Serbia había arrancado como un torbellino y presionaba a Mali en cada centímetro de la cancha. Cada que uno de amarillo agarraba la pelota, dos de rojo le robaban el aire. Y cuando le quitaban la esférica, se lanzaban llenos de hambre de gol al frente…

La anotación llegó a los cuatro minutos cortesía de la elegante zurda de Andrija Zivkovic. Pero el tiempo empezó a pasarles la factura. Mali se recuperó, Youssouf Kone empató y los africanos marcaban ya el ritmo de la semifinal de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Nueva Zelanda 2015.A las piernas de los europeos les comenzaron a pesar todos los tiempos extras de los últimos siete días.

Contra la mente, en cambio, el calendario fue más atrás e hizo parada en el 28 de julio de 2014. “En algún momento estuve preocupado de que pudiera pasar lo mismo que en la pasada Eurocopa, donde perdimos con Portugal en las semifinales; sin embargo nunca perdí la esperanza en mi equipo. Al final hemos jugado mejor hoy que hace un año, por eso pudimos ganar y continuar con vida en la competición”, explica Predrag Rajkovic en charla exclusiva con FIFA.com.

El pasado quería hacerse presente y el capitán serbio lo temía. Y es que el recuerdo del Campeonato Europeo de la UEFA Sub-19 2014, donde Serbia fue eliminada a un paso de la final, era un espejo en el que no querían volver a mirarse.

El entrenador Veljko Paunovic explica el golpe psicológico: “Después del gol de ellos mi equipo tuvo un bajón y lucharon para recuperarse. Mali tenía mucha energía y estaban jugando un fútbol muy bueno. Batallamos en el lado físico después de tres tiempos extras seguidos. Pero creo que estaremos bien para la final porque, para un partido como ése, no necesitas motivación especial. Estamos haciendo historia aquí y el incentivo de ganar el trofeo le dará a los jugadores la energía para recuperarse de este partido”, concluye.

Suplente de oro
Para fortuna de las Orlici, Iván Saponjic volvió a entrar al terreno de juego y anotó en un tiro de esquina en el primer tiempo extra, justo cuando su equipo lo necesitaba para evadir los tiros penales. “Abrimos el marcador muy rápido, el gol llegó en los primeros minutos. Luego en una desconcentración nos empataron y no quedó de otra más que regresar al juego. Era ahora o nunca. Al final lo logramos en el tiempo extra, donde tuvimos que esforzarnos como siempre al máximo para lograr sacar el resultado”, analiza el arquero de 1.92 m de altura.

Entonces las Jóvenes Águilas volaron a la final. “Creo en ellos desde el principio de este torneo. Y durante este partido también creí todo el tiempo en ellos. No necesité decirles nada en especial, ¡es un juego de semifinales! Así que no se necesitaba nada más que eso, saber que estábamos a un paso de la final. Ahora vamos a concentrarnos en el partido contra Brasil, el más importante hasta ahora de nuestras carreras”, apunta el orgulloso capitán sobre sus compañeros.

Y es que frente a ellos, el 20 de junio se encontrarán en Auckland a un equipo que ha salido campeón ni más ni menos que en cinco ocasiones. “Brasil es un gran equipo, sin duda uno de los mejores equipos del mundo. Pero éste es sólo un partido y los pequeños detalles que puedan suceder en la cancha decidirán todo”, opina.

Es tiempo de entusiasmarse. Han dejado atrás grandes equipos y viejos fantasmas que los rondaban. La culminación de esta historia de años de esfuerzos será lo que pueda pasar en el North Harbour Stadium. Entonces advierte: “Cuando vinimos a Nueva Zelanda creíamos que íbamos a ser campeones; con esa mentalidad llegamos. Ahora que han pasado varios partidos y estamos a un paso, todavía creemos que va a pasar eso”.