“This is the one” (‘Ésta es la nuestra’) proclamaba el lema oficial de Nueva Zelanda 2015. Para Serbia, lo fue.

Hemos vivido una Copa Mundial Sub-20 de la FIFA memorable por muchas razones, y sus sorprendentes campeones la recordarán para siempre como un triunfo histórico y heroico. Celebrarlo en lo que vale estará además plenamente justificado, porque ganar este título mundial, el primero del país desde su independencia, entrañó tanta dificultad en general como todos los demás trofeos de la historia de la competición.

Serbia debe su triunfo al compañerismo, al espíritu y al temple de un grupo de jugadores unidos bajo un lema, "un equipo con un solo corazón", que se puso a prueba una y otra vez. Nadie podrá olvidar, por ejemplo, que su agónica victoria por 2-1 en la final contra Brasil, lograda gracias a un gol de Nemanja Maksimovic en el minuto 118, fue la cuarta que conseguía  Serbia en una prórroga. Ninguno de los partidos ganados en la segunda fase se saldó en los 90 minutos reglamentarios. De hecho, sentaron la pauta en octavos de final, cuando estuvieron a pocos segundos de quedar eliminados ante Hungría.

Después de que los suyos empataran el marcador in extremis y acabaran ganando en inferioridad numérica, el seleccionador Veljko Paunovic proclamó con orgullo que tenía "21 leones". Parecidos triunfos posteriores sobre Estados Unidos y Malí lo reafirmaron en su apreciación, y la resolución demostrada en la gran final hasta conquistar una victoria de ensueño otorgó a este entrenador de 37 años la prueba definitiva de lo acertado que estaba. Como declaró Paunovic tras vencer a Brasil: "Ha ganado el equipo que más deseaba ganar este trofeo".

Brasil encandila, los africanos maravillan
Como ningún equipo conquista el mundo tan sólo a base de personalidad, no se puede pasar por alto el talento de una selección muy equilibrada, que ha esquivado defensas y atacantes creativos y que posee el mejor guardameta de esta fase final, Predrag Rajkovic. No obstante, Paunovic fue el primero en admitir que, además, a los suyos les había acompañado la suerte contra "un equipo fantástico y soberbio", y acto seguido añadió: "Brasil también se merece este trofeo".

Aunque los sudamericanos se han quedado sin su sexto título sub-20, lo que les hubiera llevado a igualar el récord de la competición, en poder de Argentina, pueden consolarse por haber alcanzado el otro objetivo prioritario que se habían propuesto. El mediocampista Boschilia lo describía a la perfección: "tratar de devolverle su imagen al fútbol brasileño". Su seleccionador, Rogerio Micale, quien ocupó el cargo pocas semanas antes de la competición, había declarado que era imprescindible devolver a la Seleção el fútbol ofensivo, audaz e innovador de antaño. Los resultados han sido espectaculares, como el 5-0 con el que los brasileños se impusieron en la semifinal a Senegal o la deslumbrante victoria por 4-2 sobre Nigeria. Antes de caer ante Serbia, Brasil estableció un nuevo récord de esta competición al ampliar a 20 partidos su racha de imbatibilidad en las fases finales.

La plusmarca anterior pertenecía a su eterno rival, Argentina, cuya despedida al cabo de la liguilla de grupos supuso una de las grandes sorpresas de esta edición. Se esperaba que los argentinos, dueños de seis trofeos del Mundial Sub-20 y campeones de Sudamérica, llegaran hasta el final, pero han desconcertado a propios y extraños con su incapacidad para ganar ni un solo partido de los disputados en Nueva Zelanda.

Al final, en lugar de Argentina o Alemania, entre los cuatro últimos contendientes se encontraron Malí y Senegal, dos selecciones que no partían en el grupo de los representantes africanos favoritos y que causaron sensación hasta convertirse en los preferidos de la afición. En especial Malí, el equipo que se colgó la medalla de bronce de Nueva Zelanda 2015, se granjeó el cariño del público gracias principalmente a su propensión a marcar goles espectaculares, cuatro de los cuales salieron de las botas del mejor jugador del torneo, Adama Traore.

Firmamento de estrellas
"Un gran jugador con un gran futuro" fueron las palabras que utilizó el seleccionador de Traore para describir al ganador del Balón de Oro adidas, una descripción que también se puede aplicar a otras promesas que iluminaron la competición con su talento. Si bien no hemos visto ninguna estrella prominente que dominara esta fase final como Maradona en 1979 o Messi en 2005, han destacado varios jugadores que, con un poco de dedicación y fortuna, podrían seguir la estela de estos dos astros y de muchas otras estrellas surgidas de esta competición. Por ejemplo, Danilo y Sergej Milinkovic se adjudicaron con total merecimiento el Balón de Plata y el de Bronce, respectivamente. Entre los finalistas, además, rayaron muy alto talentos individuales de la talla de Gabriel Jesús, Boschilia, Andrija Zivkovic o Maksimovic.

