Shakir: "Aumenta la presión"
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La misión principal de todo entrenador consiste en fijar unos objetivos y en trabajar para cumplirlos. Todos sabemos, no obstante, que el puesto de seleccionador es una de las responsabilidades más pesadas que puede soportar un técnico, por lo que muchos prefieren no desvelar sus metas para evitarse cualquier presión negativa en caso de fracaso. 

En vísperas del Campeonato de Asia sub-19, el seleccionador sub-20 de Irak, Hakeem Shakir, contravino esa regla anunciando en exclusiva a FIFA.com su ambición de clasificar a su país para la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Turquía 2013 (una competición de la que Irak llevaba ausente más de diez años).

Irak cumplió su objetivo haciéndose con una de las cuatro plazas asiáticas para la cita turca e, incluso, acarició la victoria final. Al poco tiempo, el exitoso Shakir fue nombrado seleccionador absoluto de forma provisional, como sustituto del brasileño Zico. Sin embargo, en vez de asumir ese cargo de forma definitiva, el técnico iraquí prefirió retomar las riendas del combinado sub-20 con el fin de prepararlo para sus próximos compromisos.

FIFA.com volvió a reunirse con Shakir quien nos desveló los secretos de su éxito y los nuevos objetivos que ha fijado para su joven equipo.

¿Qué se siente tras haber cumplido el objetivo marcado, con la clasificación para Turquía 2013?
Estoy muy orgulloso. Mi alegría se ve multiplicada por el hecho de que nuestro rendimiento superó con creces los resultados del fútbol iraquí en los últimos años. Como seleccionador, me alegro del espíritu combativo que mostraron los jugadores en el Campeonato de Asia. Había hecho mucho hincapié en ese aspecto, porque la mentalidad es siempre un factor decisivo.

¿Se planteó otros objetivos durante el clasificatorio?
Al programar nuestra preparación, nos marcamos muchas metas. Hemos formado a una joven generación con talento, que va a servir al fútbol iraquí durante los próximos años. Pedimos a los jugadores que fuesen regulares, lo cual no es fácil a su edad. Por último, queríamos recuperar a toda costa el prestigio perdido por Irak en esta categoría de edad, tras mucho tiempo fuera del podio en el Campeonato de Asia y ausentes de la cita mundialista. Ese subcampeonato nos ha permitido preparar el terreno para la próxima generación, que ya no tendrá que enfrentarse a los pesos pesados del continente en la fase de clasificación. A pesar de la derrota [en la final], quiero dar las gracias a todos los jugadores por sus esfuerzos continuos desde hace dos años, así como al cuerpo técnico. Espero que sean capaces de reeditar esas actuaciones en el periodo de preparación para Turquía 2013.

¿Y a qué puede aspirar Irak en esa cita mundial?
Al sellar nuestro billete, cumplimos nuestro objetivo. Eso hará que aumente la presión que ya llevamos dos años soportando sobre nuestros hombros. Somos la única selección árabe clasificada en la zona asiática, y ahora esperamos a ver qué hacen nuestros hermanos de África. Como embajadores del fútbol árabe en esta gran competición, tendremos que estar a la altura y ofrecer una buena imagen. Todas las miradas estarán puestas en esta nueva generación, que ha permitido a Irak regresar al Mundial Sub-20 más de diez años después de Argentina 2001. Hemos elaborado un programa de preparación, y ahora tenemos que seguirlo. Espero que nuestro equipo suscite la admiración de todos en el plano técnico y moral, al mismo tiempo que obtenga buenos resultados.

Volvamos a la trayectoria del equipo en el Campeonato de Asia. ¿Cómo describiría el encuentro decisivo para la clasificación contra Japón?
Ese partido [de cuartos] fue muy importante. De entrada, nos permitió clasificarnos para el Mundial. Además, nos dio una ocasión para tomarnos la revancha, después de varias derrotas sufridas frente a ese rival. Recientemente, caímos ante Japón en la fase de clasificación para Brasil 2014 y en el Campeonato de Asia sub-16 de 2012. Ese encuentro representaba una auténtica prueba de fuego para nuestra capacidad técnica. Supimos mantener la sangre fría y decantar la situación de nuestro lado. Nos impusimos por 2-1 al cabo de una actuación que entusiasmó a todos los espectadores.

¿Puede recordarnos sus sensaciones sobre el partido frente a Australia en semifinales?
Estábamos a un paso de la final y luchamos hasta el último instante. Sabíamos que los australianos tenían una buena condición física y jugadores que militan en Europa. Dispusimos una táctica para frenar a su goleador, [Corey] Gameiro. Supimos tener paciencia y evitar los errores. Simplemente había que dejar pasar la tormenta y luego aprovechar las ocasiones. Los jugadores realizaron un partido excepcional y aplicaron el planteamiento al pie de la letra.

Para hacerse con el título asiático, había que vencer a la República de Corea en la final. ¿Cómo explica esa extraña derrota?
Tras habernos enfrentado a esa misma selección en la primera jornada (0-0), declaré en la rueda de prensa que Irak y la República de Corea llegarían a la final. Me basé en el rendimiento de ambas selecciones, y mi predicción se cumplió. En la final tienes que abrir tú el marcador, porque todo puede decidirse por un gol. Logramos marcar en el primer tiempo, y podríamos haber sentenciado de haber materializado una de las dos o tres ocasiones que tuvimos en el segundo periodo. Podemos arrepentirnos de no haberlo hecho, porque nuestra defensa cometió un error garrafal en el tiempo añadido que permitió empatar a los surcoreanos. Cuando te ves en la tanda de penales tras haber estado a un pelo de la victoria, pierdes la concentración.

Espero que los jugadores hayan sacado una lección de esa dura experiencia. No hay que pensar en el título ni en la victoria antes del pitido final. Por otro lado, esos errores no tienen nada de extraño en una plantilla que disputa su primera gran competición.

¿Cómo ha ido evolucionando el grupo?¿Qué se puede esperar de ellos en el futuro?
Creo que los resultados han llegado muy rápido. Hay que destacar que hice que siete jugadores diesen el salto a la selección absoluta para disputar el campeonato de Asia occidental y la Copa del Golfo. Los responsables deben crear las circunstancias adecuadas para la preparación de este joven equipo. El objetivo es formar un combinado absoluto capaz de luchar por hacerse con uno de los puestos clasificatorios para la Copa Mundial de Rusia 2018.

Si me pregunta por el nivel técnico de esta generación, le diré que disponemos de 25 jugadores de un nivel equivalente. No tenemos titulares ni suplentes. Los jugadores forman un equipo unido como una piña. Cada uno debe servir a su país y desempeñar una función bien definida. Esta generación ya sabe adaptarse a las circunstancias del partido y a la diversidad técnica de los adversarios. Les hemos enseñado la disciplina y la combatividad. Asimismo, hemos desarrollado sus cualidades innatas. A partir de ahora tenemos a nuestra disposición un equipo excepcional, del que esperamos que siga dando que hablar de él en Turquía y más adelante.