Bajo el eslogan oficial del certamen, ‘Construyendo puentes para las nuevas estrellas’, fueron numerosos los combinados nacionales y los talentos individuales que brillaron en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Turquía 2013, un torneo que pasará a la historia por su excelente nivel futbolístico. De entre todos ellos, fueron los Bleuets quienes conquistaron su primer título de la categoría, después de imponerse a Uruguay en una igualadísima final. Francia se convirtió además en el primer país del planeta en ganar las cinco competiciones masculinas de la FIFA para equipos de once jugadores.

Gracias a su triunfo por 4-1 en la tanda de penales contra la Celeste, el capitán francés Paul Pogba pudo alzar el trofeo más codiciado del fútbol juvenil al cielo de Estambul. El resultado al término del tiempo reglamentario y de la prórroga fue de empate a cero. Ghana, campeón en 2009, se impuso por 3-0 en la final de consolación al sorprendente entramado de Irak, y subió así al tercer escalón del podio. De esta manera, las cuatro primeras posiciones de la fase final de la Copa Mundial las ocuparon representantes de cuatro confederaciones distintas.

Igualdad y fútbol de muchos quilates
Pocas veces habíamos asistido a un campeonato tan igualado. Después de que Argentina, el combinado con más entorchados de la categoría, y Brasil, defensor del trono, así como las grandes potencias europeas Alemania, Italia y Países Bajos cayesen en la fase preliminar, España, Portugal y Colombia fueron tres de los aspirantes a la corona que ni siquiera accedieron a semifinales. Tan sólo cuatro de los enfrentamientos eliminatorios se decidieron desde los once metros, en siete de ellos fue necesaria la prórroga, y 33 de los 52 partidos del torneo terminaron en empate o con una diferencia de un solo gol al término de los noventa minutos.

"Hemos visto algunos partidos fantásticos. Ha habido emoción, goles in extremis, tandas de penales...", apuntaba Jim Boyce, Presidente de la Comisión Organizadora de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA: "Creo que los responsables de los equipos animaron a los jugadores a entretener a la afición, a jugar al fútbol, y el fútbol ha sido el gran ganador. La calidad ha sido tremenda".

Festival ofensivo a cargo del talento
A ello cabe añadir un despliegue ofensivo espectacular y goles de todos los colores. Y es que en las ciudades sede de Antalya, Bursa, Gaziantep, Estambul, Kayseri, Rize y Trebisonda se marcaron un total de 152 tantos, la cuarta marca más alta desde la implantación del formato actual con 24 selecciones, sólo por detrás de Egipto 2009 (167 goles), Malaisia 1997 (165) y Nigeria 1999 (158). Seis de esas dianas las convirtió el ghanés Ebenezer Assifuah, cifra suficiente para alzarse con la Bota de Oro adidas. Y apenas tres concedió el uruguayo Guillermo De Amores, distinguido con el Guante de Oro adidas al mejor arquero del torneo.

Pero la figura más destacada de la cita turca fue Pogba. El mediocampista francés impresionó a todos con su extraordinaria solvencia en el uno contra uno, su capacidad de sacrificio, de leer los partidos y de marcar el ritmo de juego. Además, contagió su carácter a sus compañeros y recompuso el esquema del equipo tras cada pérdida de balón. El capitán de los Bleuets guió a los suyos hasta el trono y fue galardonado con el Balón de Oro adidas al mejor jugador del campeonato. "Estoy contentísimo, todos estamos muy contentos, me siento feliz de que haya terminado así. Es extraordinario", aseguraba Pogba en su charla con FIFA.com al término de la final.

Historias inolvidables
Los muchachos de Pierre Mankowski fueron el conjunto más compacto y maduro de los 24 que se congregaron en Turquía. Haciendo gala de un poderío físico imponente y de unas individualidades sobresalientes en ambas bandas, los galos fueron creciendo partido a partido, después de un inicio titubeante en la fase de grupos que les costó un empate contra Estados Unidos y una derrota ante España. Pero los Bleuets activaron el turbo en las eliminatorias y ofrecieron su mejor versión gracias a la calidad de todos y cada uno de sus futbolistas.