El alemán Marc Stendera y el argentino Ángel Correa también mostraron destellos de grandeza antes de sus respectivas despedidas por lesión y por eliminación temprana. También valdrá mucho la pena seguir los progresos del senegalés Sidy Sarr y de una pareja de prolíficos goleadores: Viktor Kovalenko (Ucrania) y Bence Mervo (Hungría). Nueva Zelanda 2015 ha sido notable además por la calidad que han exhibido los guardametas, como Rajkovic, el gran inspirador de Serbia, su capitán y ganador del Guante de Oro, quien ha impresionado al mundo junto con el estadounidense Zack Steffen y el urcraniano Bohdan Sarnavskyi.

Ibrahima Sy, de Senegal, destacó entre las grandes personalidades de este torneo, y cobró relevancia especial en la tanda de penales contra Ucrania, donde atajó tres penas máximas. Esta gesta, que permitió a Sy igualar el récord de la Copa Mundial Sub-20, formó parte de la tendencia de una competición en la que los penales marrados y atajados estuvieron a la orden del día, pues nueve de los 18 ejecutados durante el tiempo reglamentario no cruzaron la línea de meta.

El legado de Nueva Zelanda
Como siempre en la Copa Mundial Sub-20, las estrellas emergentes y los campeones acapararon la atención. Sin embargo, incluso en el momento de tocar la gloria, Paunovic reconocía el más amplio alcance y las enormes consecuencias que esta competición tiene en el fútbol en general. "Ha sido una competición impresionante, y felicito a todos los equipos y a todas las personas que han participado por su gran trabajo, por su deportividad y por la amabilidad que nos han brindado", declaraba tras la final. "Hay que decir también que la FIFA ha hecho aquí un gran trabajo, y que ha otorgado a muchos países pobres la gran oportunidad de aprender y de disfrutar de una experiencia maravillosa".

Sentimientos con los que sin duda coincidirá Fiyi. Tras la histórica victoria sobre Honduras en esta, la primera competición de la FIFA que disputa el país en toda su historia, uno de los jugadores fiyianos aseguró que su equipo acababa de "hacer realidad un sueño maravilloso". La también debutante Myanmar se despidió de Nueva Zelanda con palabras de aprecio por la experiencia "potenciadora y motivadora" que supone haberse medido contra las mejores selecciones del mundo. De las tres naciones que se han estrenado en este certamen, ha sido sin duda Senegal la que más ha aprovechado esta oportunidad.

También la anfitriona, Nueva Zelanda, ha hecho historia al pasar por primera vez a la fase de eliminatorias y convertirse en la primera selección de la OFC que ha marcado cinco goles en un partido oficial de la FIFA. Si bien sus jugadores sub-20 han ofrecido al país motivos para ilusionarse, su éxito en este torneo se medirá en su capacidad para inspirar a las futuras generaciones de futbolistas y aficionados al fútbol neozelandeses. Y todo apunta a que están en camino de conseguirlo.

Más de 8.000 niños participaron en los Festivales para el Fútbol Base de la FIFA celebrados a lo largo y ancho del país antes y durante la competición. Entre los elementos más tangibles de este legado destacan los nueve campos de fútbol con medidas estándar de la FIFA, una pista de fútbol sala, torres de alumbrado y material para entrenamientos. Todo ello, según declaró Dave Beeche, Director Ejecutivo del Comité Organizador Local de Nueva Zelanda 2015, asciende a "más de 5 millones de dólares en infraestructura y equipamiento futbolístico, que nos ayudarán a crecer y a mejorar la calidad y las instalaciones”.

Tal inversión y estímulo constituyen una gran oportunidad para Nueva Zelanda, y lo que hemos visto en las últimas semanas sugiere que el país la aprovechará a manos llenas. Los kiwis, tras haberse convertido en anfitriones ejemplares de las competiciones masculina y femenina sub-17 de la FIFA en 1999 y 2008, han vuelto a descollar en su cometido. El Director de Competiciones de la FIFA no ha dudado en elogiar su trabajo. "La Copa Mundial Sub-20 de la FIFA ha sido organizada por personas totalmente dedicadas a su misión y por voluntarios apasionados y entusiastas. Estamos encantados de lo bien que se ha gestionado esta competición en las siete ciudades sedes", manifestó Colin Smith.

Pocos rebatirán esas palabras, y muchos menos podrían poner objeciones a la afirmación con la que Smith concluyó sus declaraciones. “Nueva Zelanda ha sido una anfitriona fantástica".

Selecciones
Alemania, Argentina, Austria, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Fiyi, Ghana, Honduras, Hungría, Malí, México, Myanmar, Nigeria, Nueva Zelanda, Panamá, Portugal, RDP de Corea, Qatar, Senegal, Serbia, Ucrania, Uruguay, Uzbekistán.

Clasificación definitiva
1. Serbia
2. Brasil
3. Malí
4. Senegal

Sedes
Auckland, Christchurch, Dunedin, Hamilton, New Plymouth, Wellington, Whangarei.

Goles
154 (un promedio de 2,96 por partido)

Máximos goleadores
Viktor Kovalenko (Ucrania), Bence Mervo (Hungría): ambos con 5
Marc Stendera (Alemania), Adama Traore (Malí), Andre Silva (Portugal), Hany Mukhtar (Alemania): todos con 4

Premios
Balón de Oro adidas: Adama Traore (Malí)
Bota de Oro adidas: Viktor Kovalenko (Ucrania)
Guante de Oro adidas: Predrag Rajkovic (Serbia)