• Era el seleccionador de Serbia en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2015
  • Hoy analiza los aspectos clave de la victoria en la final contra Brasil
  • "Todavía se me pone la piel de gallina al verlo"

Si se nos pidiese señalar el momento más determinante de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA que Serbia conquistó contra pronóstico hace dos años, lo más probable es que nos decantásemos por lo más obvio: el gol que Nemanja Maksimovic le marcó a Brasil en el minuto 118 de la final.

Sin embargo, Veljko Paunovic apunta otro. El hoy entrenador del Chicago Fire, que fue quien guió al combinado serbio a la conquista de aquel triunfo histórico, no se fija en la final sino en la madrugada de dos días antes ....

“Después de ganar la semifinal tuvimos fiesta para celebrarlo por todo lo alto”, recuerda. “Sin embargo, sobre las 3 de la mañana les dije a los componentes de mi cuerpo técnico que la fiesta se había acabado y que había que volver al trabajo”, explica.

“Me di cuenta de que todo el mundo estaba muy contento con lo que habíamos logrado hasta entonces. El hecho de jugar la final contra Brasil ya se consideraba un éxito increíble, más incluso en nuestro país, pero yo no me daba por satisfecho y no quería que mis jugadores se conformasen tampoco, porque estaba convencido de que podíamos ser campeones. Así que, a partir de aquel momento, solo nos preocupamos de ganar a Brasil”, rememora.

Por entonces eran muy pocos los que creían en las posibilidades de Serbia. Y es que, en circunstancias normales, los pupilos de Paunovic nunca habrían sido considerados favoritos en una final en la que tendrían enfrente a un equipo que había ganado la competición en cinco ocasiones, pero la manera en que el conjunto serbio había alcanzado la final hacía que la idea de una victoria balcánica pareciese más descabellada si cabe.

Al fin y al cabo, la selección serbia, en la que era su primera participación en el certamen, había necesitado de la prórroga en las tres rondas anteriores y solo había tenido 48 horas para recuperarse de su último maratón de 120 minutos. Por si fuera poco, la escuadra europea se enfrentaba a una Brasil que venía de arrollar a Senegal en semifinales por 5-0.

La preocupación de Paunovic, más allá del posible conformismo por haber alcanzado la final, era que sus jugadores se dejasen intimidar por la imponente presencia de las camisetas auriverdes. Con el objetivo de atajar ese riesgo, el seleccionador serbio optó por quitar gravedad a la situación y relajar el ambiente. “No les planteé el partido de ninguna forma concreta, sino que simplemente les dije: ‘Salid al césped y dedicaos a jugar y a disfrutarlo. Dejad que vuestro talento fluya y brille’”, revela.

“También les dije a los chicos que no se sintiesen inferiores. Para convencerlos le puse un poco de humor a la cosa y les mostré vídeos en los que salía yo en mis tiempos de futbolista superando a jugadores brasileños. Les dije: ‘Ya veis, si yo puedo hacerlo, vosotros también. ¡Es posible hacerle un caño a un brasileño!’”, continúa el técnico. “Lo mejor es que, si nos fijamos bien, en el inicio de la jugada de nuestro segundo gol hay un jugador serbio que hace un caño. ¡Fantástico!”, celebra.

(Orgullosísimo de nuestra joven selección de fútbol. ¡¡¡Campeones de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA!!! ¡¡¡Braaavo momci!!!)


“Ganar aquel Mundial fue una de las mejores experiencias que he tenido en la vida”, asegura Paunovic, ex jugador del Atlético de Madrid y de la selección serbia. “Y no lo digo solo en el aspecto profesional, sino también en el personal, porque me sentí muy cercano a unos jugadores a los que trataba como si fuesen mi propia familia”, confiesa.

“Cada vez que vuelvo a ver las imágenes del certamen, sobre todo las de algunos momentos muy emotivos como la final contra Brasil, se me sigue poniendo la piel de gallina. Lo cierto es que aquello supuso un logro increíble e histórico para nuestro país, y si lo conseguimos fue gracias a un grupo de muchachos muy especial”.

“En la actualidad, los componentes de aquel plantel y yo mantenemos el contacto y seguimos hablando de todo aquello. El grupo de chat que usábamos por entonces continúa estando activo. Celebramos los cumpleaños, los logros que los chicos van consiguiendo y cosas por el estilo. Y, como no podía ser de otro modo, cuando llega el aniversario del día en que nos proclamamos campeones del mundo, todos nos reunimos para celebrar y recordar aquella hazaña”, concluye.