• Ronaldo Lucena fue uno de los mejores venezolanos de la final
  • Estrelló un tiro libre en el palo y fue un león en el mediocampo
  • Orgulloso, mira hacia el futuro: "Puede ser un trampolín para ir a Qatar 2022"

Ronaldo Lucena tiene el gesto de los tipos fieros que están hundidos de tristeza por dentro pero que, a la vez, sabe que se vació. Que no hay motivo para bajar la cabeza por más que de fondo se escuchen los gritos de festejo en el vestuario inglés y que la copa de vinotinto se haya hecho añicos. De su cuello cuelga todavía brillante la medalla de subcampeón de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA República de Corea.

“Yo me voy orgulloso, por eso no me la quito”, le dice a FIFA.com en el túnel del estadio de Suwon. "Trabajé mucho para llegar a esto. Nadie me regaló nada para estar donde estoy. Lo conseguí con mucho trabajo y con mucha humildad. En Venezuela la guardaré como un buen recuerdo".

En su memoria y en la de todos los venezolanos quedará un partido jugado a la altura de las circunstancias, especialmente él, probablemente el mejor de su equipo en el campo, distribuyendo con simpleza e inteligencia y sosteniendo defensivamente la estructura cuando había necesidad de victoria y los espacios eran grandes.

"Nos vamos con un sabor amargo pero ha sido el fútbol. No fue mala suerte, son cosas del partido. Dios nos premió con llegar a esta final y trabajamos mucho para llegar acá. Dejamos la piel en la cancha, todos los compañeros luchamos hasta el final. No se dio pero hicimos historia en Venezuela. No sólo por lo que dicen las redes sino porque hemos visto videos y nos damos cuenta de lo que hicimos".

Es consciente de que en el primer tiempo de la final les “costó agarrar el ritmo” que imponía la velocidad de pelota de los ingleses. Justamente él tuvo la más clara de su equipo con un tiro libre tan sorpresivo como brillante a unos 35 metros del arco, pura observación, picardía y excelente técnica de golpeo.

"El profe me dijo que estuviera pendiente porque el arquero se la pasaba afuera [lejos de la línea de gol]. Y cuando me paro, miro y estaba muy afuera. Entonces di pasos cortos como para centrar pero iba con la convicción de pegarle al arco". Cuando Freddie Woodman se enteró de lo que pasaba, ya era tarde pese a su magnífica volada. Pero el balón se estrelló en el palo y rebotó hacia el lado equivocado.

Hubiese sido el 1-0 porque no había marcado todavía Dominic Calvert-Lewin. En el complemento, la imagen de Venezuela mejoró ostensiblemente. "Tuvimos más la pelota, creamos situaciones de gol, pero lastimosamente no entró. Más allá de todo, hicimos las cosas bien y en ese sentido nos vamos contentos".

La charla de Dudamel y un futuro mundialista
Rafael Dudamel fue vital en el entretiempo para el cambio de cara: "Nos preguntó a cada uno cómo nos sentíamos y si ya nos habíamos dado por vencidos. Que era el primer tiempo y era un solo gol. Que nos diéramos cuenta que esto era una final, que no era todos los días y que era nuestro último ciclo de Sub-20. Eso nos motivó mucho para salir al segundo tiempo".

Venezuela se va como subcampeona y como el equipo más goleador del certamen con 14 tantos, Algo que para Lucena es “de cara al futuro excelente. Todos línea por línea dejamos una buena impresión adentro de la cancha”. Y ese futuro incluye la posibilidad de que Venezuela juegue en Qatar 2022 una Copa Mundial de la FIFA™ por primera vez.

"Cada vez que hay una charla con el coach nos dice eso, que esta ópera recién está comenzando. Este puede ser el trampolín para ir a ese Mundial".