• Dominic Solanke celebra haber sido elegido mejor jugador del Mundial Sub-20
  • Freddie Woodman y su miedo por Wuilker Fariñez 
  • Riccardo Orsolini (Italia): “No esperaba ser el máximo goleador”

Inglaterra se marcha de la República de Corea no sólo con unas históricas medallas de campeones de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA para todos sus jugadores: dos de ellos, Dominic Solanke y Freddie Woodman, también se han llevado distinciones individuales.

Antes de que los jóvenes Leones ingleses subiesen al podio para celebrar el primer triunfo mundialista sub-20 de su historia, su número 10 tuvo el honor de alzar el Balón de Oro adidas, momentos después de que el 1 recibiese el Guante de Oro adidas.

"Me puse loco de contento cuando me dijeron que iba a ganarlo [el Balón de Oro]. ¡Además de conseguir el trofeo de campeón! Así que estoy contentísimo", explica Solanke a FIFA.com. "Ganar un torneo tan importante es algo increíble, en casa todo el mundo nos animaba. Sabíamos que si lo hacíamos todo bien lo conseguiríamos, y así fue. Creo que todavía no lo hemos asimilado por completo".

Tras ver puerta por primera vez desde los once metros contra Argentina en el primer partido de Inglaterra en el Grupo A, Solanke se acostumbró a marcar precisamente en los momentos decisivos. Supo responder en las fases de eliminatoria, materializando el único tanto de los suyos ante México en cuartos de final, para luego añadir un doblete en semifinales contra Italia, situando su registro en cuatro goles.

Aun así, tuvo que emplearse a fondo en una final vibrante. Su importancia para la selección inglesa quedó de manifiesto cuando esta jugó con diez hombres mientras a él le ponían puntos encima del ojo derecho. "Un partido en el que sólo quedan los dos últimos equipos en liza en un torneo siempre tiene que ser bueno. Y lo fue de principio a fin, resultó muy emocionante disputarlo", recuerda.

Y al detener un penal lanzado por Adalberto Peñaranda, el papel de Woodman en el guión del último acto quedó claro. "Ya sé que es un tópico, pero uno sueña con parar un penal en una final mundialista, y que ahora sea yo quien lo diga es como una locura".

Sin embargo, llevarse dos trofeos era su objetivo inicial. "Al principio del torneo me fijé la meta de intentar conseguir el Guante de Oro. Hablé con mi padre y le dije que quería lograrlo, y ganar el Mundial, pero parecía algo demasiado lejano", reconoce.

Y su homólogo del equipo contrario, Wuilker Faríñez, sensacional a lo largo de todo el certamen, estuvo a punto de estropearle ese doble sueño. "Cuando lo vi hacer esas atajadas, una tras otra, pensé: ‘Oh, no, lo va a ganar él, me va a robar el trofeo", dice riendo Woodman. "Ser considerado el mejor arquero del mundo [de esta categoría] es totalmente surrealista".

Un Orsolini de cinco estrellas
Italia cayó en semifinales, pero los Azzurrini terminaron llevándose el tercer puesto gracias a su victoria sobre Uruguay en la tanda de penales al comienzo de la tarde, y Riccardo Orsolini se adjudicó la Bota de Oro adidas al máximo realizador de la prueba, con cinco dianas.

"No esperaba ser el máximo goleador", confiesa Orsolini, que se había incorporado al plantel a última hora, como sustituto. "No pasa todos los días. Jugar un campeonato del mundo y ganar este tipo de premio significa muchísimo para mí".

"Ya estoy deseando ver qué depara el futuro, porque hay muchas posibilidades. ¡Pero ahora ya estamos de vacaciones! ¡Me voy a tomar el sol y disfrutar del mar! [Risas]".