El término drama es difícil de definir. En su acepción más rigurosa, es un subgénero teatral que tiene sus antecedentes remotos en el arte de la poesía griega. Pero el vocablo actual tiene una extensión más vasta y abarca toda clase de obras de ficción caracterizadas en su forma externa por estar divididas en distintas partes. Estas partes o actos están estrechamente relacionados entre sí y articulan el proceso dramático en un crescendo emocional.

Visto así, el encuentro de cuartos de final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009 entre Brasil y Alemania también puede calificarse de drama: la selección teutona plantó cara durante la mayor parte del choque a los favoritos sudamericanos, antes incluso de que Lewis Holtby anotara el primer tanto del partido en el minuto 73 y permitiera soñar a los suyos con el acceso a semifinales.

Fue un partido soberbio entre dos grandes selecciones. Estuvimos a dos minutos de alcanzar la semifinal. Pero así es el fútbol, no se puede ganar siempre. 
Sukuta Pasu, sobre el partido ante Brasil

Sin embargo, los dos goles de Maicon poco antes del final del tiempo reglamentario y poco después de comenzar el tiempo de descuento provocaron el brusco giro de los acontecimientos y el trágico final de todos los sueños alemanes en torno a la conquista del título mundial. Como cabe suponer, la frustración en el bando germano al término del duelo era enorme.

"Estamos tristes, es lógico. Hemos dejado escapar el partido y hemos regalado la victoria a los brasileños. Tuvimos ocasiones suficientes para decidir anticipadamente el encuentro. Luego concedimos dos goles en contra por fallos individuales. Eso no puede pasar a este nivel", constató el seleccionador germano Horst Hrubesch, que a pesar de todo extrajo un resumen general halagüeño: "No hay ningún motivo para estar decepcionados. Estamos contentos de haber llegado tan lejos. Mi equipo ha superado las expectativas previas. Estoy muy orgulloso de los muchachos, porque han hecho un torneo formidable".

"Una experiencia magnífica"
Pese a numerosos contratiempos, el cuadro teutón cerró la primera ronda como vencedor de grupo, y se impuso en octavos de final tras una agónica batalla contra Nigeria. Por eso, los pupilos de Hrubesch emprenden ahora el viaje de regreso a casa con la cabeza alta. "El equipo puede estar orgulloso de haber realizado un magnífico torneo", afirmó el capitán Florian Jungwirth.

"Fue un partido soberbio entre dos grandes selecciones. Estuvimos a dos minutos de alcanzar la semifinal. Pero así es el fútbol, no se puede ganar siempre", apostilló Richard Sukuta-Pasu en su conversación con FIFA.com en un intento por pasar cuanto antes la página de la derrota. El delantero, que marcó dos goles en el certamen, prefiere quedarse con los aspectos positivos: "Ahora tenemos que mirar al frente. El balance ha sido bueno. Hemos hecho grandes partidos; haber alcanzado los cuartos de final es todo un honor. Estoy orgulloso de mis compañeros de equipo".

Estamos contentos de haber llegado tan lejos. Mi equipo ha superado las expectativas previas.
Hrubesch, y su balance

Un pequeño consuelo para el juvenil alemán fue la noticia de que la selección absoluta de Alemania había logrado clasificarse esa misma tarde para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Y tal vez muy pronto alguno de los seleccionados sub-20 sea promovido al combinado de Joachim Löw. "Naturalmente que es mi sueño dar el salto al primer equipo. Trabajaré todo lo duro que pueda para alcanzar esa meta", reveló Sukuta-Pasu. "El Mundial ha sido para nosotros una experiencia magnífica, que nos será muy útil en la vida y en el resto de nuestras carreras", recalcó el centrocampista Semih Aydilek.

Entretanto, Hrubesch planea ya la configuración del próximo elenco juvenil de su patria: "Me he puesto a trabajar en la preparación de la próxima selección sub-20. Tal vez nos volvamos a ver dentro de dos años en el próximo Mundial", anunció en su despedida.