• Gonçalves lleva dos goles y es uno de los atacantes más punzantes de Portugal
  • "El partido con Uruguay se va a defininir en detalles"
  • Juega en el Benfica B. Llegó a Lisboa con apenas 12 años

Hay países donde ciertos números tienen un valor icónico para el fútbol mundial. Pasa con Brasil y Argentina con el número 10. Son camisetas pesadas, no cualquiera puede llevarlas. Desde hace un par de décadas, en Portugal ese valor simbólico está en el número 7 gracias a dos cracks que dominaron la escena de los extremos como Luis Figo y Cristiano Ronaldo. ¿Será pesado usar la 7 para las nuevas generaciones?

"Es cierto que es un número que tiene mucha historia en la selección portuguesa pero no creo que tenga más responsabilidad por llevarlo", dice con naturalidad Diogo Gonçalves a FIFA.com, pocas horas antes de usarlo frente a Uruguay por los cuartos de final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA República de Corea 2017.

"Entiendo lo que significa para el mundo del fútbol porque la usa Cristiano Ronaldo, el mejor jugador del mundo, pero no pienso en eso. No me afecta ni a favor ni en contra. El número es una cuestión mental. Cuenta el jugador, no el número".

En lo que va de Mundial viene demostrando que no le pesa y por qué lo lleva. El extremo del Benfica B, de 20 años, es uno de los jugadores más punzantes de su selección y tiene grabado en el cuerpo el ADN de la escuela de extremos portuguesa. Mucha velocidad, muy buena técnica y un gran uno contra uno. "Me tengo confianza para encarar", dice. Es diestro pero juega por la izquierda: "Siempre me gustó encarar hacia adentro y rematar al arco o asistir".

Junto a Xadas es el goleador de los suyos con dos tantos, un talento que les será muy necesario ante una de las mejores defensas del campeonato como la uruguaya, que junto a la venezolana es la única que todavía se mantiene invicta.

"Tenemos que ser nosotros mismos y estar unidos para poder marcar la diferencia. Cuidar la pelota, tener criterio en las asociaciones y cuidarnos defensivamente porque ellos tienen mucha calidad. Va a ser un partido difícil para nosotros pero para ellos también. Será muy competitivo, se va a definir en los detalles. Creo que va a pasar por la experiencia".

En ese punto, Gonçalves no cree que el hecho de que haya algunos futbolistas uruguayos que tengan rodaje en primera división sea importante: "No hace diferencia, no creo que sea un punto en el que hacer foco. Nosotros también jugamos en un torneo profesional. No es una primera pero de todas formas es un campeonato profesional. Lo más importante es que tenemos buenos jugadores para enfrentar un partido muy difícil".

Complicado también parecía República de Corea en octavos tras una primera ronda en la que les costó convertir las ocasiones que generaban y sin embargo lo sacaron adelante. "Fundamentalmente fue ver dónde estábamos parados y juntar las piezas. Contra Corea supimos ser eficaces y esa fue la llave del juego".

Más allá de la suerte puntual de cada partido, Diogo cree que, para aprovechar las oportunidades, deben "estar más concentrados y tener más actitud". A él en particular mentalidad parece sobrarle. ¿O acaso no hay que ser un roble para llegar a Lisboa con casi 12 años años desde Almodôvar, un pueblo de poco más de 3.000 habitantes al sur de Portugal?

"Fue difícil porque tuve que dejar a mi familia, a mis amigos, que estaban muy lejos. Pero mi determinación fue mucho más que eso. Siempre quise ser jugador, lo tenía metido en la cabeza. Es lo que hizo la diferencia".