Serbia ha ganado la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Nueva Zelanda 2015 después de doblegar a Brasil en una final muy reñida que no se decidió hasta los últimos instantes de la prórroga. De esta manera, el combinado balcánico tuvo el honor de alzar al cielo de Auckland el trofeo más valioso del fútbol juvenil. Además, Mali subió al tercer escalón del podio con la inestimable ayuda del talento ofensivo Adama Traoré, acreedor del Balón de Oro adidas. Por su parte, el ucraniano Viktor Kovalenko recibió la Bota de Oro adidas al máximo realizador, mientras el serbio Predrag Rajkovic se hizo con el Guante de Oro de adidas al arquero menos goleado del certamen. FIFA.com te presenta a todos los premiados.

Balón de Oro adidas: Adama Traoré (Mali)
Ha sido un auténtico placer verlo jugar en Nueva Zelanda. Poseedor de una técnica excepcional y una inteligencia sobresaliente para leer el juego, el motor del centro del campo maliense puso su sello al fútbol de su equipo. Traoré distribuyó el balón, marcó el ritmo y se encargó de ordenar la construcción del juego del conjunto africano. Su influencia se notó principalmente por el centro, pero el futbolista de 19 años del OSC Lille francés también apareció por las bandas, ofreciendo variantes a los suyos. El dorsal número 19 de Mali ha contribuido además con cuatro goles y tres asistencias a que su selección se haya erigido en la revelación del campeonato y en la favorita del público. Su nombramiento como mejor jugador del torneo es más que merecido.

Balón de Plata adidas: Danilo (Brasil)

Bastaba ver unos instantes en acción al capitán de la Seleçãozinha en Nueva Zelanda para comprender que era él quien mandaba en la cancha. El futbolista de 19 años daba indicaciones a sus compañeros, gesticulaba para poner orden e impulsó hacia adelante a los suyos con total determinación. Gracias a su resolución en el uno contra uno y a su enorme capacidad de sacrificio, el mediocentro defensivo se convirtió en el pivote ideal de los brasileños, conectando constantemente la defensa y el ataque con su trabajo incansable. Danilo ha sido el  jugador que más experiencia y liderazgo ha demostrado en el equipo subcampeón, y ha asombrado al planeta fútbol con su poderío físico y su inteligencia táctica. Además, el magnífico jugador del Sporting de Braga portugués firmó un espléndido gol de cabeza en el triunfo por 1-2 contra Hungría en la fase de grupos.

Balón de Bronce adidas: Sergej Milinkovic (Serbia)
El gigante de 1,91 m de los serbios generó peligro en todas sus acciones. Milinkovic, de 20 años, no sólo destaca por su portentoso juego aéreo y su solvencia en el cuerpo a cuerpo, sino que además atesora una gran velocidad a pesar de su estatura. Los flamantes campeones aprovecharon también la inteligencia del futbolista del KRC Genk belga ante la meta rival. Aunque solamente anotó un gol, Milinkovic participó en incontables jugadas de ataque de los hombres de Veljko Paunovic a lo largo de todo el campeonato. 

Bota de Oro adidas: Viktor Kovalenko (Ucrania/5 goles, 2 asistencias)

Los porteros rivales se echaban a temblar cada vez que Kovalenko controlaba el balón. El artillero de 19 años del Shakhtar Donetsk materializó cinco goles y dos asistencias en sólo cuatro partidos, y guió a Ucrania hasta los octavos de final en Nueva Zelanda, donde cayó ante Senegal en la tanda de penales. Su impecable tripleta en la segunda parte del duelo contra Estados Unidos, en el que el cuadro ucraniano venció 3-0 a los norteamericanos, es sin duda uno de los momentos estelares del torneo. Finalmente, su extraordinario botín le ha servido para ganar la Bota de Oro adidas. Gracias a su explosividad, su velocidad y su empeño incesante en buscar el arco rival, es muy probable que Kovalenko dé que hablar en el futuro.

Bota de Plata adidas: Bence Mervo (Hungría/5 goles, 0 asistencias)

Fue el primero en dejar su huella en la fase final de Nueva Zelanda: Mervó, dorsal número 9 de Hungría, fue reconvertido por el seleccionador Bernd Storck de extremo a delantero centro, y sus tres goles en el debut de los suyos contra RDP de Corea (1-5) causaron admiración inmediata. Con un balance total de cinco dianas en cuatro partidos, el jugador de 20 años del Gyori ETO FC húngaro demostró que sabe aprovechar a las mil maravillas su pronunciado instinto goleador y su frialdad cuando pisa el área rival. Mervó ha tenido que conformarse con la Bota de Plata adidas porque Kovalenko le ha superado en el apartado de asistencias.

Bota de Bronce adidas: Marc Stendera (Alemania/4 goles, 3 asistencias)
El talentoso centrocampista alemán del Eintracht de Fráncfort ha brillado con luz propia en Nueva Zelanda. Stendera, que se ha ofrecido constantemente a sus compañeros y ha buscado siempre los pases en profundidad, se ha destapado como el director de juego del entramado dirigido por Frank Wormuth. Además, el joven de 19 años ejecutó prácticamente todas las jugadas a balón parado de su equipo. En total, Stendera ha firmado cuatro goles (dos de ellos desde los once metros) y tres asistencias en esta Copa Mundial Sub-20. Sin duda, el trago más amargo para él y sus compañeros llegó en cuartos de final, donde Alemania cayó en la tanda de penales ante Mali y Stendera tuvo que abandonar el terreno de juego a los diez minutos por culpa de una lesión.

Guante de Oro de adidas: Predrag Rajkovic (Serbia)
Gracias a sus reflejos felinos, así como a su excelente dominio de todo lo que ocurría en el área, el cancerbero de 19 años del Crvena Zvezda serbio demostró ser una garantía bajo palos y un auténtico puntal de los recién proclamados campeones del mundo sub-20. Rajkovic únicamente concedió cuatro goles en siete partidos, y desesperó a los atacantes rivales con algunas paradas espectaculares. Asimismo, puso de manifiesto la importancia que tiene dentro del equipo de Veljko Paunovic dando órdenes a sus compañeros y animándolos a buscar la meta contraria. Pese a su juventud, el capitán del combinado serbio sub-20 es ya toda una personalidad y, desde hoy, campeón del mundo.

Premio Fair Play de la FIFA: Ucrania
Los ucranianos se han ganado en Nueva Zelanda el corazón de todos los aficionados gracias a su juego atractivo y ofensivo, pero también gracias a su deportividad. En cuatro partidos, Ucrania apenas vio cinco tarjetas amarillas y cometió 59 faltas. Estos números le han valido merecidamente el Premio Fair Play de la FIFA.