Se jugaba el minuto 31 de la semifinal que enfrentaba a Ghana y Hungría en el Estadio Internacional de El Cairo. Si Dominic Adiyiah pudo cabecear el balón si problemas y meterlo en la portería que custodiaba Péter Gulácsi, fue porque el máximo goleador de la competición acababa de recibir un pase de lujo de su lateral derecho, Samuel Inkoom.

"Dar un pase de gol siempre te produce una alegría inmensa", admitió el jugador del Basilea a FIFA.com. Y el chaval empieza a tomarle gusto...

Desde el comienzo de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009, 6 de las 16 dianas ghanesas han salido de las botas de sus laterales. Tres de ellas desde la derecha y, por tanto, de Inkoom (contra Inglaterra, República de Corea y Hungría); y otras tantas desde la izquierda, con David Addy (contra Uzbekistán, Sudáfrica y República de Corea).

"El entrenador nos pide que subamos y nos sumemos al ataque", reconoció Addy a su vez. "Eso no quiere decir, sin embargo, que dejemos desguarnecida la retaguardia. También sabemos defender".

El entrenador nos pide que subamos y nos sumemos al ataque. Eso no quiere decir, sin embargo, que dejemos desguarnecida la retaguardia.
Addy, sobre su doble función

No se les dio pie para hablar del tema, pero los dos laterales parecen tener muy presentes las críticas que algunos esbozan a propósito de la defensa ghanesa, que ya ha recibido 8 tantos en 6 partidos. "Es verdad que mi estilo es muy ofensivo", prosiguió Samuel. "Pero cuando subo, siempre tengo cuidado de que mi carril esté cubierto. Y en cuanto perdemos el balón, regreso corriendo".

A decir verdad, qué más da. Al fin y al cabo, muchos entrenadores consideran que lo importante en el fútbol es meter un gol más que el rival. Sellas Tetteh parece ser uno de ellos y sus discípulos no pierden ocasión de mencionar lo felices que son de jugar a sus órdenes. "Aunque sólo sea por el entrenador, tenemos que ganar este campeonato", explicó David, de 19 años, que milita en el FC Randers danés. "Está muy unido a nosotros; nos divertimos mucho juntos. Pero cuando se trata de trabajar, ya no bromea".

A sus 20 años, Inkoom admite que se da cuenta del camino que ha recorrido gracias a la mirada atenta de sus padres: "Mi padre es maestro de escuela y, al principio, no quería que fuese futbolista. Fue mi madre la que me animó a seguir por ese camino. Hoy, es un honor para ambos ver su apellido en las actas de partido de un Mundial. Además, fueron los primeros en mandarme un SMS después de la semifinal. Decían que estaban muy orgullosos y que yo había sido el mejor jugador del partido. Son padres; no siempre son objetivos (risas)".

Por supuesto que tenemos esas cifras en la cabeza, pero hemos venido a hacer historia y a llevarnos el trofeo a nuestro país.
Inkoom, sobre las dos finales anteriores perdidas

Tras la final contra el gran Brasil, será toda Ghana la que podría estar muy orgullosa de estos 21 jóvenes. Addy, mejor defensa y mejor joven del futbol ghanés en 2008, no lo dudó ni un instante: "Desde la fase de clasificación en Ruanda, sabemos que tenemos la calidad necesaria para alzar el trofeo. Ahora que la victoria está al alcance de la mano, no dejaremos pasar nuestra oportunidad".

Sin embargo, las estadísticas no hablan precisamente a favor de los campeones de África. En toda la historia de la competición, nunca se ha impuesto una selección de este continente. Ni siquiera Ghana, que, no obstante, ya ha disputado dos finales, ambas perdidas ante combinados de Sudamérica: Brasil en 1993 (1-2) y Argentina en 2001 (0-3).

No es algo que preocupe a Inkoom, a quien, por otro lado, comparan a menudo con el marfileño Emmanuel Eboué. "Por supuesto que tenemos esas cifras en la cabeza, pero hemos venido a hacer historia y a llevarnos el trofeo a nuestro país. ¡Y eso haremos!", concluyó.