El Campeonato Sudamericano Sub-20 Ecuador 2017 prometía emociones y vaya si cumplió: goles agónicos, talentos a seguir, un campeón inobjetable, sufrimiento hasta el final por la clasificación a la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA República de Corea 2017 y desilusiones sonoras, de las que hacen mucho ruido al caer por su enorme peso internacional.

Con caminos diferentes, dos históricos sudamericanos viajarán al Mundial. Uruguay, quedándose con justicia con el título. Argentina, masticando tensión hasta el minuto 95. Y no sólo una vez. Un minuto menos de juego y hubiese conocido Corea por televisión.

Las revelaciones fueron dos, una más que la otra. Ecuador tiene pocos pergaminos en una cita mundialista de la categoría pero la localía y un equipo con muchos jugadores de jerarquía le daban esta vez una gran oportunidad que supo tomar. Venezuela llegó en silencio y se fue festejando tras jugar un gran torneo.

Que Chile o Paraguay no hayan podido llegar siquiera al Hexagonal final entra en el apartado de lo curioso, que Colombia no lograra sumar más de dos puntos en la etapa decisiva es sorpendente, pero que Brasil, el vigente subcampeón del mundo de la categoría, no haya conseguido la clasificación va derecho a la categoría de shock. Y suma un dato coloreado en rojo para un país plagado de talentos: de los últimos tres campeonatos mundiales, no participó en dos.

"Es un momento de luto, no puedo transferir responsabilidades", se lamentó Rogerio Micale, el seleccionador brasileño. "Yo estaba feliz por este grupo de jugadores, pero desgraciadamente estamos fuera".

¡Uruguay nomá!
Desde 1981 con una generación de monstruos como Enzo Francescoli yJorge Polilla Da Silva, entre otros, que la Celeste no gritaba campeón en un Sudamericano Sub-20. Fabián Coito armó una selección sólida y bien charrúa: una defensa muy difícil de superar y un ataque letal. Con 18 tantos tuvo la delantera más goleadora -junto a Ecuador- y recibió apenas 8 goles en 9 partidos. Los menos goleados de los seis que jugaron la fase final.

"Es lindo porque cuando salimos para acá en una reunión con el Maestro Tabárez decíamos que ellos ya estaban en la historia por jugar un torneo sudamericano. Y que lo que iba a decir la historia iba a depender de lo que hiciéramos acá. Y la historia dice que luego de 36 años ellos volvieron a ser campeones sudamericanos", aseguró el técnico en la cadena uruguaya VTV.

El mediocampista Rodrigo Bentancur, el extremo izquierdo Facundo Waller y el capitán y delantero Rodrigo Amaral (uno de los goleadores del torneo con 5 tantos) fueron los más destacados del plantel campeón.

El fútbol y la preparación de ecuatorianos y venezolanos
Las revelaciones suelen no tener nada de casualidad. Ecuador y Venezuela, segundo y tercero del certamen respectivamente, lo confirmaron. Los locales se presentaron con un equipo plagado de nombres fuertes, ya de primera división. Bryan Cabezas, subcampeón de la Libertadores en 2016 y hoy en el Atalanta (Italia), es el caso más destacado.

Cabezas fue líder y convirtió 5 tantos, pero hubo otros que se destacaron en un equipo de claro sesgo ofensivo: Pervis Estupiñán y Jordy Caicedo, por caso, que le dieron a la MiniTri la tercera clasificación a un Mundial de su historia tras jugar en Argentina 2001 y en Colombia 2011.

Rafael Dudamel condujo brillantemente un proceso de 17 meses de trabajo y 30 partidos amistosos en el exterior para darle a Venezuela una fisonomía de equipo muy serio, con jugadores a seguir de cerca como el arquero Wuilker Fariñez y el brillante mediocampista Yeferson Soteldo.

"Hicimos muchos sacrificios y estoy orgulloso por lo que hicimos, todos nuestros compañeros nos merecíamos esto. Demostramos que con unión sacamos las cosas adelante", dijo Dudamel, que en 2013 también hizo mundialista a la Vinotinto Sub-17.

La fe agónica de Argentina
La selección dirigida por Claudio Úbeda llegó a Ecuador con problemas de preparación: el cuerpo técnico asumió apenas tres meses antes de iniciarse el campeonato. Su regular nivel de juego lo maquillaron algunas individualidades importantes como el fino delantero Lautaro Martínez (5 goles), su compañero de ataque, el más potente Marcelo Torres (5 goles) y el desequilibrante Tomás Conechny.

Lo que tuvo fue una fe inquebrantable: en la primera ronda le empató 3-3 sobre la hora a Uruguay y, en la ronda final, 2-2 a Brasil en el minuto 95. La igualdad agónica con los brasileños terminó siendo la diferencia fundamental para que uno viaje a la República de Corea y el otro no: la Albiceleste sumó 7 puntos en el Hexagonal Final, los brasileños 6.

Terminó festejando gracias al 2-0 ante Venezuela en la última jornada y pidiendo la hora en la grada durante el posterior 0-0 de Brasil ante Colombia, que selló la clasificación. "Nos prepararemos duro para estar mucho mejor en el Mundial de Corea", aseguró Úbeda, en una aceptación tácita de que el juego de su equipo estuvo lejos del esperado.