Demasiado tarde para lamentos. Ese es lema de Costa Rica y Hungría de cara a su partido por el tercer puesto de la Copa Mundial de la FIFA Egipto 2009. Los dos planteles son conscientes que deben "cambiar el chip" rápidamente, porque una victoria en su último compromiso significa no sólo colgarse una medalla, sino también inscribir su nombre en la historia de la competición.
Pero esto no exime a los protagonistas de analizar lo que pasó en sus respectivas semifinales. "A cualquiera le cuesta asumir una derrota. En la cancha no nos ahorramos nada, porque no salimos a defendernos, sino a aganar. Queríamos llegar a la final, pero nos descuidamos en una sola jugada y lo pagamos", afirma el moreno zaguero costarricense Roy Smith a FIFA.com sobre el 0-1 con Brasil.
La frustración todavía se nota en la cara del arquero Esteban Alvarado. "Me voy con la sensación de que Costa Rica podría haber jugado por primera vez la final de una Copa del Mundo. Estoy triste porque estaba seguro de que íbamos a ganar". ¿Cuál fue la diferencia entre los dos equipos? "Ellos sacan la casta de campeón en cualquier momento. Nunca esperé ese gol. Y recién le dije a (Alan) Kardec: ‘Te pongo a patear diez veces más y no conviertes'. Pero entró y ya no hay nada que hacer".
Roland González cree que su equipo jugó un gran partido ante Brasil, "uno de los mejores del torneo junto con el de República Checa, que también perdimos". Por eso el entrenador es optimista de cara el encuentro con Hungría: "Es un equipo similar, aunque con un poco más de juego. Nosotros pondremos lo mejor porque para Costa Rica, esta es su final".
A pesar de la ya histórica la actuación tica, Smith no se conforma. "Al no poder ser primeros ni segundos, sólo estaríamos satisfechos si terminamos terceros. Si no, no hay satisfacción que valga". Alvarado coincide con su compañero, y concluye para FIFA.com. "El bronce sería el justo premio para una selección que le ha dado tanto a un país tan pequeño. Yo deseaba ser campeón del mundo, pero hay que ser agradecidos con el fútbol que nos da esta oportunidad y aprovecharla".
Más de tres décadas
sin podios
En las filas húngaras, mientras tanto, aún
cuesta asimilar la actuación del equipo en el primer tiempo ante Ghana.
"Siempre puedes perder un partido, pero jugar tan mal los 45 minutos iniciales
de una semifinal mundialista es muy difícil de aceptar. Lo más frustrante es
que en el segundo tiempo demostramos tener lo que hacía falta para vencer y
estar en la final", confiesa el volante Andras Gosztonyi a FIFA.com.
La derrota es aún más dura de digerir para su capitán Vladimir Koman, quien estaba suspendido. "Fue una sensación horrible ver desde la tribuna un encuentro tan importante, especialmente durante el primer tiempo, cuando nada nos salía y yo no podía ayudar. Es cierto que luego levantamos el nivel y hasta podríamos haber empatado, pero ahora es tarde", comenta el número 7 húngaro.
El zaguero Ádám Présinger, por su parte, prefirió ver la mitad del vaso llena. "Es decepcionante perder una semifinal así, pero si algo debe dejarnos el segundo tiempo, es esperanza de cara el partido por el tercer puesto. Creo que nos merecemos ese consuelo". Ante Costa Rica, Hungría buscará poner fin a una sequía de 37 años sin subirse al podio en una competición FIFA. La última vez fue cuando se colgó la medalla plateada en el Torneo Olímpico de Fútbol Munich 1982.
Para Koman, el duelo ante los ticos es una cuestión de honor. "Debemos tomar el último juego como la oportunidad de mostrarle a todos que podríamos haberlo hecho mejor". Y Gosztonyi le pone la cereza al postre: "Es cierto, ahora tenemos más deseos que nunca de demostrar la valía de este quipo. Queremos el tercer lugar y daremos todo para conseguirlo".


