Suele decirse que la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA es un trampolín hacia las cumbres futbolísticas. Adama Traoré, titular habitual con el Lille en la liga francesa e internacional absoluto maliense desde hace unos meses, ya tenía una cierta ventaja cuando empezó la cita en tierras kiwis este 30 de mayo. Después de tres semanas de competición marcadas por sus actuaciones, aprovechó el partido por el tercer puesto, frente a Senegal (3-1), para ofrecer un nuevo recital. Y como recompensa, además de subir al tercer cajón del podio con sus compañeros, Traore ha recibido el Balón de Oro adidas que lo acredita como el mejor jugador del torneo.

Normal la gran sonrisa que exhibía en su charla con FIFA.com ya terminado el partido ante Senegal. “Este Mundial y este partido eran dos compromisos importantísimos para mí. Yo no participé en el Campeonato Africano Juvenil, y por tanto tampoco en la semifinal que perdimos ante Senegal. Mi entrenador en el Lille no me había autorizado a viajar, porque me necesitaban en la liga. Así que me propuse ayudar lo máximo posible a mis compañeros en el Mundial”.

De las 11 dianas anotadas por los Aiglons, Traoré intervino en siete (cuatro goles y tres asistencias). Este 20 de junio, ante los Lionceaux, transformó el lanzamiento de falta que dio el empate a los suyos. Una acción magnífica. Y luego adelantó a Malí mediante un disparo con la pierna derecha tras un regate, para luego concluir su exhibición dando una asistencia. Maravilloso. “He hecho un buen partido”, dice con humildad. “Nos hemos entregado al máximo, teníamos que lograr esta tercera posición. Sabíamos que no iba a ser un partido fácil: nunca es fácil jugar contra otro país africano. Senegal nos conocía bien...”.

Y los senegaleses ya eran conscientes de lo que les aguardaba frente a Malí y su joven promesa. El guardameta de los Lionceaux, Ibrahima Sy, lo sabía mejor que nadie: “Es titular habitual en la liga francesa, suele ir convocado con la selección absoluta de Malí: ¡eso no puede ser casualidad! Adama Traoré es un excelente jugador, y además en el lanzamiento de falta yo me lo tomé a la ligera, tontamente”, reconoce. “Le deseo que siga así, sin que se le suba a la cabeza. Creo que ése es el secreto de su éxito”.

Como Messi
Y es difícil superar en humildad al número 19 de Malí. Casi se diría que pide disculpas por ser el motor de los Aiglons: “En este Mundial se me ha visto más tan sólo por una cuestión de posicionamiento. Aquí he tenido más balones, al jugar de 10, cuando en mi club soy más un 8”, afirma, negándose a admitir que su condición de internacional absoluto pueda estar relacionada con la inmensa influencia que tiene en el combinado sub-20. “¡Apenas estoy empezando mi carrera internacional! Con la selección soy un ‘pequeño’. No puedo pretender pensar que soy un grande con los sub-20”.

Pero las pruebas están ahí. Adama Traoré ha sido el gran protagonista en esta Copa Mundial Sub-20 de la FIFA de Malí, al que pocos esperaban ver en semifinales, pero que se ha adjudicado la tercera posición de Nueva Zelanda 2015, 16 años después de que lo hiciesen sus mayores: “Hemos realizado la trayectoria que merecíamos. Y creo que podemos estar razonablemente orgullosos. Está claro que también se puede lamentar no haber logrado alcanzar la final, pero prefiero quedarme con lo positivo. Y esta medalla de bronce es una gran recompensa para nosotros”, analiza el muchacho, cuya referencia es Lionel Messi.

El propio Messi apuntó grandes maneras en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Países Bajos 2005 antes de realizar la carrera que todos sabemos, al igual que Ronaldinho, Kaká, Andrés Iniesta, Davor Suker, Thierry Henry o, más recientemente, Paul Pogba... Y a todas luces Adama Traoré va camino de ampliar esa lista. “No me atrevo a contar con eso”, concluye. “El Mundial Sub-20 tiene un nivel muy elevado. Pero, por mi escasa experiencia, ya sé que las diferencias con la categoría superior son enormes. En los aspectos táctico, técnico y físico, ¡mucho me temo que lo que nos espera es mucho más complicado!”

Pero si hay algo que Traore jamás se atrevió a imaginar era ganar el Balón de Oro adidas al mejor jugador del torneo. "No puedo creerlo. Nunca pensé que podía ganarlo", comenta con una gran sonrisa mientras sostiene el galardón. "Realmente pensé que este trofeo sería para un jugador brasileño o serbio. No para mí. De todos modos, quiero agradecer este premio a mis compañeros. Sin ellos habría sido imposible ganarlo. También me gustaría agradecer a mis amigos, a mi familia y a toda la gente de Malí que nos ha apoyado constantemente. Sinceramente, no tengo ni idea de cuál de los dos trofeos me alegra más: la medalla de bronce o este Balón de Oro. De lo que sí estoy seguro es de que soy muy feliz".