• Alemania terminó 3° en el Grupo A y debe esperar
  • Su capitán fue crítico tras el 3-2 sobre Vanuatu
  • "Debemos tomar muy en serio a todos nuestros rivales"
Si, a su llegada al estadio de la Copa Mundial de Jeju, los jugadores de Argentina y Guinea no hubieran sabido cuál había sido el resultado en el partido anterior, seguramente se habrían equivocado al tratar de adivinar el vencedor.

Y es que el contraste de ánimos entre ambos vestuarios era abismal: silencio total en el de Alemania, gritos de júbilo y celebraciones en el de Vanuatu. Imposible pensar que Alemania acababa de ganar 3-2.

Los rostros abatidos por la incertidumbre de ser terceros en el Grupo B reflejan lo que ha sido hasta ahora el torneo para Alemania. Una derrota ante Venezuela y un empate sin goles frente a México han dejado al equipo en una situación delicada. Tanto, que ni su primer gol en el certamen ni su primera victoria son motivo de alegría.

“No, no es un buen día para nosotros”, señala el capitán Benedikt Gimber a FIFA.com. “Queríamos ser segundos y no lo hemos conseguido. Y tampoco hemos hecho un buen partido. No ha sido bueno en absoluto, más bien ha sido muy malo”.

Tras ver reducida su ventaja de 3-0 a 3-2, el combinado alemán tiene ante sí un panorama incierto, después de que México —que perdió 0-1 ante Venezuela— se haya quedado con la segunda plaza gracias a su mejor diferencia de goles. “Ahora sólo nos queda esperar y ver si alcanzamos la siguiente ronda”, reconoce el central.

“Y, a partir de ahí, tendremos que pelear. Pero pelear de verdad, no como hoy, y mostrar nuestra verdadera cara. Hoy, Vanuatu nos ha enseñado que debemos tomar muy en serio a todos nuestros rivales”.

Al conjunto dirigido por Guido Streichsbier le cuesta encontrar el ritmo y la coherencia en su juego, dos elementos muy característicos de la selección alemana. Es más, parece que el equipo ha tardado en arrancar en la República de Corea.

“No sé [lo que falla]. No estamos seguros en nuestro juego, hemos cometido muchos errores y esa es la razón por la que nuestro fútbol no carbura. No hemos tenido el control”, reconoce Gimber, tratando de encontrar explicaciones.

Tal y como están las cosas en este momento, hay bastantes posibilidades —aunque ninguna certeza— de que, si alcanza la siguiente fase, Alemania se quede en Jeju. De ser así, se enfrentará al campeón del Grupo C, de modo que el exigente calendario le daría un descanso extra. Para Gimber, eso sería algo positivo. Y, por primera vez, el optimismo aparece en su voz.

“Eso está bien. Podremos entrenar e intentar mejorar en base a lo que hemos hecho hoy. Y el descanso nos vendrá genial” reconoce. Por lo pronto, a Alemania le quedan por delante dos días llenos de nerviosismo. “Tendremos que dar mucho más para meternos en cuartos de final, pero, de momento, lo único que queremos es llegar a los cruces”.