RESUMEN DE LA JORNADA Al final, una competición llena de sorpresas, suspense y agónicas definiciones tuvo una conclusión acorde a la tónica seguida desde el principio. Serbia, que jugaba en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA por primera vez como nación independiente, se ha proclamado campeona del certamen. Se trata de un resultado impresionante tras una jornada final de infarto que hizo las delicias de los 25.000 espectadores que abarrotaban el estadio North Harbour de Auckland. El decisivo gol de Nemanja Maksimovic en el minuto 118 estableció el definitivo 2-1 a favor de los extasiados serbios, y relegó a la pentacampeona Brasil a la medalla de plata.

También Malí volverá a casa con una medalla tras haberse impuesto en el partido por el tercer puesto a otra representante africana, Senegal. Cuatro goles y dos penales atajados en ese encuentro dan una idea de la emoción, el espectáculo y el futbol ofensivo que desplegaron estos dos rivales. En su último partido, ambos han dejado claro ante el mundo la razón de que la afición los considerara claros favoritos aquí en Nueva Zelanda. El héroe maliense Adama Traore encabeza la lista de premios individuales al hacerse acreedor del Balón de Oro adidas que se concede al mejor jugador del torneo. El Guante de Oro y la Bota de Oro al mejor guardameta y al máximo goleador han recaído respectivamente en el serbio Predrag Rajkovic y en el ucraniano Viktor Kovalenko.

Resultados
Partido por el tercer puesto
Senegal 1-3 Malí

Final
Brasil 1-2 Serbia (t. s.)

Goles del día
Senegal-Malí, 1-2, Adama Traore (83’)
Cuando Adama Traore metió por la escuadra un tiro libre bellamente ejecutado desde 25 metros, nadie podía pensar que, a falta de 16 minutos para el pitido final, el jugador lograría mejorar esa magnífica exhibición. Sin embargo, Malí y su magnífico número 19 tienen por costumbre sorprendernos a todos. Los tres defensas senegaleses que rodeaban a Traore para taparle todos los carriles de paso se quedaron más sorprendidos que nadie cuando el maliense dio un repentino giro de 180º para zafarse de todos ellos. A continuación, tan sólo pudieron contemplar horrorizados cómo, a pierna cambiada, descerrajó el disparo perfecto, raso, potente y orientado al segundo palo con toda la intención y la precisión del mundo desde el momento en el que salió de su bota.

Brasil-Serbia, 1-1, Andreas Pereira (74’)
Recuperar la fantasía que ha hecho famosos a los brasileños era el objetivo expreso del seleccionador Rogerio Micale desde que se hizo con las riendas de Brasil. Goles como éste son justamente los que ayudan a conseguir dicho propósito. Al igual que Traore, Andreas Pereira parecía totalmente arrinconado y, al igual que su homólogo maliense, dejó sentados a tres rivales. Milan Gajic, Andrija Zivkovic y el autor del gol de la victoria, Maksimovic, se vieron superados con maestría durante la zigzagueante incursión de Pereira por la izquierda, que incluyó cambios de ritmo impresionantes, para terminar rematando a puerta un maravilloso balón de rosca.

Momentos memorables
Dedicación entre el diluvio
Son pocos en comparación con los seguidores del rugby y del críquet, pero nadie gana en pasión y entusiasmo a los aficionados al fútbol de Nueva Zelanda. Hoy todos ellos demostraron su devoción en Auckland, donde el tiempo decidió enseñar su peor cara precisamente durante el último día de la competición, cuando todo el mundo rezaba para que luciera un sol radiante. En un estadio con tres tribunas descubiertas y la mayoría de los espectadores expuestos a los elementos, cayó una lluvia torrencial a lo largo de todo el partido por el tercer puesto. La lluvia decidió hacer una aparición estelar de nuevo en la final. Lo más impresionante, no obstante, fue comprobar cómo los aficionados de Auckland, empapados hasta los huesos, aguantaron el chaparrón impertérritos, sin moverse de sus localidades. Por suerte, su estoicismo se vio premiado por la vistosidad del partido que se desarrollaba sobre el terreno de juego en unas condiciones meteorológicas totalmente adversas.

Diarra y Traore ayudan a un amigo necesitado
Falaye Sacko regresará mañana a Malí como un héroe después de haber formado parte de una selección pionera que se lleva para casa la medalla de bronce. Pero el mediocampista lo hará tan aliviado como encantado, puesto que, en lugar de héroe, bien hubiera podido volver a su país como malo de la película. Marrar un penal ya fue suficientemente penoso, pero que diez minutos después le pitaran otro en contra en el extremo opuesto del campo fue calamitoso. Por suerte para Sacko, dos inspirados colegas, Adama Traore y Djigui Diarra le ahorraron un mal trago al relegar sus errores al olvido con goles brillantes (el primero) y la sobresaliente atajada de un penal (el segundo).

El entrenador es el que sabe
Aunque Boschilia puede sentirse orgulloso de su participación en este Mundial Sub-20, la manera en la que reaccionó cuando fue sustituido contra Serbia, propinando una patada, ciego de rabia, al banquillo de Brasil, no fue su mejor momento en el certamen. Si el mediocampista pensaba que su entrenador no había estado acertado al sentarlo, muy pronto comprobó que el equivocado era él. Sólo ocho minutos después de su sustitución, el suplente Andreas Pereira regaló a Brasil toda la magia que le había faltado hasta el momento. Para la afición, el gol de Andreas Pereira fue un momento de fulgurante belleza. Para Boschilia se trató de una valiosa lección.

Una final fan-tástica
En el fondo rojo teníamos trompetillas, banderas al viento y seguidores que no paraban de saltar y cantar. En fondo amarillo, silbatos, tambores, globos, bailarines y los inconfundibles sonidos de la samba. Si los neozelandeses querían una muestra del ambiente que sólo un Mundial de fútbol puede proporcionar, ahí la tenían. El colorido, deslumbrante; el ruido, incesante; los espectadores neutrales, embelesados, como no podía ser de otra forma. Y mientras los europeos salían encantados y los sudamericanos desconsolados, ambas aficiones contribuyeron a un espectáculo soberbio.

Números que hablan
118: el gol de Nemanja Maksimovic que otorgó el título a su equipo, anotado a dos minutos para el final de la prórroga, es el más tardío que jamás se haya visto en una final de la Copa Mundial Sub-20.

La frase
"Estoy muy feliz de haber enviado un mensaje en este torneo: un mensaje de unidad, pasión y de jugar con el corazón. Y espero que podamos ayudar a unir a nuestra gente para vivir pacíficamente después de 20 años de conflictos".
Veljko Paunovic, seleccionador de Serbia.