Oscar, un año después
© AFP

Aparte del valor intrínseco del título, la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA tiende a aportar un tremendo valor agregado a cualquiera que la disputa, pero principalmente a quien llega lejos en el torneo. Suele ser una de las primeras ocasiones que dispone un jugador para vestir la camiseta de su patria en un escenario grandioso, con los estadios abarrotados y un gran premio en disputa. Por ese motivo, el certamen constituye un buen termómetro para empezar a medir quién tiene lo que hace falta para ese tipo de situaciones y quién no.

Un ejemplo inmejorable de esa tesis es el caso de Oscar dos Santos Emboaba Júnior. Hace exactamente un año, el joven volante brasileño, que había desplegado su gran talento a lo largo de la Copa Mundial Sub-20 Colombia 2011, dejó constancia de su tremenda personalidad en la gran final de la competición ante Portugal, al anotar los tres goles del triunfo de los suyos por 3-2 en la prórroga.

Era la primera vez que alguien conseguía esa hazaña en una final del torneo organizado por la FIFA. Allí Oscar dejó constancia de que la presión no le hacía el más mínimo efecto. Hoy aquel primer destello de soberano temple y valía se ha confirmado: el jugador de 20 años ya se ha establecido como el dueño del dorsal número 10 de la Seleção, y acaba de ser contratado por un club de la talla del Chelsea como si fuera lo más natural del mundo.

Un partido trampolín
"Aquella experiencia en Colombia fue fundamental, por supuesto, porque luego me abrió las puertas de la absoluta", admitió el protagonista en su conversación con FIFA.com durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012, tras actuar de titular en una de las etapas del equipo de Mano Menezes rumbo a la medalla de plata. "Aunque es un torneo sub-20, el clima es igual de tenso o más que el de muchos partidos profesionales, y lo mismo se puede decir del nivel técnico. Sé que haber jugado bien allí me sirvió de pasaporte a la selección. Además, aprendí un montón".

De hecho, menos de un mes después de aquella gloriosa cumbre ante los portugueses, Oscar fue convocado por primera vez para defender los colores de su país con el combinado nacional adulto. En efecto, en un partido de fogueo contra Argentina, saltó al campo desde el banquillo de reservas. Su primera comparecencia como titular, sin embargo, no sucedería sino hasta mayo de este año, en una gira de amistosos previa a los Juegos Olímpicos. Ahí se reveló en todo su esplendor la pericia del muchacho, a la sazón todavía jugador del Internacional de Porto Alegre, para decantar las grandes citas. Oscar no necesitó más oportunidades para probar a Mano Menezes y a los aficionados brasileños que era el armador de juego y el número 10 que el equipo estaba buscando.

Desde entonces, no ha cedido en ningún momento su puesto de titular y, junto a figuras como Neymar y Thiago Silva, integra el reducido grupo de candidatos indiscutibles a conformar el elenco de la Canarinha en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. "Mi vida ha cambiado una barbaridad en un año: han sido muchos pasos importantes consecutivos. Y soy plenamente consciente de que el Mundial Sub-20 en Colombia, y especialmente aquella final, fueron un marco extraordinario. Si hoy he conseguido probar que puedo ser el dorsal número 10 de la selección, sé que empecé a demostrarlo allí, en aquel torneo", recalcó.