Laterales que suben y suben
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Paul Pogba, Florian Thauvin, Gerard Deulofeu, Óliver Torres o Jesé, son algunos de los nombres que más suenan para la lista de máximas estrellas de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2013. ¿Y Dimitri Foulquier y Javier Manquillo? ¿Quiénes son ésos? Pues los laterales derechos de Francia y España, dos jugadores clave de sus respectivas formaciones.

Foulquier, de 1,84 m y una velocidad punta de vértigo, ha disputado 17 partidos como profesional en el Rennes durante la temporada 2012/13. Manquillo, de 1,81 m y con nada que envidiar al guadalupeño en cuanto a rapidez, ha intervenido tres veces con el primer equipo del Atlético de Madrid y 29 con el segundo esta temporada. Ambos se dedican a hacer su trabajo con elegancia y sin estridencias.

O los dos o ninguno
Los dos han dejado atrás historias curiosas. Cuando le preguntamos a Manquillo por qué se pasó del Real Madrid a su archirrival urbano, el Atlético, nos responde pudoroso: "Por varias razones…" El hecho es que Javier tiene un hermano gemelo, Víctor, que también juega al fútbol, pero el club merengue decidió prescindir de sus servicios. En casa de los Manquillo, o tomas el paquete entero o te quedas sin nada. De ahí que los dos hermanos se mudaran al Atleti.

Para Dimitri, la mudanza fue de magnitud oceánica. Nacido en París pero criado en Guadalupe, emigró sin sus familiares a los 14 años desde la isla del Caribe al centro de formación del Stade Rennais, duchado con demasiada frecuencia por la característica llovizna de Rennes. "La verdad es que lo pasé mal al principio. La vida en Guadalupe no es como la de Rennes. Echaba mucho de menos a mis amigos y a mi familia. Pero al final logré adaptarme bastante bien", puntualiza, para luego añadir que jamás habría dejado la dulzura guadalupeña de no ser por el fútbol. He ahí una muestra del carácter del Bleuet.

Consecuencia o no de estos pequeños traumas y superaciones, los dos muchachos desprenden al mismo tiempo serenidad y buen humor a raudales. Para decirlo en pocas palabras: tienen los pies sobre la tierra. Si bien Javier es un "defensa lateral desde siempre", Dimitri empezó jugando de volante ofensivo. A los dos les corren hormigas por las piernas cada vez que traspasan la línea media.

Frente a frente
Pero en un partido de tal envergadura, ¿tendrán ocasión de hacerlo? "Creo que sí. Nuestro juego se basa en la posesión de la pelota, y contra Francia seguro que entablaremos una pugna por el control del balón. En cualquier caso, estoy convencido de que surgirán oportunidades de atacar", declara el Rojito, sabedor de la fuerza del contrario.

"Los equipos que dejan jugar nos ofrecen más oportunidades de ir arriba. Dicho eso, todo depende del desarrollo del partido. Jamás me digo antes de un encuentro: 'Hoy voy a subir'. Eso depende de la fisionomía del partido", revela Foulquier.

Por su orientación al ataque, los dos han podido exhibir sus facultades en este sentido durante sus primeros compromisos. El francés provocó el penal contra los estadounidenses después de una incursión meteórica; el español llegó a quedarse solo ante el portero gringo. "Ah, sí, tuve una ocasión clarísima contra los Estados Unidos que desperdicié por completo", comenta riendo. "Pero no hay que mirar atrás, y yo espero tener muy pronto más ocasiones", agrega divertido.

Foulquier, admirador de Lilian Thuram —un ídolo absoluto en Guadalupe—, aún no tiene pensado cómo festejaría el gol si llegara a hacer alguno. ¿Tal vez como Lilian en la semifinal del Mundial de 1998?, le preguntamos. "Mmm, no sé….", responde mirándonos como si le hubiéramos propuesto la ejecución de un crimen de lesa majestad.

Aunque los dos son unos echados palante, es evidente que ninguno de los dos está poseído por la obsesión de la notoriedad. Manquillo replica lo siguiente cuando le preguntamos por su archiconocido compañero Óliver Torres, sin siquiera reparar en la abundante atención mediática que recibe su compañero del Atlético: "Es una suerte jugar con Óliver, porque hace tiempo que nos conocemos, y eso nos ayuda a entendernos mejor sobre el campo".

Portadas para qué
Foulquier es incluso más directo en lo concerniente a sus compañeros ya consagrados como estrellas, verbigracia Pogba o Thauvin: "Los dos se merecen los elogios que les dedica la prensa. Pero yo no tengo ningún problema con eso. Soy tranquilo, hago mi trabajo sobre el césped, trato de dar lo máximo en cada partido y estoy contento con mi destino: no necesito salir en las portadas".

Puede que las portadas no lo reflejen, pero ellos saben bien que el duelo en el que se enfrentarán este 27 de junio despide un penetrante olor a batalla por la supremacía entre dos de los principales favoritos. "Será un partido difícil y, aunque suene obvio, la clave será hacer nuestro juego. Es la única manera de ganarlo. La principal virtud de los franceses es la potencia. Trataremos de contenerlos todo lo que podamos", analiza el Colchonero rehusando el rango de favorito.

A Foulquier y los Bleuets, la semifinal del Campeonato Europeo Sub-19 de 2012, perdida a los penales contra este mismo rival, se les ha atragantado. "Sí, hay un cierto sentimiento de revancha por aquel partido. Pero no estamos más que en la fase de grupos y, si los dos equipos pasan, podremos reencontrarnos más tarde", confiesa el galo. Seguro que los dos querrán volverse a ver cuanto más arriba mejor.