Ambos ganaron la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA con casi 20 años de diferencia. Uno la de Japón 1979, el otro la de Malasia 1997. Otras dos décadas después, Diego Armando Maradona y Pablo César Aimar coincidieron en Suwon para el Sorteo Oficial de la próxima edición, la de República de Corea 2017.

El reencuentro entre la leyenda argentina y uno de sus discípulos dio pie a una conversación bien futbolera, en la que FIFA.com actuó como moderador.

Diego, ¿qué recuerdo tiene del Mundial de Japón?
Maradona: Que para nosotros fue la salvación tener de técnico al 'Flaco' Menotti, porque no era un equipo fuerte. El Flaco' no viajó con nosotros y en la primera práctica no agarramos una pelota. Pero llegó César y todo cambió. Nos dijo a cada uno: 'Usted va a representar a su familia, a sus amigos, a su bandera, a todos quienes que lo quieren. Rómpala mañana”. Queríamos salir a la cancha ese mismo día.

El torneo, ¿cómo fue?
Maradona: Muy bueno porque había equipos fuertes: Rusia, Uruguay, la vieja Yugoslavia, que nos bailó en el primer tiempo... ¿Pero qué pasó? Los argentinos tenían un número 10 que se metía entre los centrales por acá y por allá, y al final ganamos 1-0 (risas).

Aimar: ¿Te acordás qué fase fue?

Maradona: Ganándole a Yugoslavia entramos al próximo grupo. Es importante lo que preguntás, Pablo, porque a medida que pasan las rondas los chicos van creyendo más, porque son chicos. No es como el Mundial: los chicos se asustaban porque sólo tenían 19 años. Pero el Flaco te agarraba, te daba una vuelta a la cancha y te cambiaba la cabeza.

Aimar: ¿Sabés que yo me llamo César por Menotti?

Maradona: ¿Y vos sabes por qué el Flaco viene a dirigirnos a nosotros? Porque con la grande le estaba yendo mal.

Aimar: ¿El viene de ser campeón del mundo en Argentina y ese año es un año malo?

Maradona: Fue malísimo ese 1979. No le ganamos ni a Bolivia...

Volviendo al Mundial, Diego, Argentina empezó perdiendo la final...
Sí, pero remontamos, nos pusimos 2-1 y los empezamos a apurar: no pasaban la mitad de la cancha porque les quitamos la pelota. Ese día me di cuenta de que la mejor defensa es tener la pelota vos y no el otro. Después metí el tercero de tiro libre y fue glorioso, porque nunca habíamos festejado algo así, lejos del país. Cuando levantamos la copa todo el estadio cantó “¡Ar-gen-ti-na, Ar-gen-ti-na!”.

Pablo, ¿cuál es la primera imagen que recuerda del Mundial de Malasia?
Aimar: De disfrutar un montón. Yo tenía 17 años, es una edad en la que vivís todo con mucha ilusión, estás más cerca del amateurismo que del profesionalismo. El festejo de la noche del título fue casi infantil... Estábamos saliendo de ser un niño, un adolescente, a ser un hombre. Mi recuerdo es eso, de vivir todo con mucha ilusión. Por ejemplo, ¡me acuerdo mucho de la ropa de la selección!

Maradona: ¡Sí, es lo máximo! Porque en tu equipo no te daban nada, y llegas a la selección y te daban un bolso que era más alto que vos. Y decís 'no quiero irme más de acá'. Y cuando pensás que hay que devolverlo, ¡te dicen que te lo podés llevar a casa! (risas)

Pablo, ¿se acuerda todavía de los rivales que le tocó enfrentar?
Aimar: Sí, me acuerdo de todos, e incluso que antes del Mundial jugamos un partido amistoso acá en Corea, en Seúl, en una cancha divina. En Malasia jugamos el grupo con Hungría, Canadá y Australia. En octavos nos tocó Inglaterra, les ganamos un partidazo abajo de la lluvia. Luego pasamos a Brasil en cuartos, a Irlanda en semis a Uruguay en la final...  ¡Son lindos son los Mundiales juveniles!

Maradona: ¿Sabés por qué? Porque en los torneos juveniles vos esperas la pifia del defensor. En los campeonatos grandes puede pifiar uno de cada veinte partidos. En cambio en los juveniles está la pifia, la que el pibe no sabe cerrar, la que el pibe no sabe cabecear, la que no sabe quién tiene atrás.

¿Cuál es el secreto para desarrollar a los juveniles?
Maradona: Creo que hay que volver a las raíces. Hay equipos que no tienen inferiores, eso es dramático. Hay que dar condiciones a los chicos para que puedan jugar.

¿Y un consejo para hacerle llegar a los futbolistas que vengan a disputar la Copa Mundial Sub-20 a República de Corea?
Aimar: El Mundial juvenil es maravilloso, espectacular, y los que vengan a jugar deben tomarlo con alegría, porque se pasa muy rápido. Un Mundial es un ratito, capaz que no llegaste a disfrutar de lo que estabas viviendo. Si tengo que decirles algo, es eso: disfruten todo lo que puedan.