Salgado: "Un momento único"
© Getty Images

Recién colgadas las botas tras una exitosa trayectoria en clubes como el Real Madrid, con el que conquistó dos Ligas de Campeones y cuatro Ligas, entre otros títulos, y en la selección española, Míchel Salgado comienza una nueva etapa profesional en la que el fútbol seguirá siendo protagonista. De momento, Il Due, apodo con el que se conocía al jugador por su número de dorsal, ha cambiado la banda derecha por la dirección de una academia de fútbol en Dubai y se prepara para una carrera en los banquillos.

Ilusionado por estos nuevos proyectos, Salgado habló en exclusiva para FIFA.com de su nueva vinculación al fútbol de formación y de la importancia de los torneos juveniles para un jugador en su camino al profesionalismo. En un año en el que el deporte rey estará muy pendiente de la próxima Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, que arranca en junio en Turquía, el exzaguero rememora su experiencia con España en la edición de Qatar 1995.

Señor Salgado, tras una carrera deportiva envidiable, primero en el Celta de Vigo, después en el Real Madrid, y finalmente en su aventura en la Premier con el Blackburn Rovers, ¿cómo enfoca esta nueva etapa de su vida?
Las cosas me están yendo muy bien. Tras mi retirada no quería un año sabático, sino un año de estudio, de pensar, de ver en qué puedo valer en esto del fútbol a partir de ahora, ya que lo de jugar a nivel profesional se ha terminado. He firmado como comentarista deportivo (trabaja para Al Jazeera sports en Qatar) y ahora empiezo un proyecto nuevo como director, consejero e imagen de Dubai Sports City, una ciudad residencial en la que se han construido unas instalaciones deportivas espectaculares, y donde llevaré el tema futbolístico. Quiero sacarme la licencia de entrenador, y de momento estoy haciendo cosas que me aporten para el futuro, como el trabajo de academia. Llevo poco tiempo fuera, pero ya echo de menos el verde y el trabajo del día a día con un equipo.

Usted ha trabajado a las órdenes de algunos de los mejores entrenadores del mundo, como Fabio Capello o Vicente del Bosque. Imaginamos que los tendrá muy presentes de cara a ese futuro como técnico...
A lo largo de mi carrera he tenido la suerte de trabajar con muy buenos entrenadores, pero creo que no sólo se aprende de los mejores. Hay que aprender incluso de aquellos que no te parecen buenos. Aprender a no hacer lo que ellos hacen (risas). El hecho de haber tenido una buena carrera como futbolista no quiere decir que vayas a ser un gran entrenador. Ser técnico es muy distinto a ser jugador. Es un trabajo muy solitario, hay que tomar decisiones buenas y malas por el bien del equipo, cuando ganas, ganan todos, pero cuando pierdes eres el principal responsable… Es uno de los trabajos más difíciles del fútbol, y lleva su tiempo. Por eso hay que fijarse en todo tipo de métodos y entrenadores hasta encontrar tu propio camino y tus propias ideas.

Desde su experiencia como jugador y, ahora, en su trabajo de formación de jugadores, ¿qué diferencias encuentra entre las jóvenes promesas de su época y las de ahora?
En los últimos años las cosas han cambiado mucho. Ahora te encuentras con chicos de 13 y 14 años con representante, algo que en mi época no se hubiera permitido, chavales de 16 años tienen botas personalizadas… Creo que sería bueno retomar un poco el pasado y saber de dónde venimos. El negocio del fútbol está empujando demasiado y a edades intempestivas. Un niño tiene que fallar más, respetar a su entrenador y que éste tenga derecho a cambiarle, enseñarle. Para un entrenador, ahora mismo, es complicado tener a un chico de 19 años y querer enseñarle cosas, y no debería ser así. A esa edad aún se puede aprender mucho. El fútbol se está yendo por unos caminos demasiado drásticos. No digo que nos anclemos en el pasado, pero sí rescatar cosas válidas de él y llegar a un término medio.

Tiene un gran palmarés en el fútbol de clubes, pero quizás tenga la espinita clavada con la selección. Convivió con los Casillas, Xavi y compañía, pero su último gran torneo con la Roja fue la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. ¿Tiene cierta envidia sana de los éxitos recientes de la selección?
Envidia sana no, porque tuve la suerte de convivir con ellos justo cuando comenzaba este gran ciclo. Es típico de España ver la parte triunfal como lo bueno y lo del pasado como si no sirviera para nada, pero yo creo que es al revés. Si el fútbol español está triunfando ahora es porque muchos en el pasado, no sólo en mi época, lucharon y fueron fieles a sus ideas. El hecho de no cambiar la mentalidad ni el estilo de juego es lo que ha dado como fruto lo que vivimos ahora. La calidad que hay es espectacular, pero yo también jugué en selecciones que hacían un fútbol maravilloso. En los grandes momentos también se necesita un toque de suerte, y esta selección, gracias a Dios, sí lo ha tenido. Y lo digo con todo el cariño del mundo, porque no me siento partícipe, pero sí muy cercano a los que han ganado todos estos títulos. Estoy maravillado con lo que están haciendo. Vivimos un momento grandioso.

Jugó más de 50 partidos con la absoluta, pero su carrera como internacional arrancó mucho antes, en las categorías inferiores de la selección. Ganó el Europeo Sub-21 de Rumanía, pero también disputó la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA en Qatar, en 1995. ¿Qué recuerdos tiene de ese mundial y qué importancia le concede en su formación como jugador?
Tengo muy buenos recuerdos de Qatar 1995, un torneo que recuerdo con mucho cariño. Coincidí con jugadores que luego también han jugado en primera división muchos años, como Raúl, Iván de la Peña, Fernando Morientes, Joseba Etxeberría… Y la pena es que teníamos equipo como para ganar, pero perdimos en semifinales con Argentina, a la postre campeona. Me quedo con la experiencia de haber jugado con futbolistas que ya entonces tenían una calidad enorme, con los que he compartido muchos momentos a lo largo de mi carrera profesional, y de los que he sido muy amigo.

Creo que este tipo de torneos son importantísimos en la vida de un futbolista. Es una de tus primeras experiencias internacionales al más alto nivel, y estás en esa edad intermedia entre el chico al que le dan su primera oportunidad y el hombre, el profesional que puede llegar a ser. Es una época preciosa en la vida de un jugador, y creo que hay que verlo y vivirlo como un momento único e inolvidable. La pena es que no puedo volver atrás (risas). Añoro esos años.

Pensando en esas experiencias, y con Turquía 2013 a la vuelta de la esquina, ¿qué aconsejaría a los jugadores que van a representar a España en el mundial?
Les diría que disfruten del torneo como si fuera el último y que intenten seguir el buen camino que lleva la selección en categorías inferiores todo este tiempo. Están en un momento clave de su vida en el que tienen que demostrar si valen para hacer una carrera profesional. Les deseo lo mejor y… ¡que ganen el Mundial!