Agüero, al rescate de Argentina
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A pesar de que República Checa había sobrevivido al ciclón argentino y arrancado un empate sin goles en la primera jornada del Grupo E de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007, pocos apostaban por un combinado centroeuropeo que volvía a encontrarse al todopoderoso equipo de Hugo Tocalli en la final del certamen, de la que se cumplen este domingo cinco años.

No en vano, la Albiceleste venía de ganar todos sus partidos desde la igualada inicial con República Checa, un total de cinco, con un espectacular registro de 14 goles a favor y solo uno en contra. Maxi Moralez y Sergio Agüero, que por entonces ya había debutado con la absoluta y defendía los colores del Atlético de Madrid, brillaban con luz propia en el certamen, y el combinado sudamericano buscaba conquistar su quinto título en siete ediciones y ampliar así su récord a seis coronas en la competición, mientras que el conjunto europeo venía de disputar y ganar su primera semifinal en el torneo tras una agónica clasificación.

Sin embargo, fueron los checos los que dieron el primer aviso a los nueve minutos de partido, cuando un remate a bocajarro de Marek Suchy fue desviado al poste con muchos apuros por Sergio Romero. En la otra área, Moralez obligó a Radek Petr a lucirse tras una magistral combinación entre Éver Banega y Agüero.

En un frenético duelo de ida y vuelta, Moralez desperdició otra inmejorable oportunidad al principio del segundo tiempo, poco antes de que Romero salvase al equipo argentino con una parada espectacular a remate de Lubos Kalouda.

El marcador se desniveló a la hora de partido cuando el checo Martin Fenin conectó una magnífica volea a la media vuelta que entró pegada al palo largo de la meta argentina. El cuadro albiceleste necesitaba más que nunca la puntería de su jugador talismán y Agüero acudió al rescate solo dos minutos después, al aprovechar un pase en profundidad de Banega para restablecer la igualada.

Todo parecía indicar que la final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA necesitaría de prórroga por primera vez en 16 años, pero, a falta de solo cuatro minutos para la conclusión, Mauro Zárate disparó raso desde el vértice del área y consumó la remontada argentina.

La Albiceleste volvía así a alzar la Copa en una cita mundialista que, gracias a la gran afluencia de espectadores, se convirtió en el mayor certamen de un único deporte celebrado en Canadá en toda su historia.