009. Una prórroga, cinco goles, constantes vuelcos y golpes de efecto, cuatro expulsiones... Espectadores, jugadores y técnicos tardarán en olvidar la eliminatoria de cuartos de final que enfrentó a Italia y Hungría el viernes 9 de octubre en el Estadio Mubarak de Suez.

Inauguración del marcador al inicio del encuentro, un empate en inferioridad numérica, prórroga, ventaja de nuevo, otra vez tablas y gol de la victoria en el minuto 117. Es el resumen, en pocas palabras, del antológico duelo que disputaron ambos representantes de la UEFA.

"Nos sentimos muy tristes y decepcionados. Hemos rendido a un nivel altísimo, luchando hasta el final. Por desgracia, no nos ha acompañado la suerte", se lamentó Mattia Mustacchio. El centrocampista italiano, autor de un decisivo doblete ante España en octavos, se mostraba inconsolable al término del choque. "Es muy duro. No pude hacer nada en los goles de los húngaros. Nos entregamos a fondo. Perder así, después de remontar dos veces y en inferioridad numérica, resulta muy difícil de aceptar", explica Vincenzo Fiorillo, guardameta y capitán de los Azzurrini.

Nos sentimos muy tristes y decepcionados. Hemos rendido a un nivel altísimo, luchando hasta el final. Por desgracia, no nos ha acompañado la suerte.
Mustacchio y su balance

A pesar de esta derrota, los subcampeones de Europa sub-19 pueden volver a casa con la cabeza alta. Italia no alcanzaba esta ronda desde la edición de 2005 de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. "Mis jugadores lo han hecho muy bien desde su llegada a Egipto. Tuvimos que confeccionar un equipo deprisa y corriendo. Después del partido contra Hungría, reuní a los muchachos y les di las gracias a todos. Comprendo su decepción, pero creo que han vivido una experiencia magnífica. Este torneo va a permitirles progresar", asegura el seleccionador transalpino, Francesco Rocca.

Con todo, la Squadra Azzurra tuvo un comienzo renqueante en tierras egipcias. Selló muy pronto su clasificación en la liguilla, cosechando un punto (0-0) frente a Paraguay e imponiéndose luego a Trinidad y Tobago por estrecho margen (2-1). Sin embargo, su posterior compromiso ante Egipto puso de manifiesto los límites del conjunto de Rocca. Al caer por 4-2 a manos del país anfitrión, Italia quedó relegada a la tercera plaza. Como consecuencia, se vio obligada a medirse con España en octavos. La Roja partía como una de las grandes favoritas al título, y se adjudicó su grupo de manera contundente, sumando tres triunfos consecutivos y un tanteo acumulado de 13-0.

A priori, nadie dudaba de la victoria española. Pero entonces apareció la capacidad de reacción de los jóvenes italianos, quienes, ante la sorpresa general, vencieron por 3-1 en una contienda vibrante, accediendo así a la fase de cuartos. "Somos conscientes de haberle ganado a uno de los mejores equipos del torneo. Después de una gesta así, estoy convencido de que podremos llegar hasta el final", exclamó Rocca a la conclusión del encuentro. Antes de la cita con Hungría, Mustacchio también dejaba entrever las ambiciones de los suyos: "Jugamos cada partido como si fuese una final. Ese es nuestro método".

Gracias a Egipto por su recibimiento, y a todos estos fantásticos hinchas, que nos apoyaron y animaron a lo largo de todo el torneo.
Rocca y su mensaje final

La aventura italiana en Egipto ha llegado pues a su fin antes de lo previsto. Al día siguiente de la derrota contra Hungría, en un partido que supuso también la reedición de la semifinal del Campeonato Sub-19 de la UEFA (y que Italia había ganado 1-0), los futbolistas italianos ya pensaban en su futuro. "Sé que mis jugadores han aprendido mucho durante su estancia en Egipto. Ahora pueden aspirar legítimamente a dar el salto a la selección sub-21 y al equipo olímpico. En Italia hay una competencia tremenda en este nivel, pero creo que tienen los recursos necesarios para triunfar", señala Rocca.

Por consiguiente, es hora de que Italia diga "Arrivederci, Egipto". La Squadra Azzurra se despide con un balance de dos victorias, un empate, dos derrotas, nueve goles a favor y otros tantos en contra. Como es lógico, la última palabra corresponde a su entrenador: "¡Gracias a Egipto por su recibimiento, y a todos estos fantásticos hinchas, que nos apoyaron y animaron a lo largo de todo el torneo!".