Saviola: "La experiencia más linda de mi carrera"
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Fue premiado con el Balón y la Bota de oro en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA de 2001. Ante su público, en su Argentina natal, Javier Saviola se coronó además campeón con la Albiceleste que entonces dirigía José Pekerman, escribiendo así un primer capítulo dorado de una carrera futbolística exitosa.

El Conejo anotó en aquel torneo 11 goles (incluidos dos dobletes y dos tripletes) una marca todavía inigualada, ni por el mismísimo Lionel Messi, que jugó el torneo en 2005 (hizo 6 goles). Con la madurez y experiencia adquirida a sus 31 años, Saviola, hoy delantero del Málaga, comentó en exclusiva con FIFA.com el reciente fracaso de la juvenil argentina, y reflexionó sobre la impronta de la competición mundial en una edad tan joven.

(Puedes ver la primera parte de esta entrevista pinchando en la nota de la columna de la derecha)

Javier, usted tuvo una trayectoria brillante con la selección sub-20 que, curiosamente, acaba de quedar fuera en el clasificatorio para la Copa Mundial de la categoría que se jugará en Turquía. ¿Cuál es su opinión sobre el nivel actual de las selecciones juveniles en Argentina?
La verdad es que la selección, en los últimos años, no está rindiendo como en otros momentos en los que las categorías inferiores siempre estaban entre las mejores del mundo. Pero bueno, son rachas, esperemos que todo vuelva a la normalidad y que se vuelva a ver a la Albiceleste pronto de nuevo en ese escenario.

Posee además el récord de goles marcados en esta competición, en un equipo que ganó el título en forma aplastante. ¿Cómo lo recuerda?
Aquella experiencia fue, sin duda, la más linda que tuve en mi carrera: salir campeón en nuestro país, ante nuestra gente y ganar esos premios individuales, fue una de las cosas más lindas que me han ocurrido en mi carrera profesional.

La experiencia de un mundial a tan temprana edad marca el carácter para el futuro de un jugador…
Sí, es una experiencia única. Juegas un mundial muy joven y eso te fortalece, porque empiezas a sentir el fútbol internacional al competir con otras selecciones sudamericanas, europeas… con las que no sueles coincidir. Eso te hace ganar experiencia, sumas minutos y partidos. Es un trampolín importante a tan corta edad.

El éxito de una categoría menor, ¿en qué medida puede depender del talento generacional o del proyecto de trabajo?
Depende mucho de quién esté encargado de manejar a chicos tan jóvenes porque, aparte de ser técnico, debe de ser psicólogo. Son chicos muy jóvenes que están en pleno proceso de maduración tanto en lo personal como en lo futbolístico. Se debe contar con un técnico muy capaz, adaptado a lo que es estar con jóvenes y no con jugadores profesionales. La selección en su momento, con José Pekerman, siempre estuvo en lo más alto.

¿Cómo es Pekerman? Ahora está triunfando con Colombia y todos sus exjugadores hablan maravillas de él…
Es muy buen técnico. Muy hábil para llevar a un grupo y es una grandísima persona. Sabe mucho de fútbol y lo comunica muy bien al jugador. Ayuda mucho en lo personal. Yo lo tuve en el sub-20, atravesando un momento complicado de mi vida. Él se me ofreció muchísimo y me ayudó en todo.

Para despedirnos, Javier, nos gustaría conocer una historia que no ha trascendido en demasía. ¿Nos cuenta qué es Parque Chas y cómo lo salvó recientemente?
Fue el club de baby fútbol, de futbol sala donde siempre jugué. No tenía cancha reglamentaria y debíamos desplazarnos a otro lugar para jugar. Desde el momento en que debuté en primera siempre tuve las ganas de hacer una cancha para poder regalarles a otros chicos la ilusión que yo tenía de pequeño. Para que otros chicos puedan disfrutar de los momentos tan lindos que yo viví cuando empezaba. Y bueno, se hizo el proyecto y ahora el club se nos queda chico con la cantidad de jóvenes que llega a jugar ahí.

Debe ser una de las satisfacciones de un jugador, devolver al fútbol parte de lo mucho que te da…
Sin duda. Con lo que me dio ese club a mí... Yo ahí fui muy feliz, y siempre fue una ilusión compartida con mi padre que el club pudiera crecer. Entonces era casi imposible porque carecíamos de la parte económica por ser un club de barrio y chico. Cuando empecé a ser profesional ya empecé con el proyecto. Cuando se inauguró la cancha para mí fue un orgullo, me sentí realizado.