Tras los pasos de los grandes
© FIFA.com

En 1977, cuando la inminencia de la Copa Mundial de la FIFA Argentina 1978™ comenzaba a inundar el panorama futbolístico, se celebró por primera vez la competición que se ha convertido en la cita más importante para las promesas del fútbol mundial: la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA.

Aquel torneo inaugural, que constaba ya de 28 partidos, se ha convertido hoy en un gran certamen de 52 encuentros. Mientras que a la primera edición asistieron apenas unos cuantos aficionados locales, la competición ocupa hoy un lugar destacado en las agendas de los ojeadores y de los seleccionadores nacionales. Turquía albergará, a partir del 21 de junio, la XIX edición de este prestigioso torneo, pero, antes de que las nuevas estrellas del fútbol mundial salten por primera vez a la palestra internacional, queremos volver a recordar a sus predecesores como se merecen.

El primer Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA, como se denominaba anteriormente, se celebró en Túnez en 1977. El título se lo llevó en aquella ocasión la URSS, comandada desde el centro del campo por Vladimir Bessonov, que fue el ganador del primer Balón de Oro adidas de la competición. El futuro depararía al centrocampista ruso una brillante carrera internacional que le llevó a conquistar el oro olímpico en 1980 y a disputar tres Copas Mundiales de la FIFA (1982, 1986 y 1990).

Aquello no estuvo mal para empezar, aunque no se puede comparar con la estrella que saldría de la siguiente edición, que se celebró en Japón en 1979. En aquel certamen, un tal Diego Armando Maradona mostró al mundo su enorme potencial por primera vez y guió a la conquista del título a una sobresaliente selección argentina.

El combinado albiceleste no pudo revalidar el triunfo en la cita celebrada dos años más tarde en Australia, pero contó en sus filas con un joven delantero que cinco años después marcaría el gol de la victoria en una final mundialista: Jorge Burruchaga. En aquel certamen destacó también el uruguayo Enzo Francescoli, que acabaría convirtiéndose en toda una leyenda en su país, aunque el Balón de Oro se lo llevó Romulus Gabor, el cerebro de la selección rumana. En 1983, el brasileño Geovani logró en México una hazaña sin precedentes en la competición al imponerse a jugadores como Marco van Basten o Bebeto en la lucha por el Balón de Oro y la Bota de Oro adidas y convertirse así en el primer futbolista que conquistó ambos galardones.

El mejor jugador del certamen de 1987 fue Robert Prosinecki, al que FIFA.com entrevistó recientemente (ver enlace de la derecha). Sin embargo, el elegante centrocampista balcánico no fue ni mucho menos la única estrella de aquella edición, ya que solo el combinado yugoslavo contaba con varios candidatos al Balón de Oro adidas, como Zvonimir Boban, Predrag Mijatovic o Davor Suker.

Años noventa
En 1991, Portugal revalidó en casa el título que había conquistado dos años antes y coronó así a su “generación de oro”. De todas formas, la estrella de aquel certamen no fue Luis FigoRui Costa ni João Pinto, sino un jugador llamado Peixe, que, a diferencia de sus mencionados compañeros de equipo, tendría posteriormente una carrera bastante discreta.

En los años siguientes, futuras estrellas como Adriano, Hidetoshi Nakata, Fernando Morientes o Paulo Wanchope disputaron la competición juvenil más importante del mundo. En 1997, Argentina se alzó con el título y agasajó al mundo con jugadores de la talla de Juan Román Riquelme y Esteban Cambiasso, aunque el Balón de Oro adidas se lo llevó el uruguayo Nicolás Olivera. No obstante, mientras que el delantero charrúa solo cumpliría parcialmente en los años siguientes las expectativas generadas, otros participantes de aquella cita mundialista acabaron protagonizando brillantes trayectorias futbolísticas, como Thierry Henry, Michael Owen, David Trezeguet Nicolas Anelka.

Por entonces ya se había hecho habitual en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA que futbolistas que posteriormente llegarían a lo más alto fracasasen en su intento de hacerse con el Balón de Oro adidas. Esta tendencia continuó en Nigeria 1999, donde Ronaldinho, Roque Santa Cruz, Xavi y Diego Forlán disputaron el certamen pero no conquistaron la máxima distinción individual. Muchos se sorprendieron cuando Seydou Keita, ex jugador del FC Barcelona, con el que ganaría dos Ligas de Campeones de la UEFA, fue nombrado mejor futbolista de la competición aquel año.

El nuevo milenio
También Javier Saviola, que ganó el Balón de Oro y la Bota de Oro adidas en Argentina 2001, acabaría recalando en el Barça, club que abandonaría posteriormente para fichar por el Real Madrid, eterno rival de los azulgranas. Entre los jugadores a los que el ariete argentino superó en la lucha por el máximo distintivo individual de aquella cita mundialista estaba un tal Kaká, que en 2007 sería elegido Jugador Mundial de la FIFA.

En Emiratos Árabes Unidos 2003 participaron figuras ilustres como Andrés Iniesta, Daniel Alves y Javier Mascherano, aunque la principal atracción de la competición fue Ismail Matar, relativamente desconocido por aquel entonces. El mediapunta emiratí es hoy en día uno de los pilares de su selección nacional, con la que ha disputado ya más de 100 partidos.

Un total de seis jugadores han conquistado tanto el Balón de Oro como la Bota de Oro adidas a lo largo de la historia de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. Los primeros en lograrlo fueron Geovani (1983) y Saviola (2001), a los que emularon en años posteriores Sergio Agüero (2007), el ghanés Dominic Adiyiah (2009) y el brasileño Henrique (2011).

El sexto de la lista es nada menos que Lionel Messi, elegido Jugador Mundial de la FIFA en tres ocasiones, que conquistó el doblete en 2005 y se ha convertido desde entonces en uno de los grandes de la historia del fútbol mundial.

Para terminar, sólo queda lanzar una pregunta: ¿quién seguirá en 2013 los pasos de todas estas estrellas? Independientemente de quién lo haga, si nos guiamos por la historia de la competición no hay duda de que los aficionados turcos tendrán el privilegio de disfrutar de un fútbol de muchos quilates.