No obstante, la fase final de la Copa Mundial Sub-20 deparó otras historias igual de reseñables. La colorida y ruidosa afición de Ghana llevó en volandas a sus ídolos, que se convirtieron en los especialistas de las remontadas. Tras perder sus dos primeros encuentros, los Satélites Negros se clasificaron para octavos de final como el cuarto mejor tercer equipo de la liguilla. Allí se deshicieron de Portugal por 2-3 pese a haber ido por detrás en el marcador, mientras que un oportuno gol en el tiempo de descuento de su duelo contra Chile en cuartos de final les dio una agónica victoria por 4-3, después de haber ido a remolque en varias fases del choque.

Sorpresas y la tristeza de un genio
Irak protagonizó una actuación memorable: se clasificó para semifinales por primera vez en la historia del certamen gracias a su técnica, su gran despliegue físico, su evidente progreso táctico y un sorprendente estilo ofensivo directo y constante. Todas estas cualidades les valieron a los iraquíes para ganarse el cariño del público y dar al fin una alegría a sus compatriotas. Junto con el aguerrido cuadro de Uzbekistán y la eficaz República de Corea, conformaron un trío asiático en cuartos de final con el que no contaba casi ningún experto.

Otra de las grandes sorpresas fue la eliminación de Colombia, campeón sudamericano, en la tanda de penales de octavos de final a manos del combinado surcoreano. Y eso pese a contar en sus filas con el talentoso Juan Quintero, que demostró que la posición de ‘10’ tradicional no sólo no ha muerto en el fútbol moderno, sino que además se encuentra ante un más que posible resurgimiento.

Sudamérica mantiene su fuerza
Los formidables atacantes Jesé Rodríguez y Gerard Deulofeu no pudieron evitar que España fuese eliminada en cuartos de final por una correosa selección de Uruguay, como tampoco lo hicieron los cinco tantos del portugués Bruma, que poco pudo aportar en la derrota de los suyos ante Ghana en octavos de final. Turquía, por su parte, también quedó apeada de su Copa Mundial en el primer duelo eliminatorio. Respaldados incondicionalmente por su público, los locales firmaron dos triunfos en la fase de grupos sobre El Salvador y Australia, pero apenas tuvieron opciones de incomodar a Francia, a la postre campeón del torneo, en octavos de final.

Por último, Uruguay continuó con la tradición de finalistas sudamericanos en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. Era la séptima vez consecutiva que un representante de la CONMEBOL alcanzaba la final – anteriormente siempre habían sido Brasil o Argentina –, pero ni el funcionamiento casi perfecto de su línea defensiva, así como la técnica individual de sus figuras Giorgian De Arrascaeta y Nicolás López, bastaron para que la Celeste doblegase a Pogba y compañía, que sólo fueron capaces de decidir el partido desde el punto de penal. Una tanda de infarto como colofón: sin duda, el final más apropiado para un torneo vibrante, vistoso e igualado.

Equipos
Australia, Chile, Colombia, Croacia, Cuba, Egipto, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Ghana, Grecia, Inglaterra, Irak, Malí, México, Nigeria, Nueva Zelanda, Paraguay, Portugal, República de Corea, Turquía, Uruguay, Uzbekistán.

Clasificación
1.Francia
2.Uruguay
3.Ghana
4.Irak

Sedes y Estadios
Antalya (estadio Universidad Akdeniz), Bursa (estadio Ataturk), Gaziantep (estadio Kamil Ocak), Estambul (Ali Sami Yen Arena), Kayseri (estadio Kadir Has), Rize (estadio Yeni Sehir), Trebisonda (estadio Huseyin Avni Aker).

Total de goles marcados
152 (2,92 por partido)

Máximos goleadores
Ebenezer Assifuah (GHA) - 6 goles
Bruma (POR) - 5
Jesé (SPA) - 5

Premios
Balón de Oro adidas: Paul Pogba (FRA)
Bota de Oro adidas: Ebenezer Assifuah (GHA)
Guante de Oro adidas: Guillermo De Amores (URU)

Asistencia
302.711 espectadores