En estos años se han producido varios hitos en el fútbol oceánico, el más reciente el registrado en las dos últimas semanas en Vanuatu. Los locales fueron de victoria en victoria hasta la final del Campeonato Sub-20 de la OFC, logrando de paso la clasificación para la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA República de Corea 2017. Nueva Zelanda, la vencedora del certamen continental, será la otra representante de Oceanía en la cita planetaria.

También hay que destacar el hecho de que, por primera vez en la historia a este nivel, la OFC tiene asignadas dos plazas para el torneo, en el que participarán 24 países. La decisión vino motivada porque en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2015 las dos contendientes oceánicas, Fiyi en calidad de campeona continental y Nueva Zelanda como anfitriona, dejaron muy buen sabor de boca.

Hora de celebrar
El Campeonato Sub-20 de la OFC, que se desarrolló a lo largo de dos semanas, será recordado como uno de los eventos deportivos más memorables jamás celebrados en el país melanesio. La emocionantísima victoria in extremis sobre Islas Salomón en semifinales se festejó por todo lo alto en la capital, Port Vila, que normalmente es un remanso de paz. El autor del decisivo gol en el minuto 94 fue Frederick Massing, que puso el 2-1 en el marcador y otorgó a los suyos el pase para su primera Copa Mundial de la FIFA de fútbol convencional.

El otro billete fue a parar a Nueva Zelanda ese mismo día, después de su triunfo por 3-1 contra Nueva Caledonia en la otra semifinal. Así, los Kiwis disputarán su cuarta Copa Mundial Sub-20 de la FIFA consecutiva. Pero las cosas no les resultaron tan sencillas como pueda parecer, dado que los Kagús tomaron la delantera por medio de Cyril Nyipe mediada la primera parte. Sin embargo, Moses Dyer no tardó en darle la réplica con un doblete para Nueva Zelanda en menos de siete minutos, y Reese Cox puso la guinda con el definitivo 3-1 en la segunda mitad.

Nueva Zelanda acapara los focos
El estadio de Port Vila se llenó hasta la bandera el sábado con motivo de la final. Y pese a que antes del duelo un desfile celebró el histórico logro de Vanuatu, a los locales les faltó concentración. Nueva Zelanda ya ganaba por 2-0 al llegar al descanso. Y tras la expulsión de Massing, el héroe de la semifinal, los Kiwis añadieron tres tantos más en el último cuarto de hora de juego, dos de ellos obra de Lucas Imrie. Un contundente 5-0 que les dio su sexta corona de la OFC.

"Todo se unió [en la final] y fue probablemente nuestra mejor actuación del torneo", declaró el seleccionador de Nueva Zelanda, Darren Bazeley, que ya lleva cinco años al frente del combinado.

Los jóvenes All Whites se llevaron además todos los galardones individuales: Myer Bevan recibió el Balón y la Bota de Oro y Michael Woud los Guantes de Oro al mejor guardameta.

Vanuatu ganó sus cuatro compromisos de camino a la final y tan solo recibió dos goles en contra, un excelente balance que se debe, en gran medida, a otro neozelandés, el exinternacional Declan Edge, su asesor técnico. "Obviamente estamos muy satisfechos con el rendimiento mostrado en los cuatro primeros partidos, en los que nos mostramos muy disciplinados", explicó Edge. "Por algún motivo, eso desapareció en cierta medida [en la final]".

Pero la noticia más destacada se produjo con la victoria de Vanuatu en semifinales, una jornada en la que la pasión y las emociones se vivieron a flor de piel. "A lo mejor es que solo me estoy dando cuenta ahora de lo mucho que significa para el grupo", añadió Edge al término del choque con Islas Salomón. "Hay hombres adultos, con los que llevo trabajando todo este último mes, llorando, así que evidentemente es algo muy emotivo".

Muy notable fue asimismo lo reñido de la competición. Como muestra un botón: Fiyi no pudo dar continuidad a su brillante trayectoria en Nueva Zelanda 2015. Después de un año estelar, sus esperanzas quedaron hechas añicos al perder por 1-0 ante Vanuatu y empatar a 1-1 con Nueva Caledonia y Papúa Nueva Guinea en la fase de grupos. Y no podemos olvidarnos de Islas Cook, la ganadora de los preliminares, que superó las expectativas con algunas actuaciones de gran nivel.

Tras el impresionante esfuerzo realizado por sus pupilos, Bazeley confesó que habrá una sana pugna por conseguir una plaza en el avión rumbo a la República de Corea a mediados del año que viene. "Hay una buena base de jugadores que no están aquí, y ahora hay que volver a tomar en consideración a todo el mundo", aseveró. "Tienen un año para demostrar por qué deben ser elegidos. El fútbol nunca duerme y todos deben seguir mejorando y llegar a ser tan buenos jugadores como sea posible".