• FIFA.com conversa con los capitanes de la final del Mundial sub-20
  • Yangel Herrera revela la gran historia detrás del gol de la semifinal
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Después de haber dejado atrás casi 80 horas de fútbol, la pregunta de quién levantará la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA podría responderse en apenas 90 minutos.

Este domingo, Venezuela e Inglaterra se enfrentan para dirimir cuál se proclamará campeona en República de Corea 2017, y ambas se disponen a comparecer en su primera final mundialista en esta categoría.

El Estadio de la Copa Mundial de Suwon está listo para poner un vibrante colofón al campeonato, y tanto el inglés Lewis Cook como el venezolano Yangel Herrera se preparan para guiar a sus respectivas selecciones luciendo los brazaletes de capitán en el choque decisivo del certamen. Dado que ambos disfrutan de su primera experiencia mundialista en la península coreana, estas tres últimas semanas les han dejado una huella imborrable.

"Está siendo una experiencia increíble de principio a fin. El solo hecho de ser seleccionado para el Mundial es formidable, y que los muchachos hayan llegado hasta aquí supone un logro tremendo", afirma Cook a FIFA.com.

"[La final] es una oportunidad que sólo se vive una vez en la vida, y tengo que intentar aprovecharla y sacarle verdadero partido. Tienes que disfrutar de estos momentos; no se dan muchas veces en tu carrera", añade.

Al otro lado del túnel de vestuarios, se erguirá Herrera, su homólogo rival. “Hemos trabajado duro para esto”, explica el centrocampista de la Vinotinto. "Este grupo de jugadores lo ha dado todo para llegar aquí, para recorrer este lindo camino durante este espléndido torneo; y este equipo está aquí gracias a la fe que ha tenido".

Sin embargo, puede que no sólo el trabajo duro les haya ayudado a alcanzar la final, pues, según nos revela Herrera, el sensacional gol del empate que marcó Samuel Sosa en el tiempo añadido de la semifinal se produjo en circunstancias excepcionales. "Hubo cierta controversia sobre quién lanzaba la falta", apunta.

El seleccionador venezolano, Rafael Dudamel, había asignado al suplente Sosa la ejecución de ese libre directo en el último suspiro, pero el extremo titular Adalberto Peñaranda también había puesto sus ojos en la jugada. "Peñaranda no escuchaba lo que decía [Dudamel], y yo también le grité que se lo dejara [a Sosa]. Pero Peñaranda le dijo que no tocase el balón y Samuel se resignó a no lanzar", explica el capitán.  

"No sé que le pasó a Peñaranda, pero en el último momento le hizo señas a Samuel con la cabeza para que disparase él". El resultado fue inmejorable, enviando a Venezuela a la tanda de penales contra Uruguay y, a la postre, a la final de Suwon. "Creo que, más que nada, fue Dios quien estuvo con nosotros en ese momento, quien quiso que pasásemos a la gran final".

El momento supremo para Cook se produjo mucho antes, en la primera jornada contra Argentina. "Fue un partidazo, el primero", recuerda el centrocampista del Bournemouth. "Ganarles por 3-0 supuso una tremenda inyección de moral, porque siempre necesitas uno de esos partidos en los que tal vez no jugaste a tu mejor nivel [y lo ganaste]. Eso nos impulsó de veras a encabezar el grupo y llegar donde estamos ahora".

Pero todo lo que se produjo anteriormente sirve de muy poco ahora. Ambos capitanes saben que este domingo tienen al alcance de la mano la posibilidad de hacer historia.  

Sin embargo, puede que no sólo el trabajo duro les haya ayudado a alcanzar la final, pues, según nos revela Herrera, el sensacional gol del empate que marcó Samuel Sosa en el tiempo añadido de la semifinal se produjo en circunstancias excepcionales. "Hubo cierta controversia sobre quién lanzaba la falta", apunta.

El seleccionador venezolano, Rafael Dudamel, había asignado al suplente Sosa la ejecución de ese libre directo en el último suspiro, pero el extremo titular Adalberto Peñaranda también había puesto sus ojos en la jugada. "Peñaranda no escuchaba lo que decía [Dudamel], y yo también le grité que se lo dejara [a Sosa]. Pero Peñaranda le dijo que no tocase el balón y Samuel se resignó a no lanzar", explica el capitán.  

"No sé que le pasó a Peñaranda, pero en el último momento le hizo señas a Samuel con la cabeza para que disparase él". El resultado fue inmejorable, enviando a Venezuela a la tanda de penales contra Uruguay y, a la postre, a la final de Suwon. "Creo que, más que nada, fue Dios quien estuvo con nosotros en ese momento, quien quiso que pasásemos a la gran final".

El momento supremo para Cook se produjo mucho antes, en la primera jornada contra Argentina. "Fue un partidazo, el primero", recuerda el centrocampista del Bournemouth. "Ganarles por 3-0 supuso una tremenda inyección de moral, porque siempre necesitas uno de esos partidos en los que tal vez no jugaste a tu mejor nivel [y lo ganaste]. Eso nos impulsó de veras a encabezar el grupo y llegar donde estamos ahora".

Pero todo lo que se produjo anteriormente sirve de muy poco ahora. Ambos capitanes saben que este domingo tienen al alcance de la mano la posibilidad de hacer historia.