Fútbol, arte, samba... ¡Es la Seleção! Cada vez que el lector se cruza con esta serie de conceptos, automáticamente sabe que hay una selección brasileña triunfando en algún lugar del mundo. Los jugadores del maravillos país del sur necesitan divertirse en la cancha para dar lo mejor de sí mismos tanto o más que el respirar, y en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2015 han recuperado esa alegría.

El sábado 20 de junio, la pentacampeona de esta categoría se enfrentará en la final de Auckland a la sorprendente selección de Serbia. ¿Pero quién será el encargado de marcar el ritmo de los sudamericanos en su lucha por conquistar el anhelado título mundialista? Boschilia, su joven director de orquesta, es el elegido.

La última perla del São Paulo FC, que cumplió 19 años hace algo más de tres meses y destaca principalmente en la mediapunta, está recibiendo todo tipo de elogios en Nueva Zelanda, donde afronta el mayor reto de su carrera hasta la fecha. "Boschilia es puro nervio. Es el encargado de marcar el ritmo de nuestro juego, y sabe perfectamente cuándo hay que acelerar y cuándo hay que bajar la intensidad", asegura el seleccionador brasileño Rogério Micale en su charla con FIFA.com.

Con afán redentor
En su camino a la esperadísima final, el escurridizo número 8 de la Seleçãozinha ha firmado dos goles y una asistencia. En cualquier caso, su importancia dentro del equipo va mucho más allá de sus números. Gracias a su excepcional técnica y a su enorme capacidad para leer los partidos, Boschilia siempre se ofrece para recibir el balón y está capacitado para marcar la diferencia en cualquier momento. Por si fuera poco, su magnífica técnica de disparo hace temblar a los arqueros rivales. Pero por encima de todo, el motor del centro del campo brasileño, de 1.73 m de estatura, está decidido a reescribir la historia más reciente del deporte rey.

"Estamos aquí para ganar este torneo. Y estamos dispuestos a darlo todo por ello", subraya Boschilia en su entrevista con FIFA.com. A continuación mira al horizonte, reflexiona unos instantes y afirma: "Vamos a intentar restablecer la imagen del fútbol brasileño. Después de lo que ocurrió en el Mundial de 2014, parece que se perdió un poco el respeto a los jugadores brasileños. Queremos demostrar al mundo entero que todavía somos capaces de todo. Hemos tenido futbolistas como Pelé, Ronaldo y Ronaldinho. Nosotros somos la próxima generación". Sin duda, grandes palabras en la antesala de un gran encuentro.

"Me gusta el fútbol alegre"
Se nota que Boschilia cree firmemente en lo que dice. El director de orquesta está impaciente por aprovechar la oportunidad que le brinda el duelo decisivo en el North Harbour Stadium para demostrar a los hinchas de todo el globo que Brasil se ha reencontrado consigo misma y mira al futuro rebosante de optimismo. Y no sólo eso. Boschilia también quiere ganar con el estilo característico de los auriverdes: "Me gusta el fútbol alegre, con responsabilidad, pero siempre con el objetivo de meter goles. Sin florituras, pero con regates, agresividad y una línea de ataque contundente. Ése es el fútbol que estamos practicando aquí. Queremos jugar siempre buscando el gol".

Aún así, y con todo su amor por el fútbol preciosista, Brasil necesitará ante los intrépidos jugadores serbios una actitud sin fisuras si quiere conseguir su sexto entorchado de la categoría e igualar el récord actual de Argentina. Y aunque Micale recalca que además de su número 8, el jugador del Manchester United Andreas Pereira es una opción igual de válida para llevar la batuta de los suyos, el técnico es plenamente consciente de que Boschilia es el futbolista ideal para liderar la misión que tienen ante sí: "Su movilidad, así como su capacidad para correr sin pausa por toda la cancha y ofrecerse a sus compañeros es algo que incomoda a cualquier rival".

El talismán y su cuenta pendiente
Hay, por tanto, suficientes razones para sostener que la Seleçãozinha podría alzar el sábado el trofeo de la Copa Mundial Sub-20. No en vano, esta será su novena final, y el último título lo conquistó hace apenas cuatro años en Colombia. Además, Brasil acumula 20 partidos sin perder en esta competición y 502 minutos (los cuatro últimos encuentros) sin encajar un gol. No obstante, el argumento más demoledor que tiene Brasil a su favor es el propio Boschilia. Su líder en la cancha es al mismo tiempo el talismán futbolístico de su país.

Ya han pasado dos años desde su gran papel protagonista en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en los Emiratos Árabes Unidos. Boschilia marcó seis goles en los cuatro primeros partidos, pero entonces llegó la fatídica tanda de penales de cuartos de final en la que México se impuso 10-11 y echó por tierra las aspiraciones de un Brasil que hasta entonces había mostrado un espléndido estado de forma.

El diamante en bruto del São Paulo no participó en aquel choque. Hoy, Boschilia sonríe cuando mencionamos su primera experiencia en una prueba reina. ¿Qué hubiera pasado si...? "Desafortunadamente, me perdí aquel encuentro por sanción. Pero el problema no fue mi ausencia. Teníamos jugadores lo suficientemente buenos como para conseguir cosas importantes. Era nuestro destino", dice. "Éste es un nuevo capítulo, así que vamos a seguir escribiendo la historia. ¡Y queremos que el final nos vea proclamándonos campeones del mundo en Auckland!", añade. Se acerca la hora de la verdad.